l tiempo vuela y, así como que no quiere la cosa, el Festival de Benicássim ha cumplido ya diez años. De sus comienzos ortodoxos paralelos a la explosión del indie en España, el FIB ha superado pérdidas millonarias y alguna debacle para, ampliando su radio de acción a la electrónica y al rock digamos alternativo, consolidarse como la cita más magnética del pop estival, no tanto por su audiencia (el Monegros Desert Festival congregó hace un par de semanas a más de 45.000 personas) como por la repercusión mediática y el peso específico de su oferta. Para celebrar su décimo aniversario, el FIB ha tenido la buena idea de armar un cartel que, trascendiendo estilos, tiende puentes entre el pasado y el presente.En su programa caben tanto pioneros como referentes que han marcado la pauta en el fin de siglo, mitos de las cuatro últimas décadas o nombres que han ejercido una decisiva influencia sobre muchas de las bandas que han pasado por Benicássim. A continuación desentrañamos las principales claves del vasto programa que propone el evento cumbre del verano musical español.
Un menú reconcentrado (más de cien propuestas en tres días) que comenzará a degustarse el jueves con un concierto de apertura compartido por artistas y grupos tan dispares como los clasicistas Sunday Drivers, Ash, Fangoria, Feliz Da Housecat o The Shins.
Mitos
A tono con esa controvertida línea retro que se abrió con Donovan, el FIB ha incluido en su programación a mitos ya sesentones como un Lou Reed que poco tiene que ver con el pop indie que representa el festival, el ex Beach Boy Brian Wilson, a quien se considera con justicia padrino del pop de orfebrería, o un irredento Arthur Lee. Como líder de los remozados Love, Lee puso en los sesenta las bases de la psicodelia moderna con una suerte de incomparable folk-rock-pop lisérgico.
Tras subrayar su lado lírico y poético con su tributo a Poe The Crow, Reed recrea los temas clásicos de su repertorio con su grupo básico. Pero atención, lo hace con esa capacidad de reinvención que demuestra en el reciente Animal Serenade, su disco número 34, que recoge el primer concierto grabado oficialmente en su país natal desde el directo Take No Prisoners (78).
Mientras, el hombre que llevo a los Beach Boys al Salón de la Fama repasará sus gemas junto a piezas de su nuevo álbum, Gettin in over my head, en el que colaboran Clapton, Elton John o Paul McCartney y en el que incluso rescata la voz de su hermano Carl.
La apertura a la electrónica permite y obliga al FIB a incluir en su nómina de mitos en activo a los padrinos el pop electrónico contemporáneo Kraftwerk, cuya entrega más reciente, Tour The France Soundtracks, es una secuela de su clásico homónimo de los ochenta; Einstürzende Neubaten, veterana, experimental e inconformista banda postindustrial que, marcada por la presencia del ex Bad Seed Blixa Bargeld, presenta su último álbum -Perpetuum Mobile (Mute)-, o Pet Shop Boys, referentes del pop electrónico moderno que este año recapitulaban su carrera en la antología audiovisual Pop.
Capítulo aparte merecen Wire, formación con casi tres décadas de historia que resulta ineludible para entender el post punk con discos rupturistas (Chairs Missing, 78), vanguardistas (The Ideal Copy, 87), digitales (Manscape, 90) o arrolladores (Send, 03).
Los noventa
Morrisey, incorporado como cabeza de cartel a última hora, actúa como ascendente sobre una caterva de bandas de los noventa de diverso pelaje que, en la mayoría de los casos, ya han pasado por el FIB. El que fuera líder de los Smiths alcanzó un estatus legendario dando carta de naturaleza a términos hasta entonces no manejados, como indie o alternativo. Ahora defenderá su ácido último álbum, You are the quarry.
A rebufo de Morrisey, figuran Charlatans, pioneros del baggy de Madchester que, después de un periodo de silencio, retornan con Up at the lake; los escoceses Belle and Sebastian, epítomes de ese pop melancólico de los noventa, y el country existencial Tindersticks, la melancólica y cinemática banda de Stuart Staples; los también escoceses y representantes del indie pop melódico Teenage Fanclub o los Spiritualized del ex Spacemen 3 Jason Pierce, grupo de de culto que practica un rock poliédrico y espacial que bebe del minimalismo, el blues o la psicodelia.
