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El Barranco del Infierno

Foto

ESPECTACULAR. El mejor viaje es aquel con el que se sueña antes de realizarlo, aunque sea un paraje tan tórrido, descarnado e inhóspito como el Barranco de los Espectros

JOSÉ MARÍA GALIANA


El pasado domingo, casi con luz del alba, Pedro vino a recogerme para conocer y fotografiar el Barranco del Infierno, también llamado de los Espectros, ambos topónimos harto elocuentes. Gracias sean dadas, ya que esa fama o nombradía es la causa de que la conservación de este despeñadero sea «óptima» a juicio de los geólogos. Salvo un dique de laminación y el camino forestal que atraviesa el cauce salobre y espejeante, el barranco hace honor a su nombre, con el agravante de que en este inhóspito paraje no hay vecinos que vuelvan a casa o se dirijan al bar más cercano. No hay que llamarse a engaño: aquí reina el silencio, la culebra de escalera y un sol de justicia.

Otra cosa es que la espectacularidad del paraje y el gusanillo de descubrir un paisaje nuevo se impongan, y uno eche a andar por este fascinante barranco encajado sobre margas marinas, entre paredes lechosas de cincuenta metros de altura y altas chimeneas de hadas (una especie de estalactita invertida coronada por una roca dura, a modo de pamela), angostos desfiladeros, cabezos gredosos y charcos de sal.

No queda así la cosa: «La orientación del barranco y el relieve tan encajado y profundo, originan, en algunos sectores, variaciones de temperatura que dan una sensación térmica anormalmente elevada; fenómeno que posiblemente haya dado lugar al nombre tan particular de este barranco», según se lee en Patrimonio Geológico de la Región de Murcia, un libro esencial para conocer la geografía murciana.

De interés nacional

El Barranco del Infierno se encuentra aguas arriba de la Rambla de Librilla, y ambos espacios presentan un alto interés científico y didáctico desde los puntos de vista estratigráficos, sedimentológicos y geomorfológicos. Es más; se considera la zona de interés regional, e incluso, en algunos aspectos sedimentológicos y geomorfológicos, nacional, por las formas peculiares producidas por la erosión hídrica .

Alegra ver, en este territorio yermo y agostado, un acueducto de considerable altura con base de ladrillo, relleno de cascotes y piedra de cantería de arenisca. Los aluviones han colmatado el dique de contención, cuesta arriba hay un estrato de arenisca convirtiéndose en caliza, y una singular pared de cantos rodados, evidencia de que hace millones de años el lecho del río se encontraba a mayor altura.

El Barranco del Infierno nace en los Llanos de Barqueros (Fuente Librilla), como una prolongación del paisaje protegido de Gebas. Condenada a la sequía durante tantos años, su mayor atractivo y singularidad son estos barrancos que en 1995 fueron declarados paisaje protegido. Pasada la ermita de Gebas, siga el camino del cementerio y la pista de tierra que lleva a El Mirador, y verá un escenario espeluznante: un horizonte de cárcavas, cañones y barrancos que desgarran el alma; cabezos de greda huérfanos de vegetación, paisaje erosionado, tierras margas impermeables al agua, ricas formaciones de yesos, testeros planos; una sobrecogedora geografía de cartón piedra que soporta temperaturas superiores a 40 grados y unos escasos 260 milímetros anuales de lluvia. Pese a tan adversas condiciones, sobreviven en este espacio natural de 1900 hectáreas el garnacho, el amaranto, la uña de gato, la escobilla y el esparto, y por lo que respecta a la fauna, no falta el lagarto ocelado, la culebra de escalera, el zorro, el conejo, la liebre y el erizo común.

En el año 1154, Al Idrisi, destacado geógrafo y autor de la obra Recreo de quien desea recorrer el mundo, citó Librilla por primera vez con el nombre de Limbraya, cuyo significado literal es «Barranco de los Espectros», denominación que se repite más de la cuenta en el municipio. Al Idrisi se refería al tajo o hendidura que divide la población y hace las veces de vertedero donde florecen miles de chumberas. Es tan profundo y vertical que produce pavor: aún hay viviendas abocadas al vacío, algunas de ellas construidas sobre los cimientos del legendario castillo dotado de siete torres y anchas murallas que durante la reconquista controló el camino de Al Andalus.

Lo cierto es que una parte considerable del termino municipal está quebrado por abruptas barrancas: el arroyo de Belén, la rambla de Algeciras que nace en El Castellar y agrieta el paisaje a lo largo de cuarenta kilómetros, y el Barranco del Infierno que vierte aguas -es un decir- a la rambla de Librilla, que cuatro kilómetros más se estrecha y pasa a llamarse el río Orón.

(«La rambla de Librilla baja de la loma del Yesar por los Pentezuelos, atraviesa Librilla y alcanza el Guadalentín por tierras de labor», precisa Ángel Oliver en Crónica y guía de las provincias murcianas).

Siete millones de años

En geología, las cifras producen mareos. De norte a sur del Barranco del Infierno, la sucesión estratigráfica empieza con materiales margosos blancos, formados en un ambiente marino hace siete millones de años.

Estas tierras margas, que los ingleses nombran bad-land (tierras malas) suscitan no sólo el interés de científicos, sino también de los adictos a la naturaleza que encuentran en estos espacios infrecuentes una belleza grandiosa y serena, digna de no ser alterada.

CUADERNO DE VIAJE
Cómo llegar

La Rambla de Librilla y el Barranco del Infierno están al noroeste de Librilla. Se accede por una pista forestal de tierra que parte del km. 4,5 de la carretera Librilla-Fuente LIbrilla, frente al camino que lleva a la casa forestal de los Ballesteros. En Patrimonio Geológico de la Región de Murcia se recomienda caminar aguas arriba de la Rambla de Librilla, comenzando a unos quinientos metros por debajo de la presa de contención sobre la que pasa el citado camino. Al barranco se accede a un kilometro de la presa de contención a la derecha, después de una pronunciada curva de la rambla. Es de fácil localización, ya que la desembocadura de este barranco en la rambla está truncada por un dique de contención de reciente construcción, existiendo un camino a la izquierda de este dique que facilita el acceso.

Dónde comer

El restaurante Mirador, situado a la entrada de Gebas, cocina buenos guisos, arroces y migas: (T 968 431 602).

Dónde dormir

En Gebas hay 8 hospederías rurales. El Lebrillo y La Tinaja ( 968/631293 - 630 /606 136), junto a la Fuente del Chorrico. La Mariposa tiene 22 plazas, piscina, restaurante y terraza sobre una pinada. El Aljibe dispone de 6 plazas (968/632198). Las Golondrinas de 10 plazas (639/350 181).

Información

Ecoespuña ( 968 636 205 / 639 350 181) es una empresa de Alhama especializada en turismo rural, educación y gestión ambiental que organiza agroactividades, senderismo, rutas temáticas, cursos y talleres.




 
 
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