Rouse amplió sus registros con Home
(01). Entonces fue descubierto por influyentes revistas
británicas como Uncut o Mojo,
que no regateraon calificativos para el encanto semibiografico
de Under Cold Blue Stars, un disco conceptual
editado en 2003 que tuvo su réplica un año
más tarde en el brillante 1972. En
este álbum encantadoramente retro, Rouse postergaba
su faceta depresiva y taciturna en beneficio de composiciones
llenas de vitalidad jovial y un alma pop deudores de
Randy Newman, Elliott Smith, Kurt Wagner o Curtis Mayfield.
Siete meses después de su primera gira acústica
en España, que pasó por Oñati,
Josh Rouse recala en Euskadi para actuar con su banda
dentro de quince días en el Azkena Rock Festival.
De su ascención y del calado de temas como Comeback
(Light Therapy), Love Vibration o
Under Your Charms da testimonio el reciente
DVD The Smooth Sounds of Josh Rouse (Ryko/Naï-
ve).
-Aunque tu último disco tiene un innegable poso
pop, mucha gente te asocia al country alternativo y
el sonido americana.
-Soy un tipo country en el sentido de que crecí
en una pequeña ciudad rural (risas), pero nada
más. Yo hago una mezcla de sonidos muy distintos,
aunque entiendo que haya gente que pueda pensar eso.
Viene de mi primer disco, Dress Up like Nebraska?,
que tenía una portada americana y un sonido bastante
acústico. Tambien me incluyeron en algunas recopilaciones
como New sound of the old west.
-Al principio, tocabas el trombón, pero te gustaba
el pop.
-Sí. Estudié violín y trombón
en la escuela, pero como eran instrumentos difíciles
de integrar, me pasé a la guitarra a los 17 años.
Por aquel entonces, yo escuchaba pop británico
como el de los Smiths, pero también temas de
otros estilos y de cantautores clásicos. Hago
música de una manera natural, sin ser consciente
de cuáles son mis pricipales influencias. Yo
soy de la escuela de Duke Ellington y creo que hay dos
tipos de música: la buena y la mala. Cómo
quieran llamarla, me trae sin cuidado.
Vida errante
-Habiendo nacido en Nebraska oirías también
a Springsteen.
-Eso fue después. Viví en Nebraska a
los 13 ó 14 años, fue una tierra importante
e inspiró mi primer disco en el sello Slow River,
pero he llevado una vida bastante errante. Me he pasado
la adolescencia saltando de escuela en escuela en estados
como Georgia, California, Utah o Arizona.
-Tambien te comparan a cantautores tan diversos como
Damien Rice, Elliott Smith, David Gray, Matt Elliot,
Pete Yorn o Ed Harcourt.
-Sí, todos compositores masculinos. Lo digo
porque son músicos tan diferentes que creo que
es lo único que los une. La mayoría de
ellos me gusta, pero, salvando las distancias, yo me
veo más cercano a alguien como Neil Young.
-Por su título y estética retro, 1972
parece un disco conceptual.
-No existe un concepto premeditado como el que había
en Under Cold Blue Stars, que era un disco
con canciones inspiradas la difícil vida de una
pareja del medio oeste que se se va a vivir al sur de
Estados Unidos. No era conceptual, como cuando uno piensa
en álbumes como The Wall, pero todo
el repertorio se basaba en outsiders. 1972,
por su parte, es una obra con cierta uniformidad, pero
no conceptual. Se trata de una colección de canciones
que compuse durante un año entre Australia, Grecia,
Inglaterra y el sur de Estados Unidos mientras acababa
la gira de mi anterior álbum.
-¿Y cuál es su argumento?
-La única idea previa residía en hacer
un disco como si estuviera grabado en 1972, el año
en que nací y en el que se fabricó la
guitarra (una Telecaster) con la que compongo
la mayoría de mis temas.
-Sin embargo, no es un disco melancólico ni
triste.
-No. Me gusta el sonido retro y siempre he querido
editar un disco como los de principios de los 70, una
época que me encanta. Grabe muchas de las canciones
en mi estudio y tienen un toque más uptempo
y un cierto groove que no tenían
mis anteriores discos. Desde Home soy más
consciente de mis capacidades como compositor. Con el
tiempo te sientes más confiado y tienes más
claro lo que quieres hacer.
-Tu primera gira española no coincidió
con la de Lambchop por poco, lo que hubiera permitido
verte en el escenario con Kurt Wagner. ¿De dónde
viene vuestra conexión?
-No sabía lo de su gira. Esa coincidencia hubiera
estado muy bien. Nos conocimos en Nashville en 1998:
vivíamos cerca, conectamos bien y nos hicimos
amigos. Compusimos algunas canciones juntos y, de ahí
nació un EP. Kurt es uno de los mejores compositores
americanos actuales. Le considero un buen amigo aunque,
por compromisos de ambos, hace tiempo que no nos vemos.
Cambio de enfoque
-¿Te sorprende que 1972 haya
sido uno de los discos más aclamados por la crítica
en 2003?
-Siempre he sido bastante bien tratado por la crítica,
pero reconozco que sí ha sido una sorpresa porque,
cuando compones aislado por tu cuenta, nunca sabes cuál
va a ser el impacto de tu trabajo. Sobre todo, teniendo
en cuenta que yo grabó para una independiente
(Rykodisc). También es cierto que ya he grabado
cuatro discos y he podido ganarme cierta reputación.
Cuando sacas un nuevo trabajo, hay siempre algo de que
quejarse en el aspecto comercial, pero estoy muy contento.
-Actúas indistintamente en acústico y
con banda
- Sí, depende del formato. Tengo un grupo de
amigos y músicos de confianza como Pat Sansone,
James Haggerty, Marc Pisapia o Curt Perkins. Cuando
cantas en acústico cambia el enfoque de las canciones.
En cambio, en las actuaciones con banda suelo llevar
un teclista que me ayuda de reproducir la atmósfera
de los temas, auque el directo es distinto al estudio
y no me interesa replicar exactamente los discos en
vivo.