| Jon
Auer ''Keroseno
Pop'' Textos:
Jam Albarracín 25/01/2002 Sin
opción a la duda, hablar de Jon Auer es hacerlo de una de las figuras esenciales
del power pop estadounidense de la década de los noventa. Comandando junto
a Ken Stringfellow a los excitantes The Posies, Auer ha escrito algunas de las
más brillantes páginas del género durante la pasada década,
además de realizar una serie de interesantísimas actividades de
modo paralelo al grupo de Seattle.
Pero
los Posies ya son historia y hoy Jon Auer esboza una incipiente carrera en solitario
en la que muestra una amplitud de miras que resulta de lo más prometedor.
Esta noche lo demostrará en directo en Murcia, en una muy atractiva velada
que contará en su apertura con el show en acústico del ex The Vaselines
Eugene Kelly.
Comencemos casi por el final, o sea, por la separación
(discutible pero real) de The Posies. Tras haber sido despedidos a consecuencia
de sus escasas ventas de la poderosa DGC (David Geffen Company), la banda de Auer
y Stringfellow regresaron al seno materno, esto es, a la pequeña Pop Llama
para publicar el que cabe considerar como quinto y último álbum
oficial de The Posies, el menos bueno Success. Después han aparecido un
considerable número de recopilatorios, EPs, discos en directo y acústicos
que no han hecho sino sembrar una cierta confusión en torno a la realidad
de la banda. Sea como fuere, lo cierto es que la banda de Seattle mantenía
una especial relación con nuestro país, como prueba el hecho de
que tanto Jon como Ken hubiesen producido a un buen número de grupos independientes
españoles, entre ellos el primer largo de los murcianos Ross (a cargo de
Ken Stringfellow).
Así, los chicos del sello barcelonés
Houston Party se aprestaron para publicar un directo y un acústico de la
banda, además de para editar el primer trabajo en solitario de Jon Auer,
el EP de cinco canciones The perfect size (00). En esta primera entrega y pese
a no faltar la habitual canción de estribillo luminoso, véase la
titular, Auer sorprende de algún modo al versionar con crudeza a los reyes
del rock de baja fidelidad, Guided By Voices, así como de modo especial
al escribir un tema como Pretty picture, cuyo algodonado título contrasta
con su sonido incómodo y con una estructura cambiante directamente deudora
del Loveless de My Bloody Valentine. ¿Jon Auer dinamitando las lindes del
angosto powerpop? ¡Adónde vamos a llegar!
Pues de momento
a 6 , su siguiente y nueva entrega, también en formato miniálbum
y dedicada a versionar de manera muy personalizada algunas de sus canciones favoritas.
¿Big Star, Plimsouls, Matthew Sweet? Nada de eso: Hüsker Dü (Green
eyes), Psychedelic Furs (Love my way), Ween (excelente, melancólica, preciosista
Baby bitch), Swervedriver (la menos interesante These times), la oscuridad de
los británicos ochenteros The Chameleons (fantástica Tears) y hasta
la sin par Madonna (impensable Beautiful stranger). Sin olvidar el instrumental
que abre el disco y que no es sino una adaptación del Bonnie & Clyde
del gran Sèrge Gainsbourg.
El
pasado es un pesado Un acierto, en definitiva, el paso adelante de Jon
Auer. No se trata de hacer borrón y cuenta nueva, pero el peso del pasado
a menudo es pesado, valga el trabalenguas. Y puede resultar demasiado cargante
incluso (o precisamente por eso) para alguien que ha firmado discos como el bello
e inicial Failure (88), de encanto amateur y aroma folkie, inicialmente autoeditado
en cassette e inmediatamente publicado en formato más oportuno por el sello
Pop Llama. Las buenas críticas les llevaron a continuación hasta
el seno de Geffen, la discográfica que entonces esgrimía como intachable
bandera a Nirvana y Sonic Youth, con cuya escudería publicarían
los tres siguientes álbumes, el notable Dear 23 (90), el no menos estupendo
Frosting on the beater (93) y finalmente Amazing disgrace (96), un trabajo aún
interesante que no evitaría la subsiguiente patada en el trasero. Es lo
que tiene el comercio, que si no das, recibes.
A todo esto, en 1993, Ken
Stringfellow y Jon Auer resultaron los principales impulsores de la momentánea
reactivación de los legendarios Big Star de Alex Chilton, con el baterista
original Jody Stephens completando el cuarteto. Reunidos inicialmente para una
única actuación (capturada en el disco Live at Missouri University),
la expectación que despertó el evento fue de tal magnitud que se
vieron obligados a realizar una intensa gira por Europa y Japón.
Con
anterioridad, Auer había tomado parte en el alocado e irónico proyecto
de Rob Morgan bautizado como The Squirrels en el que igual se divertían
a cuenta de los Beatles que parodiaban al Alice Cooper más perverso y satánico.
Divertido e interesante, aunque no tanto como su posterior participación
con The Minus 5, un brillante colectivo pop que facturaba delicias de pop en estado
puro y que estaba (o está, si es que sigue) encabezado por el miembro de
The Young Fresh Fellows, Scott McCaughey, y del que también formaron parte
su colega Ken Stringfellow y el baterista de REM, Peter Buck. Grandes.
Bien,
pues como señalaba en el inicio, el concierto de Mr. Auer tendrá
una apertura más que digna. Ya que Eugene Kelly, además de sus escarceos
como Eugenius (inicialmente Captain America), no es sino el que fuera cantante,
guitarrista y compositor de The Vaselines, un semidesconocido grupo de Edimburgo
que lo sería completamente de no ser por la sonada reivindicación
que de ellos hiciera el controvertido Kurt Cobain. Nirvana incluyó dos
versiones suyas en el disco de rarezas Incesticide y, muy especialmente, rescataron
su Jesus doesnt want me for a sunbeam en el aclamado MTV Umplugged que acabaría
resultando el epitafio de Nirvana. |
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