LA PORTADA

ESPECTÁCULOS

CINE

MÚSICA

LITERATURA

EXPOSICIONES

VARIOS

CURSOS

CONCURSOS

RUTAS

REPORTAJES

REPORTAJES

Vintage

Flashes del pasado


Texto: Solange Vázquez. Fotos: Vicens Giménez
22/02/2002

Ya vale de comprarlo todo en grandes almacenes… ¡Un poco de imaginación, por favor! Los muebles vintage se presentan como una opción para decorar ambientes. A medio camino entre el ‘kitch’, el ‘hippie’ y la contracultura, el estilo de los locos años que van entre los 40 y los 60 está de regreso. Dicen los nostálgicos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y, aunque no todo el mundo esté de acuerdo con esta apreciación, lo cierto es que, en lo que a mobiliario se refiere, el glamour de los tiempos perdidos está de moda.

Y no nos referimos a las antigüedades convencionales, sino a muebles y elementos decorativos de estilo vintage, preciados diseños de los años cuarenta a los setenta, que, al igual que ocurre con la ropa, se han convertido en objeto de culto y consumo para los que apuestan por poner en su vida un toque pop o kitch.

Sofás hippies, piezas de diseño de la época, tapicerías imposibles, banquetas de hamburguesería yanki, sillones horteras, expendedoras de gasolina, máquinas de pin-ball o jukeboxes relucientes y vistosas son algunos de los enseres que se pueden encontrar en las tiendas especializadas que han comenzado a surgir en algunas ciudades, animadas, sobre todo, «por el boom creativo de mucha gente joven que quiere que su casa tenga un aire diferente y único», explica Txema, dueño de Gotham, ubicada en Barcelona.

Hasta su establecimiento se acerca gente de todo tipo, especialmente, jóvenes –y muchos, muchos curiosos atraídos por su llamativo escaparate– que buscan algún mueble o detalle que anime su feudo. Es una alternativa a las compras en los grandes almacenes, donde el concepto de estética se encuentra bastante estandarizado. «Aquí hay de todo a precios asequibles, desde piezas de 3.000 pesetas a artículos de un millón o más –señala–. Todo lo que tenemos son artículos que hemos encontrado, generalmente, en pisos cuyos dueños han muerto. Los herederos nos venden los muebles y nosotros les damos algún toque moderno: los pintamos de algún color llamativo, los tapizamos o, simplemente, los restauramos un poco para que queden bien auténticos».

El cliente Almodóvar
Pero estas tiendas no sólo viven de la venta a particulares. También alquilan sus enseres para spots publicitarios o filmes donde se busca una estética determinada. Como no podía ser de otra
manera, uno de los grandes usuarios de este tipo de establecimientos es el oscarizado Pedro Almodóvar, un amante del saborcillo contracultural y frívolo. De hecho, el director manchego usó varios enseres de Gotham para dar ambiente a su película Todo sobre mi madre. «Las piezas más caras las solemos alquilar, porque es difícil darles salida», admite Txema.

Y es que algunas resultan muy caras por lo exótico de su procedencia o por ser modelos muy escasos. De hecho, los dueños de estas tiendas tienen más que ver con la figura de Indiana Jones en busca del aparador perdido que con el de comerciantes corrientes y molientes, ya que recorren muchos rincones del mundo para hallar piezas interesantes.

Sobre todo, Estados Unidos, un país que, a efectos de decoración kicht, se lleva la palma con sus iconos rockeros de los años cincuenta y su psicodelia de décadas posteriores. Y es que en España, salvo en honrosas excepciones, el mueble de los años cincuenta, sesenta y setenta era el mismo: la mesa camilla con tapete de ganchillo y el sofá de escai baratón. Tampoco había para más. Sin embargo, en USA todo sucedió a lo grande: el glamour hollywoodiense de los cincuenta, con sus diseños barrocos y resplandecientes, el estilo rockabillie, el atrezzo del american way of life, los floridos años sesenta con guiños orientales o los lisérgicos setenta, donde todos los escenarios parecían vistos a través de una lente distorsionadora y coloreada.

Para sibaritas
«Nosotros exploramos en diferentes países para conseguir cosas interesantes; particularmente, en Estados Unidos, Bélgica, Bruselas, Inglaterra –confiesa Jaime Conde, de la tienda madrileña Futuramics–. Claro que este fenómeno tiene mucho más auge en el extranjero, por lo que localizar piezas que puedan servir para nuestro negocio es cada vez más difícil… Y claro, a fuerza de perseverar, acabas dando con artículos que te gustan, pero que tienen unos precios…».

Así que de encontrar gangas baratas en pueblos perdidos en el desierto o tesoros abandonados en casas fantasma, nada de nada. «Y, luego, hay muebles o instrumentos que a ti te parecen fantásticos, pero que no hay forma de vender, porque resultan caros… –corrobora Jaime–. Pero, bueno, tampoco importa mucho, siempre esperas que entre un sibarita por la puerta y te los compre, o alguien que te lo alquile para una ‘peli’ o un anuncio». Quién sabe, hasta para estos jubilados renovados puede haber otra época de esplendor, e incluso pueden hacerse famosos en alguna superproducción. La fama no tiene edad.


Jirones de nostalgia

¿Memorabilia? Este concepto que parece un nombre de enfermedad no es, sin embargo, ninguna patología, sino más bien una afición que, eso sí, en algunos casos, puede rayar en la obsesión más o menos enfermiza. Es el coleccionismo de objetos que nos hacen recordar situaciones o actos concretos sucedidos a lo largo de nuestra vida, ya sea un periódico, la entrada de un cine o concierto, el folleto de venta de un automóvil o cualquier objeto datable en el tiempo.

¿Quién no ha guardado el billete de algún viaje inolvidable o el ticket de un espectáculo que le gustó mucho? Pues bien, estos coleccionistas, además de recopilar cosas que les transporten a momentos especiales de su biografía, suelen extender su afán a hechos históricos relacionados con alguna afición.

Por ejemplo, un amante de la música puede pagar una fortuna por una entrada del histórico concierto de Woodstock –aunque no hubiese nacido entonces– o una cifra astronómica por un ticket del estreno de Blade Runner o de su filme favorito. De hecho, la tienda Futuramics dispone de una gran variedad de piezas de memorabilia que seguro harán recordar a sus dueños sucesos relacionados con la cultura pop.

 
 

        


© La Verdad Digital S.L.
C/ Camino Viejo de Monteagudo, s/n. 30160 - Murcia.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
lectores@la-verdad.com