| CUIDADO CON ELLOS. Dos de los asistentes al Lorca Rock, ayer tarde, en el recinto de acampada de Santa Quiteria. / PEDRO TERUEL / AGM |
El Lorca Rock arranca con miles de asistentes perfectamente uniformados con botas militares, cadenas, muñequeras y camisetas del certamen, que casi se agotaron en el primer día
PILAR WALS
LORCA
Ellos, con camisetas negras, botas militares, cadenas que cuelgan de sus pantalones de cuero los más atrevidos pese al calor, muñejeras y melenas al viento. Ellas, con faldas cortas, con mayas, medias de rejilla, corsés y tops negros. Por miles se les puede ver estos días por Lorca, aunque ayer, a partir de las 19 horas, desaparecieron de las calles para llenar el recinto ferial del Huerto de la Rueda donde bien entrada la próxima madrugada finalizará el Lorca Rock de este año.Desde hace días, acampan en el recinto ferial de Santa Quiteria, a un paso de donde se celebran los conciertos. Ayer por la tarde, el patio central aparecía abarrotado de tiendas de campaña. Pegadas una a otra, no queda espacio para nadie más, por lo que los organizadores se planteaban habilitar nuevos espacios ante la llegada de más participantes. Poco antes de iniciarse los conciertos se apuraban los últimos minutos en montar las tiendas y recargar las pilas, a base de bocadillos rellenos de toda clase de embutidos que la mayoría han adquirido en un supermercado cercano, que estos días hace el agosto. Algunos señalizaban, casi con una baliza, el lugar de ubicación de su tienda. Difícil tarea, ya que la mayoría, como es preceptivo, eran de tonalidades lo más oscuras posibles. «Poniéndole una equis estoy», decía María que acababa de llegar de Bilbao y que comparte tienda con dos amigos de Cartagena, Mario y Raúl. De Venezuela y Argentina habían llegado Esteban y Rodolfo. «Estamos tomando unas cervezas antes de que comiencen las actuaciones». Otros, descansaban en sus tiendas con los pies fuera de ellas y las botas muy cerca. En la ducha, no demasiado público. Una joven hacía lo propio en compañía de su chico que le sujetaba el jabón mientras portaba su cuerno con bebida fresca. El ambiente era increible como contaban Luisa, Ramón, Teresa y Carmen. «Venimos de Valencia, Alicante y Algeciras. Esto es increible. Para la organización un diez». Asturias, Extremadura, Madrid, Galicia, Cataluña y hasta Canarias son algunos de los lugares de procedencia de los participantes, a los que se suman infinidad de noruegos, finlandeses y alemanes. Algunos italianos habían hecho piña con varios alicantinos. «Aquí estamos de reunión, tomándonos unas birras». El menú no demasiado variado. Bocadillos de salchichón, patatas fritas y, eso sí, mucha cerveza. Estos días se tomará a raudales. La organización ha previsto más de 12.000 litros de cerveza, aunque visto el calor que está haciendo, igual esta mañana llegaban nuevos cargamentos para saciar la sed de los miles de asistentes.
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