En una década,
los italianos Lacuna Coil han pasado de la subterraneidad
del heavy europeo a perfilarse como una de las formaciones
con más crédito y potencial dentro de esa
caterva de exitosas bandas neometálicas con aura
gótica, oscura y romántica que forman Within
Temptation, Nightwish o Evanescence. Como evidencia, ahí
están las portadas de revistas como Rock
Hard, Metal Hammer o Heavy
que han copado en vísperas del lanzamiento (el
próximo lunes) del esperadoKarmacode
(Century Media), cuarto álbum de estudio que llega
con el terreno abona- do por el impacto de su anterior
entrega, Comalies (Century Media, 04) -más
de medio millón de copias-, que les llevó
a aparecer en el masivo festival Ozzfest o a compartir
escenario con POD, Green Day, Incubus o System of a Down.
Registrado en Alemania e Italia con la ayuda del cotizado Waldemar Sorychta (Grip Inc) y Ronald Prent (Rammstein, HIM), Karmacode supone el último paso en la evolución de una banda que, desde sus inicios, combina atmósferas melancólicas e intensidad metalera, basado todo en el contraste entre las voces de Andrea Ferro y Cristina Scabbia. Una gira junto a Moonspell con componentes de Tiamat y Kreator como músicos cómplices ilustra el prurito heavy del grupo que debutaría poco despues con el Ep Lacuna Coil (96).
Tras captar la atención de Century Media, lanzan In a reverie, su primer álbum, con el que dan inicio a una ascensión sustentada en giras junto a Grip Inc o Metallica, un segundo EP -Halflife (00)- y Unleashed memories (01), obra cumbre, según sus seguidores, que ratificarían un año después con el citado Comalies. «Una agresividad renovada» muestra, según su cantante, la nueva entrega, que ha llegado precedida por el sencillo One Truth (su aportación a la banda sonora de Underworld Evolution) y cuyas claves nos desentraña la pequeña, carismática y atractiva Cristina Scabbia.
-Hay muchas expectativas comerciales en torno a vuestro nuevo disco. ¿Cómo os lo habéis planteado?
-No te puedes dejar obsesionar por los aspectos ajenos a la música, así que las expectativas no han sido una presión para nosotros, sino quizás para la discográfica, que es la que se ocupa de eso. Nosotros tratamos de hacer cada disco con la mayor tranquilidad posible y, como tocamos mucho, por eso los sacamos con años de margen. Tenemos una vibración muy positiva. Hemos logrado evolucionar manteniendo nuestro sello. Las voces han cedido algo de terreno a la guitarra y la batería. Hemos estado casi tres años de gira por Estados Unidos y Europa, y ello ha tenido un reflejo en el sonido, que, de alguna manera, muestra un equilibrio entre la fuerza del metal americano, que suele ser más homogéneo, y el romanticismo y la pasión de las bandas europeas.
-¿A qué alude Karmacode?
-El título surge de la unión de dos elementos aparentemente contrapuestos como karma, que alude al alma, y code (código), que tiene que ver con la vida moderna. Nuestra idea era buscar ese punto de encuentro entre la espiritualidad y el modo de vida acelerado y marcado por la tecnología. Resulta paradójico que, en las sociedades más modernas, el deseo de espiritualidad sea cada vez mayor. Y con esa idea de espiritualidad no nos referimos a religiones específicas, sino a ese proceso de búsqueda interior, a la necesidad que tenemos de creer. Ese aspecto liberador que hoy tiene la espiritualidad nos parecía muy interesante.
-Esa oposición de elementos contrapuestos marca también el sonido del grupo, que combina melancolía melódica e intensidad metalera.
-Sí, ese equlibrio entre el poder del metal y las partes más melódicas es algo que hemos ido perfeccionando con los años y es patente en este disco, que es como el eslabón perdido entre un sonido más americano y el más europeo. Pero no pasa de ahí, porque, en general, no veo a Lacuna Coil como un grupo de dos dimensiones. Ya sabes, con dos cantantes, chico y chica, que responden al tópico de la bella y la bestia. Andrea y yo tan sólo somos dos instrumentos más. Yo no soy la típica cantante angelical de banda gótica. Sobre todo en vivo, me gusta aportar más pasión a la música cantando con agresividad. Y, por su lado, Andrea no se limita sólo a gritar o a cantar con la garganta.
