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Érase
una vez en Murcia
Tres
entusiastas buscadores de misterios han estudiado numerosas
leyendas e historias que circulan por la Región
y preparan ahora un libro recopilatorio
Texto:
J. Pérez Parra / Murcia
01/07/2003
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| LA
CIUDAD OCULTA. Según la leyenda, un túnel
une la Catedral de Murcia con el Cristo de Monteagudo.
/ ALEJANDRO |
Túneles
que serpentean bajo el subsuelo de Murcia repletos de misterios
y de los restos de quienes se perdieron en la oscuridad,
barcos fantasma que surcan las costas de Cartagena en las
madrugadas brumosas, damas fantasmales cargadas de tristeza
que desaparecen entre las olas del mar... Dolor, amores
imposibles, corazones rotos y finales siempre trágicos,
que llevan a la muerte.
Son
los ingredientes comunes de cualquier leyenda que se precie,
de esas historias que circulan por transmisión popular
y que ahora han recopilado tres entusiastas de lo oculto.
Javier Belmar, Benjamín Amo y Francisco Ruiz han
formado durante muchos años el equipo del programa
radiofónico Otros mundos, que se emitía hasta
septiembre pasado en Onda 21.
Ahora, mientras buscan una nueva cadena desde la que dirigirse
al oyente, se han sumergido en la tarea de recuperar las
leyendas murcianas y preparan un libro que llevará
por título Murcia, leyenda y misterio. Éstas
son sólo algunas de esas historias.
Túneles de la Catedra
La existencia de un túnel que une la Catedral de
Murcia y el Cristo de Monteagudo es una de las leyendas
más conocidas. «El templo se asienta sobre
la antigua mezquita explica Benjamín Amo,
y desde ahí supuestamente salía un túnel
hacia el antiguo castillo árabe de Monteagudo».
Era una salida ante posibles asedios. «No es descabellado
suponer que existían túneles, todas las fortalezas
los tenían, pero en el caso del pasadizo a Monteagudo
estamos hablando de unos tres kilómetros, una distancia
quizá excesiva», añade. También
existen descabelladas teorías según las cuales
los pasadizos subterráneos llegarían hasta
Santa Eulalia e incluso hasta el santuario de la Fuensanta.
El monje enamorado
Las leyendas góticas, a lo Gustavo Adolfo Bécquer,
se sitúan siempre en un tiempo indeterminado, en
un medievo plagado de elementos sobrenaturales, caballeros,
damas y monjes como el que protagoniza la leyenda del monasterio
de Santa Ana, en Jumilla. Se cuenta que uno de los monjes
se enamoró perdidamente de una mujer del pueblo a
la que solía escuchar en confesión. Por las
noches, saltaba la tapia del convento y se encontraba con
ella.
Pero un día el abad le descubrió y le expulsó.
El monje se refugió en una cueva de las montañas
cercanas. Pasó el tiempo, y la historia del monje
fue olvidándose. Hasta que, a los dos o tres años,
alguien encontró al religioso en su cueva. Estaba
muerto y su cuerpo permanecía incorrupto, como su
amor.
La princesa rusa
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| LA
PRINCESA TRISTE. La leyenda cuenta que al atardecer
puede verse la sombra de una antigua dama en la Isla
del Barón. / ALEJANDRO |
Se
cuenta que a la Isla del Barón, en el Mar Menor,
fue a vivir una princesa rusa para casarse por compromisos
familiares con el Barón de Benifaió. Pero
el caballero nunca consiguió enamorar a la joven.
Al atardecer, era fácil ver a la princesa sola, sentada
frente al mar, en la conocida como cala del contrabandista.
Durante horas observaba en silencio el horizonte con la
mirada perdida, sumida en una lacónica tristeza.
El Barón, mientras tanto, iba llenándose de
rabia e impotencia. Cuando llegó a la conclusión
de que la princesa nunca sería suya, decidió
matarla. Una noche, durante una de las habituales fiestas,
la joven rusa abandonó el bullicio palaciego para
perderse en sus pensamientos en la cala del contrabandista.
El Barón vio que era su oportunidad y mandó
a un criado a matarla.
Nadie volvió a ver a la bella princesa con vida.
Desde entonces, cuentan algunos pescadores que en los atardeceres
puede verse en la cala a una muchacha rubia que, como una
sombra, se desvanece al contacto con el agua.
La
nao fantasma
Un noble se enamora de una dama cartagenera, Leonor de Ojeda.
