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MÚSICA

JORGE DREXLER
La vida en la frontera

Texto: JAM ALBARRACÍN
03/03/2000

Afirma Jorge Drexler, músico de ningún sitio aunque nacido en Montevideo, que su únicas certezas a menudo andan remojándose en un mar de dudas. Chico listo este Drexler, además de fenomenal compositor. Pero, aunque siempre matizable, bien seguro es que resulta improbable encontrar en este país nuestro, y suyo también, un cantautor de su calidad. Aprendió la rebeldía en la transición uruguaya de finales de los setenta; la suavidad con que envuelve su propuesta, en sus huidas a Salvador de Bahía cada vez que conseguía reunir algo de plata; y su espíritu aventuro aunque conciliador, en los aviones que le trasladaron –y le trasladan– por medio mundo, de Sudamérica a Europa pasando todo un año en Israel, a donde marchó con su familia (claro, son judíos) cuando en Uruguay el caqui militar adquirió presencia demasiado habitual. Es un as, este Drexler, créanme.


El cantautor de origen uruguayo presenta en el teatro Victoria de Blanca los temas de su nuevo y tercer álbum ‘Frontera’


Su nuevo álbum, tercero en nuestro país, se llama Frontera y habla de esto y mucho más. El amor vaya a saber dónde lo encontró, ya sabemos que a menudo se encuentra debajo de las piedras, pero como poco le dio mujer e hijo. Dejó su Montevideo natal, donde al margen de la música ejercía como médico otorrino especializado en sorderas (mira por donde), y hoy vive en El Escorial pero no existen pruebas de Así que en su tranquilidad provincial y como no parece muy dado a la farándula y el famoseo alternativo (de alterne), pues tras entregar dos notables álbumes a título propio, Vaivén y Llueve, decidió armarse de ordenador y programas de audio y cuando un día la inspiración vino a tomar café la encerró, aprovechando un descuido, en un disquete zip.
Ah vale, ya todos debieran saber que fue Joaquín Sabina quien le trajo a España del brazo y alabando su capacidad; que ha tenido más éxito entre la crítica que entre el público radioformulable; que nadie osa dudar de sus aptitudes como compositor –de lo que se han beneficiado un buen número de autores consagrados, desde Ana Belén a Miguel Ríos o la mismísima Neneh Cherry, a quien adaptó al castellano su Woman–, y que si les aseguro que está entre los tres (y me sobran) mejores cantautores de España lo digo a conciencia. También acaba de estrenar la banda sonora del documental Botín de guerra de David Blaustein, pero su flamante nuevo álbum, Frontera, va un poquito más allá. Que la metodología de trabajo forme parte del resultado (el medio y el mensaje, recuerden) no vale para hablar de tecno como un tanto apresuradamente se ha llegado a decir. Definitivamente no. Hay milongas estilizadas y zampas uruguayas; hay ese universo tan personal de Jorge –territorio propio, íntimo y suavemente seductor–, pero las pinceladas drum’n’bass nunca resultan decisivas. Hay bonitas canciones en generoso número y nada de house (ah no, eso no es house ni tecno), por más que la producción corra a cargo del colectivo radical uruguayo El Peyote Asesino. Bueno, lo mejor es escucharlo y dejarnos de monsergas. Mañana mismo, en directo y en solitario, dentro de la gira de presentación de Fronteras.