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El
año de las consolas
Despedimos
el año con un especial sobre
las mejores consolas y juegos del 2001
y lo que nos espera en los próximos meses
Texto: D. Leguina
28/12/2001
El
otro día, un servidor tuvo el placer de darse una
vuelta por un macrocentro juguetero abarrotado de humanos
y humanitos en ple- no frenesí de consumo navideño.
En la sección de consolas, una pareja de desafortunados
padres se devanaba los sesos intentando comprender qué
mística relación diferenciaba a la Playstation
de la PSOne y de la PS2 (aparte del precio, claro).
La dependienta no era de mucha ayuda y sus consejos sólo
contribuían a aumentar el desconcierto de los infortunados
progenitores. Panoramas así han sido y son el pan
nuestro de cada día, y lo serán más
aún en el 2002, que ya puede irse bautizando como
el año de las consolas.
Hasta ahora, este subsector del ocio electrónico
se limitaba a cuatro formatos básicos: Playstation,
Playstation 2, Dreamcast y Nintendo. Las dos primeras han
acaparado la mayoría de las ventas. La Nintendo 64
se enquistaba en el público infantil con la pokemon-manía
y los ejecutivos de Sega cavaban la fosa de la Dreamcast
al tomar la decisión de dejar de fabricarla. El próximo
año, no sólo va a cambiar la orientación
de las consolas existentes, sino que aparecerán dos
nuevas competidoras para animar la función: la Xbox,
de Microsoft, y Gamecube, de Nintendo. En Estados Unidos
ya han desembarcado en las tiendas y el resultado comienza
a hacerse patente: una competencia feroz con muchos más
juegos y más calidad en cada uno de ellos. En nuestro
país no somos tan voraces como al otro lado del charco
y aún es raro el hogar que dispone de varias consolas.
Lo que sí ha cambiado es que, al fin, esta máquina
se considera un aparato de ocio tan normal como sus inseparables
compañeros de mueble, la televisión y el vídeo.
Los primeros cambios se notarán en las consolas más
antiguas. La Playstation original redujo su tamaño
y su nombre el pasado año.
En el 2002, la metamorfosis continúa con pantallas
portátiles de LCD. El objetivo es desligarse del
mercado de consolas de nueva genera- ción y pasarse
al de las portátiles, más orientadas a un
público infantil. Lo va a tener muy difícil
con la hegemonía de Nintendo en este campo. La nueva
Gameboy Advance es una maquinita realmente prodigiosa, cuya
potencia le permite incluso versionar clásicos de
los primeros PCs y consolas como Doom o el inimitable Super
Mario.
Nacer, crecer y morir
En el apartado de necrológicas, a lo largo del año
habrá que ir citando la jubilación de la venerable
Nintendo 64 (o su reciclaje a otro sector de edad, como
la PSOne) y la Dreamcast. Lastimoso caso el de esta estupenda
consola de Sega. En cualquier caso, los videoclubes están
llenos de títulos de segunda mano a bajo precio y
puede no ser tan mala idea aprovechar el río revuelto
para hacerse con una Dreamcast y un montón de juegos
por dos duros. Su calidad merece el desembolso antes de
que se agoten los stocks.
Ya en la nueva generación de consolas, la PS2 podrá
campar a sus anchas hasta marzo, fecha de salida de Xbox
y Gamecube. La primera aún tardará en implantarse
por culpa de su alto precio, pero sus prestaciones (conexión
de banda ancha y reproducción de cine en DVD de serie)
y el tesón de Microsoft en sus proyectos la convertirán
en un serio adversario a finales de 2002.
La tercera en discordia supone la renovación de Nintendo
tras los beneficios de Pokemon. La Gamecube es una potente
máquina de la que aún se sabe poco en Europa.
Sus juegos ya no son tan infantiles como lo eran los de
Nintendo 64 y su precio de salida (alrededor de 37.000 pesetas
al cambio) la ha ayudado a sobrevivir entre Sony y Microsoft.
La competencia nunca es mala y la convivencia de varios
formatos está permitiendo una nueva época
dorada de los videojuegos. El año que cerramos ha
sido testigo de lanzamientos técnicamente asombrosos.
Mientras tanto, las compañías fabricantes
van tomando posiciones para la que será la gran batalla
del 2002, las telecomunicaciones.
Xbox ya se ha preparado para una futura conexión
a Internet a través de banda ancha y Sony anuncia
acuerdos con empresas de comunicación para ir sacando
del armario los accesorios de conexión de la PS2.
Es la última pieza del puzzle para convertir a la
consola en un centro de ocio con juegos, Internet y hasta
TV en la misma carcasa.
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