Hace algo más de una década llegaron a Ma-drid «sin un duro» para intentar hacerse un huecocon sus canciones. Hoy son el buque insignia del pop español, en virtud de los 1,7 millones de copias que han colocado de sus cuatro discos. «Pero mantenemos la ilusión», matiza Juan Aguirre. Pájaros en la cabeza disparó hace tres años la cotización del tándem maño, que ahora aflora con el disco español más esperado de los últimos tiempos.Kamikaze, un efectivo sencillo de estribillo terapéutico («para ahuyentar la soledad, para espantar la decepción, con ansias de vivir
»), y su cacareada versión en castellano del clásico A Hard Rains A-Gonna Fall que Dylan ha regrabado para la Expo de Zaragoza han preparado el terreno para Gato negro-Dragón rojo, doble disco grabado entre Nueva York, Londres y su estudio madrileño. El guitarrista desentraña sus claves.
-Un doble en los tiempos que corren... ¿No os ha tratado de disuadir vuestra discográfica?
-Teníamos muchos temas acumulados, planteamos la idea de un doble y nadie nos dijo que no. Queríamos que saliera a precio sencillo y, para reducir costes, hemos grabado rápido. Las canciones son la única manera que tenemos de dar las gracias a la gente por hacernos el inmenso favor de permitirnos vivir de la música.
-Gato negro-Dragón rojo parece un título de película de Ang Lee... ¿Tiene alguna simbología oculta?
-Sí, es verdad, es como un juego entre dualidades y colores que se complementan. Son dos animales que no pasan inadvertidos y con connotaciones mitológicas tanto en oriente como en occidente. El gato es símbolo de mala suerte aquí, pero en Egipto es sagrado, y el dragón es la pasión y la fuerza. Además, son los nombres de nuestros dos estudios de grabación. Nos gustó la idea para un disco que son dos.
-¿Nada que ver con vuestras personalidades respectivas? -No, de momento yo no maúllo, ja, ja... Y Eva no echa fuego por la boca, aunque, cuando tocamos
en directo, lo único que veo es ese dragón enorme que tiene tatuado en la espalda.
-¿Están en Amaral las tareas separadas? ¿Es Eva la cantante y letrista y Juan el músico?
-No, una canción puede ser más de uno que de otro, pero si las firmamos juntos es porque los dos participamos en los arreglos, las melodías y las letras. Nuestras canciones no tienen sexo, no responden a una sensibilidad masculina o femenina. Si alguien tratara de adivinar de quién es cada una, seguro que metía la pata.
-El disco tiene ramalazos de rock americano acústico y con raíces.
-Somos muy impulsivos y nos dejamos llevar. Hemos escuchado mucha música de la Costa Oeste, folk y psicodelia, y también nos encantan grupos más de raíz como Calexico. Y, por supuesto, REM, que son una gran referencia. Aunque al final somos un grupo de pop español con una identidad muy mediterránea.
-Peter Buck toca en Doce palabras. ¿Cómo conseguisteis la colaboración del guitarrista de REM?
-Fue gracias a Juan Santaner, de nuestros amigos de Jet Lag, que conoce a Scott McCaughey (guitarrista de directo del grupo). Pensamos que sería muy difícil, porque REM estaban liados con su disco, pero nos llamó para decirnos que le había encantando la canción. Luego añadió a nuestra maqueta un par de pistas de guitarra. La idea era haber ido a su casa a Seattle, pero fue imposible. Hemos quedado en vernos cuando vengan a tocar este verano.
-Muchos de los nuevos temas tienen un toque nostálgico y melancólico.
-El paso del tiempo y la nostalgia estaban más presentes en el anterior disco. Estas canciones se sitúan más en presente y hablan de gente que no encuentra su lugar en el mundo, como en El blues de la generación perdida. Las letras son reflexivas y algunas pueden parecer tristes, pero hay más inocencia que otra cosa.
-El blues es el tema que habéis colgado como aperitivo en vuestra web. Parece que la promoción de todo grupo grande pase ahora por Internet.
-No lo tengo tan claro, y tampoco lo veo como un gesto promocional. La colgamos para animar a que la gente viera la nueva web. Y el día que colgamos el tema, el servidor se saturó.
-Con este disco celebráis diez años como banda. ¿Qué impresión os queda al mirar
atrás?
-Nos queda mucho de satisfacción y agradecimiento a la gente. Creo que hemos cambiado y mejorado disco a disco, manteniendo un estilo que se reconoce. Nos ha ido bien, pero tenemos muy presente cómo llegamos a Madrid y conservamos la ilusión por hacer las cosas como si fuera la primera vez. El día que caigamos en la inercia y la rutina, lo dejaremos.
-Empezáis gira el 12 de junio en la Expo de Zaragoza. ¿Cómo serán vuestros conciertos?
-Arrancar en nuestra ciudad es sinónimo de nervios y responsabilidad. Somos muy perfeccionistas y el concierto va tomando forma poco a poco. Será enérgico, eléctrico y, a ratos, acústico. Nos gustaría que cada uno fuera único y especial, y que la gente pudiera escoger algunos temas a través de la web.
-También vais a estar en el macroconcierto benéfico de Londres que celebra los 90 años de Mandela.
-Sí, me acabo de enterar nada más ver a los Romantics. En su momento no pudimos ir a Sudáfrica porque estábamos grabando la versión de Dylan. Luego nos dijeron que a lo mejor se hacía esto de Londres, pero lo había olvidado. Es un honor representar allí al pop español.