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El análisis: Devil May Cry
De la piel de Satanás


Texto: Carlos Zahumenszky
21/12/2001

Muy pocas veces se puede calificar a un juego como clásico, y esta es una de esas raras ocasiones. En medio de la marejada de títulos disponibles para la Playstation2 estas Navidades, Devil May Cry es de los pocos que debe, cuanto menos, probarse. La culpa de todo la tiene un tal Shinji Mikami, diseñador responsable de la saga de arcades de horror gótico conocida como Resident Evil.
Devil May Cry profundiza en la idea de aquellos juegos con una estética digna de una portada de Iron Maiden (de hecho, el diseñador de estas portadas, Derek Riggs, ha trabajado en el juego).

El protagonista es un detective de lo sobrenatural llamado Dante. Resulta que el padre del bueno de Dante era nada menos que un demonio que se rebeló contra su estirpe y le dio para el pelo al mismísimo príncipe de las tinieblas, tras lo cual se fue de vacaciones a la Tierra y se casó con una humana. Del resultado de esa unión surgió Dante, cuya herencia demoníaca lo convierte en el candidato número uno para detener los planes del maligno, que ha vuelto con ganas de venganza. El argumento es tan raído como la estética, plagada de referencias del heavy metal más entrañable y paellero.

¿Que es lo que tiene entonces el juego para ser algo? Pues un concepto de la acción tan deslumbrante como divertido. El jugador maneja a Dante a través de una serie de vastos niveles por los que debe ir repartiendo leña a cuanto se mueva que no sea él mismo.
Para ello, dispone de dos pistolas con munición ilimitada y una espada a dos manos de metro y medio. Lo bueno del asunto es que el control de los movimientos y los ataques es completamente intuitivo y casi instantáneo. Los golpes con la espada o los disparos varían según la dirección de los joysticks o qué botón concreto pulsemos.

El resultado es un sentido del ritmo frenético, espectacular y saludablemente ultraviolento, que mantiene pegado a la pantalla al jugador, independientemente de su habilidad. Y todo ello, regado con un nivel gráfico y sonoro de lo mejorcito. ¿Qué más se puede pedir?

 
 

        


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