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MÚSICA

JESÚS CUTILLAS
El cantautor esperanzado

10/03/2000
Texto: JAM ALBARRACÍN / Foto: T. BERNAL

Albricias, un cantautor divertido! Esa fue la primera y poderosa impresión que tuve al escuchar por vez primera a Jesús Cutillas. Tras participar en las dos últimas ediciones del certamen Cantigas de Mayo, de Ceutí, este profesor de inglés treintañero, amante de los tebeos y músico de formación autodidacta dio el gran paso y decidió autoeditarse su primer disco de larga duración.



«ACEPTO LA DEFINICIÓN DE CANTAUTOR, AUNQUE SI AÑADES LO DE DIVERTIDO, MEJOR»

Efectivamente In fraganti, que así se llama el álbum, destaca además de por su accesibilidad, por utilizar el sentido del humor como eficaz vehículo expresivo, sin que ello suponga merma alguna en la contundencia de su mensaje crítico pero cargado de esperanza. La tolerancia y el buen talante que desprenden sus canciones son argumentos a favor. Un cantautor esperanzado que olvida el sepia habitual para emitir en colores brillantes.
Dos cervecitas y la primavera medio asomando por la Plaza de las Flores le sueltan la lengua al más pintado. A Jesús, aunque fuera pleno invierno. Hablemos de la autoproducción. Autogestión, me corrige raudo. «Envié unas maquetas a algunas compañías y ni una sola se dignó a contestarme, así que me dije: perfecto, pues me lo monto yo. Políticamente, además, me interesa mucho la autogestión: grabar, producir, promocionar, distribuir y sentir lo que se siente cuando uno se arriesga. Para mí todo esto es absolutamente nuevo y me está resultando apasionante». Cutillas, resuelto y buen conversador, vive en La Raya aunque nació en Sevilla. También pasó un tiempo en Inglaterra. «Trabajando en una fábrica de pollos en Bradford, una ciudad totalmente industrial. Al final no sabes quién es la máquina. Mi esperanza era saber que volvería a España, pero pensar que aquella gente se quedaba allí... Vaya vida más plana, qué horror».
Tras decidirse por el indulto definitivo a los polluelos, las Cantigas de Mayo supusieron su empujón sonoro. «Seguro, porque además de los discos recopilatorios me sirvió para conocer a Juan Antonio Cortés, cuya opinión me ayudó en mucho, y también para conocer a otros cantautores». Cantautores con algunos de los cuales integra la Amca (Asociación Murcia Canción de Autor), «un colectivo en el que nos apoyamos y compartimos lo que vamos aprendiendo. No tenemos subvenciones ni tampoco las hemos pedido». De acuerdo, pues hablemos de un disco del que ya se ha reeditado la tirada inicial de 1.000 ejemplares. No existe un hilo estilístico común: gotitas de reggae, de country, rumbita, aires troveros... «Más que por no encasillarme, es que me gustan casi todos los estilos. ¿Si acepto la definición de cantautor? Claro, aunque si añades lo de divertido, mejor. Pero sí, la letra es el alma de la canción y la música un vehículo que puede llevarla a buen puerto o hundirla sin remisión. No soy un gran conocedor, lo que intento es disfrutar con la música, en el sentido de los niños, de probar cosas». El disco viene a nombre de Jesús Cutillas & GRUPO. Explique esas siglas o acabamos en comisaría. «Significa Grupo Reunido Urgentemente Para Orquestar. Y es que así fue realmente, sin saber casi qué iba a pasar de un día para otro. No soy un músico profesional y aunque los arreglos están bastante pensados, lo cierto es que hubo un componente de intuición que creo que se nota. Pero me gusta así, creo que lo ideal es un equilibrio entre conocimiento e intuición».

Y el componente (casi constante) de esperanza y buen humor, a ver si ahora me vas a dejar mal. Anoten esta frase: «si la vida te deja hecho polvo, la muerte no veas» (El alegre fracaso). «Me considero asambleario. He conocido gente que en nombre del anarquismo –palabra rica y llena de significado– se sumergía en el individualismo puro y desaparecía. De esos cambios radicales, de ese choque de un extremo a otro es de lo que habla la canción Necesito. ¿Otras canciones destacables? Pues In fraganti («que me duela el pescozón si me pilláis in fraganti: inconexo, aburrido, ofensivo o sin razón»), la más dura y proletaria Mariano sabe o esa mirada comprometida pero tolerante que lleva por título Insumisión («haz lo que quieras, yo insumisión»), especialmente significativa al haber pasado Jesús una temporada a la sombra por semejante cuestión. «En el mundo hay que jugar con las limitaciones y con la incoherencia diaria, por eso me repatean tanto los puros y los justos. Si considero justa una causa lucho por ella, pero en la medida en que pueda o me parezca y sin pretender que todo el mundo entienda la vida como yo. El sacrificio mal entendido y sin alegría a menudo provoca justo el efecto contrario. Está bien defender las ideas, pero no crear mártires».