Una familia sin cabeza
-¿Os molesta que se os meta en un mismo paquete junto a bandas como Evanescence, Nightwish, Whitin Temptation o The Gathering?
-Depende. Aunque hayamos coincidido en el tiempo, creo que Lacuna no tiene que ver con bandas de una formacion de música clásica como Nightwish o Within Temptation. A menudo, se nos compara sólo porque son grupos con chicas cantando al frente. The Gathering están algo más próximos, porque vienen del metal y son también europeos. Evanescence surgieron mucho después que nosotros, aunque puedo entender que se nos relacione con ellos porque en EE UU no tienen ni idea de lo que pasa en Europa. Y su éxito hizo que nuestro sonido les resultara más familiar y nos abrió muchas puertas. La diferencia es que nosotros surgimos del underground, mientras que ellos eran más una banda negocio, por eso han durado poco.
-Lleváis ya más de una década juntos. ¿Cómo comenzásteis y en qué medida habéis cambiado?
-La banda surgió de un grupo de Milán, amigos que solíamos salir por ahí de copas. Algunos de ellos ya tocaban juntos y un día me preguntaron si quería hacer coros para ellos: La cosa funcionó y me propusieron sumarme al grupo. Después hubo los típicos problemas de dirección musical y Lacuna Coil surgió del sector que queríamos mantener un sonido potente y heavy. Desde entonces, hemos crecido como grupo y como músicos año a año sin dejar de ser como una familia. La diferencia es que no hay un cabeza de familia que mande, ya que las decisiones las tomamos entre todos. Después de tanto tiempo girando, hemos evolucionado y aprendido mucho del negocio.
-¿Cuáles son vuestras principales referencias musicales? ¿Os han influido bandas de rock gótico de los ochenta como Sisters of Mercy, The Mission o Bauhaus?
-Cuando comenzamos, estaba mucho más influenciada por grupos como Paradise Lost o Type O Negative. A los, digamos, padrinos del rock gótico también los hemos escuchado, sobre todo, a los del lado más dark (oscuro). Siempre me ha gustado su sonido y su estética, pero no fueron ellos los que hicieron que quiera cantar.
-Habéis incluido en el álbum una versión del Enjoy the silence de Depeche Mode. Deftones o Rammstein ya adaptaron en su día temas como To have and to hold o Stripped. ¿A qué se debe su popularidad entre los grupos de metal?
-No lo sé, creo que se debe a varios elementos. Aademás de ese toque oscuro que comparten con los grupos góticos, es algo que tiene mucho que ver con las sensaciones que transmite su música. Sus canciones tienen fuerza pero, al mismo tiempo, una cierta sencillez basada en voces y coros muy personales. Su música es muy atmosférica y tiene mucha energía, positiva y negativa. Es un balance muy atractivo que nosotros también pretendemos a nuestra manera. Para este disco, buscábamos una versión que pudiera funcionar como bonus track. Teníamos otras opciones, pero nos gustó más cómo quedó. Queríamos mantener la belleza de un tema que es un clásico, pero hacerlo nuestro cambiando su estructura, sus arreglos y poniendo la voz de una mujer.
Teatralidad
-¿Tienen vuestras letras ese punto triste y depresivo que les distingue tanto a ellos como a los góticos?
-Es curioso porque, en general, creo que somos gente bastante alegre y positiva, pero nos sentimos más inspirados por los sentimientos de tristeza; de alguna manera, el sufrimiento incita la sensibilidad y hace que tus sentimientos afloren con más facilidad. Supongo que cuando estás triste te vuelves más reflexivo, mientras que cuando eres feliz disfrutas más del momento en lugar de dedicarte a pensar o escribir. La música que me parece más interesante surge de esos sentimientos negativos. Es como si hubiera algo placentero en el sufrimiento. La tristeza transmite más que la felicidad, revela más verdades.
-¿Qué planes tenéis ahora? ¿Váis a girar pronto?
-Sí, en cuanto acabemos la promoción, grabaremos un vídeo y nos iremos de gira por Estados Unidos junto a Rob Zombie. Eso será hasta mayo. Luego volveremos para tocar en algunos festivales europeos, regresaremos a EE UU y haremos una gira europea propiamente dicha. Tenemos muchas ganas de hacer en directo este disco. Quizás por nuestra limitaciones, nuestro directo era antes más heavy. Ahora, sin perder la conexión metálica, es más teatral y compacto. E