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JAMES BLUNT

Historia de un soldado

Foto

TEXTO: J. OLARTE


esde finales del pasado año lleva James Blunt embarcado en, según sus palabras, un «neverending tour» que, tras discurrir por Asia, Australia y Sudáfrica, le ha traído de nuevo a Europa. Esa gira interminable responde al estatus comercial de una estrella de nuevo cuño que, pese a su fama de melifluo, ha sido durante el último lustro el artista británico de más éxito planetario. Por encima incluso de Coldplay, que no han sido capaces de igualar con ninguno de sus discos los 11 millones de copias colocadas de ‘Back to Bedlam’, debut avalado por el sello Custard de Linda Perry (ex 4 Non Blondes y compositora para Christina Aguilera, Pink o Gwen Stefani), que disparó la popularidad de este cantautor al que apadrinara Elton John.

«Le tengo que estar muy agradecido. Me llevó de gira y llegó a comparar ‘You’re beautiful’ con ‘Your Song’, uno de sus mejores temas», nos dijo en su día James Blunt, que logró con el tema de marras el primer n°1 británico en USA desde el ‘Candle in the wind’ del propio Elton.

De Kosovo al escenario

Gracias al sobadísimo ‘You’re beautiful’ comenzó a saberse que la historia de Blunt era la de un soldado reconvertido a músico tras haber llegado a capitanear, con solo 25 años, la entrada de las tropas pacificadoras británicas en Pristina. Aunque aquella experiencia en la guerra de Kosovo planea sobre temas algo fatalistas como ‘No Bravery’ o ‘Cry’ (He visto la paz, he visto el dolor…). James valora su pasado militar: «Me ayudó a superar mis miedos y a ver la naturaleza humana».

Último eslabón de una familia de profundo arraigo castrense, James podía haber hecho carrera en el Ejército, pero optó por dar salida a su pasión por la música. Nacido en un hospital militar en Hampshire, fue enviado de niño a una escuela de aviación. Antes de acabar vestido de caqui, estudió ingeniería y sociología, pero asegura que siempre tuvo claro que lo suyo era componer y cantar. De hecho, comenzó con el piano a los 7 años y a los 14 ya se peleaba con la guitarra en una banda de versiones. «La universidad no me motivaba mucho, así que pasé de las clases al Ejército y la guerra, llevaba la guitarra hasta en el tanque», nos contó nada más salir su primer disco.

El sol de Ibiza, donde veraneaba desde la adolescencia, y sus discotecas planean sobre su segundo trabajo. En ‘All the Lost Souls’ dominan los cortes de pop romántico con piano al frente y temas sobre las consecuencias de una fama que dice no buscar, pero que ha alimentado dejándose ver por clubes de moda con novias tan vistosas como la modelo Petra Nemcova. Junto su anterior «colección algo naif de pensamientos, emociones y experiencias», este verano lo defenderá en vivo en España, respaldado por su banda a la que permanece fiel.

El padre

Las ínfulas musicales de James Blunt no hacían gracia en su familia. «Mi padre consideraba cualquier música poco menos que ruido. En mi casa no tenía ni reproductor de CD. Para oír música tenía que irme al coche, donde sólo había un par de discos». La aversión paterna al pop debe haber cambiado: ahora su ‘viejo’ maneja la pasta que le ha permitido a James comprar lujosas residencias en Suiza y en Ibiza. Cambió las armas por el pop romántico hasta convertirse en el cantante británico de más éxito




 
 
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