Capítulo también aparte merecen dos grupos que han aportado energía electrónica al rock y viceversa, los cuasi residentes Chemical Brothers y Primal Scream. Los primeros redefinieron el techno rock y los segundos llevan casi dos décadas sazonando activismo político, visceralidad punk y lisergia electrorockera .
Rock y raíces
El presunto renacer rockero que se vende de un tiempo a esta parte ha dejado hueco en el FIB a grupos con vitola alternativa como los americanos Dandy Warhols, banda con comienzos drogatas que, tras vender millones gracias a la publicidad, ha evolucionado en clave ochentera; los norinlandeses afincados en Escocia Snow Patrol, los nórdico-neoyorquinos Dead Combo, los británicos Serafin (Blur, Foo Fighters, Weezer y Janes Addiction todo en uno) o los belgas Soulwax, proyecto paralelo de rock americanista de los hermanos Stephen y David Dewaele, conocidos a la sazón como 2 Many DJs.
Dos excelentes bandas con raíces campestres defenderán la causa del country alternativo o el sonido americana. Clem Snide, en su primera gira estatal, y los geniales Lambchop del gran Kurt Wagner, capaces de volver a deconstruir su singular country soul con Aw Cmon y No, You Cmon, dos discos independientes editados conjuntamente por City Slang.
Hypes
En la categoría de hypes o bandas puestas de moda por la veleidosa prensa británica y americana habría que meter a Kings of Leon, fraternal banda de la América profunda que se ha consagrado comercialmente con un clasicista batido de rock sureño, blues y country; los escoceses Franz Ferdinand, que han hecho lo propio desde una postura tan diametralmente alejada como el rock artie deudor de Talking Heads y una suerte de pop modernista y bailable sazonado con ironía deudora de Pulp y reminiscencias nuevaoleras, y la inclasificable banda neoyorquina Scissors Sisters. Como los anteriores, ésta se ha colado directamente en el número 1 británico con un disco de debut homónimo que, por momentos, recuerda sin remedio a la etapa disco de los Bee Gees.
Punk funk revival
Con permiso de los precursores Wire, LCD Sound System agitarán la bandera del punk funk bailable deudor de Gang of Four y A Certain Ratio, cuyo revival han propiciado The Rapture, Radio 4 o The Faint. Proyecto liderado por el capo de DFA Records, James Murphy, que también actuará bajo su nombre en la fiesta de clausura del día 9, LCD se han consagrado en los dos últimos años con una suerte de música de baile poco previsible que tiende puentes entre el pop y el rock.
Baile cálido y abstracto
Orientadas también al baile menos maquinal están las propuestas de Organic Audio, proyecto adscrito al sello Tommy Touch del pionero del acid jazz Andy Spence; Le Hammond Inferno, alias de dos cotizadísimos remezcladores germanos orientados a una suerte de dance groovie y sin fronteras que distingue al sello Bungalow; Kevin Yost, referente del deep house que se presenta en clave orgánica; la banda británica del electropop ochentero Oot Woman o Richie Hawtin y Ricardo Villalobos, tándem presentado como cabeza de cartel que conecta las distintas sensibilidades del technohead británico también conocido como Plastikman y el ecléctico productor chileno que sazona house cálido y minimalismo abstracto.
Tapados
Entre ensombrecidos por los reclamos y ocultos por la retahila de nombres que se agolpan en los seis espacios del certamen de Benicássim figuran un buen número de grupos tapados que podrían ganarse la categoría de sorpresas.
Además de los citados Clem Snide, destaca la propuestas indietrónica de Lali Puna, banda alemana con tres discos marcados por la personalidad de su exótica vocalista y el talento hiperactivo de Markus Archers, la nipona Tujiko Noriko -puntal del sello Mego- al que se dedica la noche del sábado-, Märtini Bros, Thomas Fehlman o los belgas Girls in Hawaii. ESCENARIO
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