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GarcíaAlix
o la vida sin filtros, en Retratos
El
Premio Nacional de Fotografía trae a Fotoencuentros
su experiencia vital, que podrá contemplarse hasta
el 8 de febrero en la galería Clave de Murcia
Texto:
La Verdad / Murcia
13/01/2004
Rostros
serenos, naturalmente bellos, junto a cuerpos sangrantes,
dolorosos. La vida sin filtros ni aditivos. Sin máscaras
ni adornos. Nada sobra en los Retratos de Alberto GarcíaAlix
(León, 1956). Una serie de fotografías de
los años 80 y 90 que pueden contemplarse en la galería
Clave de Murcia hasta el 8 de febrero, y que vienen a completar
la programación de Fotoencuentros, ciclo patrocinado
por la Fundación Cajamurcia.
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Como
un Ecce Homo
Autorretrato
con el cuerpo herido (1981): GarcíaAlix
se descubre. Muestra su sangre, sus heridas. Su experiencia,
en toda su crudeza.
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Hay en esta exposición ojos que transmiten una paz
especial, como los de una añiñada Inés
Sastre, y miradas de personajes marginales a los que GarcíaAlix
retrata en toda su dignidad. «Tememos mirarnos a los
ojos», ha dicho en alguna ocasión el fotógrafo
madrileño. Quizá por eso sus retratados no
dudan en mirar más allá del papel fotográfico,
dejando al descubierto en sus retinas la propia experiencia
vital del autor.
Premio Nacional de Fotografía en 1999, Alberto GarcíaAlix
ha sido un especial notario de la mitificada movida madrileña.
Un mundo que pasó por delante de su cámara,
y que él supo captar como nadie. Una época
que él mismo vivió intensamente. «He
vivido más de noche que de día, he tratado
de conocerlo todo y he tenido experiencia con gente por
la que ha merecido la pena vivir». Por eso, sus retratos
tienen mucho de autorretrato. «No me gustan dice
las fotos con gente sonriendo en plan familia feliz. Tengo
un sentimiento trágico de la existencia, que es realmente
muy dura».
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Rostros
serenos
Inés
Sastre (1988): Toda una galería de personaje
de los 80 pasaron por la cámara del leonés,
que supo captarlos con una fuerza especial.
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Dolor
y enfermedad
Son reflexiones que GarcíaAlix ha hecho para
La Verdad en otras ocasiones. Porque para esta edición
de Fotoencuentros, el artista no ha podido abandonar su
casa de París. Amenazado por la enfermedad, GarcíaAlix
simultanea la exposición murciana con otra en Madrid,
en la que muestra estos días sus últimas obras,
que abundan «en la soledad y el dolor». También
este dolor, vivido en la propia carne del artista, está
presente en la galería Clave. Un autorretrato escalofriante,
tremendamente real, en el que el artista ofrece su cuerpo
lleno de heridas.
Noche
y retrato son conceptos clave para entender al autor. Dice
Borja Casani que «el mundo y la obra de Alberto son
eminentemente intelectuales: representan una forma profunda
de entender la vida».
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El
amigo
Johny
Thunders (1988): Los personajes de GarcíaAlix
adquieren una especial dignidad. Detrás de
cada foto hay una historia, un amigo.
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Por
encima de todo, el leonés es un vitalista. «No
he perdido el tiempo del todo, y en mis fotografías
está la prueba: detrás de cada una hay una
historia, un amigo, un amante, una noche de pasión,
un sueño.
Detrás de cada imagen hay un estado de ánimo,
ganas de vivir al límite o de mandarlo todo a la
mierda. Viendo cada una de mis fotografías reconstruyo
mi propia historia».
La obra de Alberto GarcíaAlix puede encontrarse,
entre otros sitios, en el Reina Sofía de Madrid y
en el Museo Español de Arte Contemporáneo.
El maestro del retrato ha expuesto en ciudades de todo el
mundo. Recientemente, su obra se ha podido ver en lugares
como Nueva York, Londres, Manchester, París, Bilbao,
Sevilla, Roma, Valencia, La Habana, Barcelona o Manila.
Leones, nacido en 1956, Alberto GarcíaAlix
es Premio Nacional de Fotografía 1999. Su obra
ha reflejado la conocida como movida madrileña.
El retrato, y el autorretrato, han sido su principal herramienta.
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