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La Lorca judía sale a la luz
Un equipo de arqueólogos ultima en el cerro del Castillo la excavación de la única sinagoga descubierta hasta el momento en la Región

Texto: Antonio Soriano / Lorca
10/06/2003

LAS CASAS. La arqueóloga Ana Pujante muestra los restos de las viviendas de la judería, junto a la sinagoga. / PACO ALONSO / AGM

El último descubrimiento en las excavaciones que se llevan a cabo en una parte del recinto del castillo, como fase previa a la construcción de un parador de turismo, ha sido el de los restos de una sinagoga, la única que hasta ahora ha aparecido en la Región de Murcia.

Un equipo de arqueólogos dirigido Ana Pujante Martínez y Juan Gallardo Carrillo ha trabajado en las últimas semanas para sacar a la luz los restos del barrio medieval que configuró la judería de Lorca, en cuyo centro está situada la sinagoga.

Para los especialistas, que todavía analizan el conjunto de los restos aparecidos, el hallazgo se puede enmarcar cronológicamente entre mediados del siglo XIV hasta finales del XV. La sinagoga ha sido localizada con motivo de las excavaciones de urgencia financiadas por la Comunidad Autónoma y adjudicadas a la empresa Grupo Entorno S. A., y corresponde a uno de los ejemplos más representativos de arquitectura sefardí de la península.

EN LO ALTO. Planta de la sinagoga, en el recinto del castillo. Al fondo, la ciudad de Lorca. PACO ALONSO / AGM

Este edificio es único, en el sentido de que no presenta notables transformaciones posteriores a su abandono que supongan cambios considerables en su configuración primitiva, en contraposición con la mayoría de las sinagogas que se conocen en otros lugares, lo que le otorga todavía mayor interés.

Las características de la construcción, la disposición de espacios y de elementos son los característicos a este tipo de edificios religiosos, en cuya arquitectura se conjugan la tradición islámica e hispana, con el empleo del ladrillo, el yeso y la mampostería como materiales fundamentales.

Las dimensiones del edificio son de 10 por 20 metros, reproduciendo una planta rectangular en la que se conserva en altura parte de la galería destinada a las mujeres o matroneum, con una entrada independiente por el lado sur, separada visualmente del recinto de los hombres.

La planta baja presenta una pequeña sala rectangular con entrada desde el lado norte, que forma un acceso en recodo hacia el interior de la sinagoga. Ha aparecido otro vano que todavía se encuentra en estudio. En esta habitación, junto a la puerta de entrada, se encontró un pila rectangular decorada, en la que realizarían las abluciones previas a la oración.

ARQUEÓLOGOS. Parte del equipo que excava la sinagoga. / P. A. / AGM

El interior de la sinagoga reproduce materialmente el espacio de oración, reflejo de las aspiraciones de la comunidad hebrea, localizándose en todo su perímetro una serie de rebancos donde los fieles se encontraban cara a cara. El nicho en que debía estar colocada el Arca de la Ley se ha localizado en la pared este. En este lugar se encontraron numerosas yeserías de estilo nazarí, con motivos florales, que recuerdan, aunque más modestas, a las de la sinagoga del Tránsito de Toledo.

En el centro se encuentra la Bimah o estrado donde se realizaba la oración. Las estructuras que se conservan están realizadas en yesería y presentan toda una serie de señales de las maderas que conformaban el pupitre donde el oficiante extendía los rollos de la Torah y realizaba la lectura.

Un barrio medieval con 30 familias

A. S. / Lorca

RITUAL. Pila de las abluciones. / P. A. / AGM

El estudio de los restos de la sinagoga permiten, entre otros aspectos, establecer el número aproximado de familias judías que podrían vivir en ese barrio de la Lorca medieval. Los rebancos que se encuentran en el edificio reproducen una capacidad mínima de 60 individuos varones, detalle que puede servir de orientación para establecer que el número de personas que debían configurar la judería en la Baja Edad Media estaría en torno al centenar.

ACCESO. La entrada del templo. / P. A. / AGM

En este sentido, los arqueólogos inciden en que el rasgo que mejor caracteriza al barrio hebreo en el que se halla inserta la sinagoga es el máximo aprovechamiento del espacio, debiendo estar constreñido por una serie de murallas que recluían el gueto, de cuyo trazado se conservan varios tramos.

EN LA ROCA. Casas que rodeaban el templo. / P. A. / AGM

Una buena parte de la propia sinagoga está excavada en la roca y el barrio judío se adapta a la pendiente natural del cerro, que ya se hallaba transformada por antiguas construcciones islámicas de tipo palacial y defensivo, reaprovechando la configuración urbana preexistente.

ASEOS FEMENINOS. Los baños exclusivos de las mujeres. / P. A. / AGM

En el interior de las casas de este barrio se han documentado los elementos propios de esta cultura sefardí, entre los que se encuentran un amplio repertorio de candiles múltiples o hanukiyots para ritual doméstico hebreo, estructuras como los restos de un baño vinculado al preceptivo ritual femenino o mikwe y varias escudillas del periodo bajomedieval.

 
 

        


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