| ESTERCOLERO. Sucio y maloliente, el lecho del río está cuarteado. / J.M.GALIANA |
La toma o Contraparada del regadío murciano, según Díaz Cassou, está situada a siete kilómetros en línea recta de la ciudad que le da nombre (en la cercana Javalí Nuevo) «en un sitio que parecía destinado por Dios para objeto de tanta trascendencia, porque se halla donde hacía falta, que es al principio de la llanada que debe fertilizar; y ni antes ni después, sino en aquel punto precisamente, forman el lecho y márgenes del río rocas pudingas (mezcla de guijarros y cemento calizo) de grande cohesión y firmeza, como si para la obra de los hombres, hubiera querido Dios echar los cimientos, invitándoles así a ejecutarlas». En el siglo X, Murcia era ya un lugar floreciente y capital de la Huerta. Al Idrisi la describió en el siglo XII como una ciudad «con muchos jardines, huertos, tierras de labor y viñas mezcladas de higueras».
|