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Cadena sin fin

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TEXTO: J. OLARTE


Rumoreada desde su participación en un concierto en favor de las víctimas del tsunami, la vuelta a la carretera de Alice in Chains una década después de su separación oficiosa es una de esas noticias que provocan sentimientos contrapuestos, tal y como atestiguan la cascada de mensajes cruzados en los blogs especializados. Para los seguidores del grunge menos trivial (el representado por Screaming Trees o Mudhoney), AIC nunca pasaron de ser un grupo de heavy oportunista que aprovechó la eclosión del primitivo y retroactivo sonido de Seattle para reciclarse en clave alternativa.

Sus fans más acérrimos, por contra, se debaten entre la indignación que supone el intento de resucitar a un grupo desvirtuado sustituyendo al recordado Layne Staley y los que entienden que el renacimiento de Alice es el mejor homenaje que pudiera hacerse al cantante, un ‘frontman’ carismático y terminal cuya largo idilio con las drogas desembocó hace cuatro años en su desaparición.

Una cuestión a la que, por cierto, el propio Layne aludió primero en el álbum ‘Dirt’ (92) y luego, con más sarcasmo, en ‘Grind’, tema de su último disco de estudio (‘Alice in Chains’, 95): «Cuando esté en el agujero más negro no celebréis mi funeral antes de que el cuerpo muera…». En el bando ‘tributario’ se ha situado el guitarrista fundador, Jerry Cantrell, quien por cierto no se ha comido mucho con sus discos en solitario, al punto de llegar a ejercer de telonero de indocumentados como Nickleback.

«No queremos desvirtuar el legado del Layne y del grupo, sólo tratamos de seguir adelante manteniendo el mismo espíritu. Sentimos que era el momento adecuado para tocar y recordar a un amigo con la gente que nos ha apoyado durante los años», ha dicho Cantrell, que encontró el sustituto de Staley en el vocalista de su banda de directo, William DuVall.

Igual pero distinto

«No hemos tratado de buscar un clon de Layne, sino a alguien que aporte su propio sello», ha aclarado Cantrell en referencia al complejo rol de garganta profunda de AIC, que durante los últimos meses ha recaído también en el ex Pantera Phil Anselmo. En la macrogira cuyo tramo europeo comienza hoy en Lisboa completan la alineación el bajista Mike Innez (sustituto del fundador Mike Starr), el baterista Sean Kinney y, al parecer, Duff McKagan, de Guns’n Roses, que cambiará su bajo habitual por la segunda guitarra.

Cantrell y Kinney comenzaron a ensayar juntos con asiduidad a principios del pasado año abonando el terreno para una reunión que terminó por confirmase en marzo. En ese mes AIC tocaron el directo junto al ex Janes Addiction Dave Navarro, Rufus Waimwright o el propio McKagan para la serie de VH1 ‘Decades Rock Live’.

El grupo volverá al estudio de grabación tras la macrogira en la que se han embarcado y que el martes recala en Bilbao. Luego, continuará por varios países de Europa y Japón antes de prolongarse con un segundo tramo americano. No obstante, sus componentes no piensan trabajar en un nuevo disco como Alice In Chains, según ha dejado entrever el batería Sean Kinney.

«Me gustaría seguir adelante escribiendo nuevas canciones, pero no me veo grabando como Alice in Chains con alguien en el lugar de Layne. No estamos de nuevo juntos porque necesitemos dinero, sino porque nos gusta tocar y queremos rendir tributo a Layne y a nuestros fans. No tratamos de sustituirle sino tocar una vez más».

El tiempo dará o quitará razones, pero el martes podrán oírse en garganta ajena clásicos del grupo y, por extensión, del rock heavy-grunge de los noventa como ‘Would?’, ‘Down in a hole’ o ‘Rooster’. La cita con el buque-insignia de la facción más heavy del grunge es el martes en la sala Santana 27 de Bilbao. R




 
 
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