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Ouka Leele se saca los colores
La artista madrileña comienza a pintar en Ceutí un enorme mural de 240 metros cuadrados

Texto: Pepa García / Murcia
22/09/2003

Ouka Leele ya ha superado el miedo que le producía enfrentarse al lienzo más grande de su vida, 240 metros cuadrados en blanco que el Ayuntamiento de Ceutí le tenía reservados para Mi jardín metafísico –título que, de momento tiene pensado ponerle a la obra–. Ya ha dejado atrás el mareo y el vértigo que le producía elevarse en la grúa mecánica ocho metros hacia el cielo y que no le dejaba dormir. Ya ha puesto mano a sus colores y a sus pinceles para dar vida a las flores de vivos tonos que espera que se conviertan en la alegría de los vecinos.

ILUSIONADA. Ouka Leele, fotografiada ayer ante el mural que pinta estos días en Ceutí. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM


La mente de Ouka Leele no deja de trabajar. Sus bocetos iniciales han cambiado mucho y ya sólo se parecen al cuadro que hace una semana empezó a plasmar sobre la blanca pared de la calle Juan Pedro Campillo, con el que engrosará el patrimonio artístico de Ceutí.

«Empecé a hacer bocetos que han ido cambiando. Si hubiese empezado a pintar hace cinco meses, el motivo sería totalmente diferente. Lo que quiero es que no sea algo rígido; quiero que el muro sea un lienzo en blanco donde arriesgarte, donde buscar, donde encontrar... Para que sea más fresco», analiza la artista.

Su propia evolución moldea la obra. Al principio, una serpiente rodeada de vegetación protagonizaba la obra; después la serpiente atravesaba de parte a parte el lienzo para enroscarse en una mujer tumbada, símbolo de la fertilidad; más tarde desapareció la mujer y ocuparon su espacio un ejército de flores. «Al final mi tema son las flores y ya no hay serpiente, aunque las enredaderas aún la recuerdan», comenta.

Pero ahora, una vez en faena a las flores les han salido rostros. A partir de ahora cualquier cosa puede pasar. Lo único que Ouka tiene claro es que quiere que la gente del pueblo sienta alegría cuando mire su obra.

Ouka reconoce que su demora en el inicio se debe al proceso de crecimiento interior al que ha tenido que someterse para poder afrontar este nuevo proyecto. Un trabajo con el que se siente encantada. «Me gusta tanto pintar al aire libre que ahora querría dedicarme a hacer murales». Incluso ha ideado crear esculturas de gran formato en hormigón para luego pintarlas.

También María, su hija de 12 años y un poco reacia a cambiar el bullicio madrileño por la tranquilidad ceutiense, está entusiasmada.
Filma a su madre mientras trabaja y en ausencia de Rafael Gordon, el director de cine que va a rodar una película sobre la vida y obra de la artista Barbara Allende (Ouka para más señas), y que hoy llega a Ceutí para grabar las primeras pinceladas de la artista.

A Ouka Leele le divierten las reacciones de los vecinos, que no dudan en acercarse al muro mientras ella trabaja para observarla, alegrarse de que el gran lienzo tome color y charlar un rato. «Mi máximo fan es un niño de tres años. Se sienta con su abuela sobre un cajón de fruta mientras merienda y dice que hasta que yo no termine él no se va a casa».

A Ouka Leele se la ve radiante, por eso las flores de su jardín desprenden el perfume de la alegría.

 
 

        


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