El corazón de la mujer, sin embargo, pertenece a
un árabe, que se hace pasar por cristiano para poder
hacer realidad su amor imposible. El noble, celoso, descubre
el engaño y lo denuncia. El árabe es condenado
a morir en la hoguera. La hermana del joven árabe
jura venganza y secuestra al noble después de darle
a oler un somnífero. Lo encierra en una galera, donde
estará condenado a remar durante toda su vida. Cuando
el noble despierta se encuentra encadenado en la bodega
del barco. Consigue liberarse e intenta guiarse en la oscuridad
encendiendo una antorcha, con tan mala suerte que el fuego
prende la bodega. No hay escapatoria, el barco estalla y
el noble encuentra en aquel oscuro lugar una terrible y
dolorosa muerte, a la que le han llevado los celos. Cuenta
la leyenda que el caballero está condenado a revivir
su trágico final hasta la eternidad. Así,
se dice que en las madrugadas del Día de la Virgen
es posible escuchar un estruendo y ver una sombra flotante,
una nave que se intuye entre la bruma del amanecer y que
termina desapareciendo con los primeros rayos de sol.
La maldición de la emparedada
El amor y el destino trágico son también los
ingredientes de esta leyenda. Cuenta la historia que hace
mucho tiempo, en Cartagena, una dama se enamoró de
un hombre de inferior linaje. Para hacer fortuna, el caballero
se fue a la guerra. Pasaba el tiempo y, al no regresar,
los padres de ella aprovecharon para casarla con un noble
italiano. Al cabo de dos años, la dama, que se consumía
de tristeza, recibió la noticia de que su amante
estaba vivo, aunque prisionero. Hizo gestiones para liberarlo
y el marido, celoso, la condenó a morir emparedada,
enterrada viva tras una pared. La encerró en el castillo
de la Concepción de Cartagena. El amante, disfrazado
de monje, llega al castillo e intenta disuadir al cruel
marido de sus intenciones. Pero el noble italiano descubre
la verdadera identidad del monje y lo mata clavándole
un clavo en el pecho.
En una muestra de su crueldad, le cuenta a su mujer el trágico
final del caballero mientras ladrillo a ladrillo, la va
enterrando viva. Antes de quedar encerrada, la dama le maldice:
«De aquí a veinte días morirás».
El marido siente que se le hiela la sangre, pero no duda
en terminar con la macabra ejecución de su esposa.
Nada podrá impedir, sin embargo, que la maldición
se cumpla. A los veinte días, caerá fulminado
sin motivo aparente.
ENGANCHADOS
A LOS OVNIS Y AL MÁS ALLLÁ
J.
P. P. / Murcia
«Creo en los ovnis porque vi uno con mis propios ojos».
Javier Belmar es el cabecilla del equipo surgido del programa
radiofónico Otros mundos. Lo que él siente
por los fenómenos sobrenaturales y ufológicos
es pura pasión. Dice que con diez años vio
un ovni, y que aquello le marcó. «Aquella cosa
estaba a treinta metros de mí, era como un cilindro
suspendido en el aire que de repente cogió velocidad
y se marchó». Desde entonces, Javier Belmar
dice que no ha descansado en la búsqueda de una respuesta.
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| ¿HAY
ALGO AHÍ FUERA? Javier Belmar, Francisco
Ruiz y Benjamín Amo, el trío surgido del
programa radiofónico Otros mundos. / JAVIER CARRIÓN
/ AGM |
Benjamín
Amo es el más joven del grupo. Es otro apasionado
de los ovnis, aunque en su caso reconoce no habérselos
encontrado. Se sabe al dedillo decenas de historias sobre
avistamientos en Murcia y el resto de España. Fruto
de esta pasión es su libro Humo y estrellas. Mientras,
el tercero en discordia, Francisco Ruiz, es la voz más
escéptica, el que trata de racionalizar los acontecimientos.
Los tres formaban el equipo del programa Otros mundos, que
se emitió hasta septiembre pasado en Onda 21.
Enganchados al misterio, a lo inexplicable, los tres amigos
siguen juntándose en su lugar de siempre, el bar
Charly de Murcia. Allí se les puede escuchar hablando
de avistamientos, pero también de los enigmas que
encierran las civilizaciones antiguas y las pirámides,
de astrología y de astronomía. «Planteamos
la existencia de sucesos que no puede explicar la ciencia,
pero nunca establecemos una conclusión», comentan.
Abducciones
Por su programa han pasado multitud de historias sorprendentes
e increíbles, en el sentido literal de la palabra,
pero siempre apasionantes para los amantes de lo paranormal.
Historias como las de la abducida de Jumilla, Próspera
Muñoz, que dice estar convencida de haber sido estudiada
por extraterrestres en su infancia.
También hay una buena ración de psicofonías
en lugares hipotéticamente habitados por espíritus
y apariciones de muertos en carreteras intransitadas, bases
ovnis en el Mar Menor, cuarteles fantasmas y cuerpos incorruptos.
Historias para todos los gustos y creencias, por muy absurdas
o descabelladas que sean. Porque, ya se sabe, la imaginación
vuela libre.
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