Continúan pasando
por Bilbao giras internacionales que agrupan en interesantes
programas dobles a clásicos de la música
jamaicana de ayer y hoy. Tras los Abyssinians y Black
Uhuru y Gladiators y Anthony B, mañana recalan
en la sala Santana 27 (21 horas, 18/21 euros) U Roy y
Junior Murvin. Con cinco décadas de carrera a sus
espaldas, U Roy (en la foto) pertenece a la categoría
de los pioneros de la música popular.
No fue el primer DJ de la isla (en el reggae los DJs no ponen discos, eso lo hacen los selectores, sino que su labor se parece más a la de un entretenedor o un MC). King Stitt o Count Machuki le precedieron, pero él fue el primero que consagró el arte de improvisar o recitar sobre un disco de música grabada, sentando las bases del rap casi una década antes de que Kool Herc llegara a Nueva York.
Desde que, a finales de los 60, Ewart Beckford, alias U Roy, empezara a improvisar en el Hi Fi Sound, transportó al reggae -y, por extensión, a buena parte de la música negra- a una nueva dimensión, convirtiendo el toasting (el charlataneo que presenta o ameniza un disco) en género superventas.
Roy había grabado para productores como Lee Perry o Lloyd Daley, pero marcó un hito a principios de los setenta de la mano de Duke Reid, al colocar tres de sus recitados sobre éxitos de los Paragons en los tres primeros puestos de las listas jamaicanas. Tras semejante aldabonazo, surgieron en su estela decenas de DJs.
Durante esa década, U Roy rivalizó con una nueva hornada de DJs como I Roy, Dillinger, Big Youth, Trinity o Jah Stitch, pero mantuvo su estatus y se proyectó sobre el mundo del pop gracias a discos registrados para Bunny Lee y Prince Tony que Virgin distribuye internacionalmente.
Una vida sana
Con el respaldo de la banda jamaicana Free The People Band se presenta también Junior Murvin, que ha pasado a la historia del pop por ser el autor del clásico Police and thieves, que los Clash adaptaron en clave de punk reggae. Pero Murvin Junior Smith -que así se llama Junior Murvin- es mucho más que eso. Su singular falsete, heredado de clásicos del soul como Billy Eckstain, Mayfield o Sam Cooke, a los que creció escuchando, es la clave de un músico que supo adaptarse a la evolución de la música jamaicana desde finales de los 60 con una presencia constante, desde sus inicios como cantante hotelero en Montego Bay, hasta sus brillantes grabaciones como Junior Soul, pasando por las gemas que, ya como Junior Murvin, registró en los 70.
Police and thieves constituye un álbum indispensable marcado por su inmortal tema homónimo que Perry registró en 1976 en los estudios Black Ark, y cuyos medios técnicos explotó a través de versiones extendidas. Murvin se adaptó más tarde al dancehall trabajando con Joe Gibbs y Errol Thompson, Miked Dread o Prince Jammy.
Objeto de continuas revisiones y requerido por nuevos
productores del reggae con raíces, el espiritual
Junior Murvin ha sabido conservar su voz llevando una
vida sana (ni fuma ni bebe), al tiempo que rehusa a
girar en exceso para proteger el que es, a su juicio,
el valor más sagrado: «La música
es algo espiritual para mí, no lo veo como algo
competitivo», confiesa.