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Pablo Picasso vuelve, por fin, a su casa
El museo dedicado al pintor abrió sus puertas en presencia de los Reyes de España
Con la inauguración oficial culmina una larga aventura de diez años y una inversión de 66 millones de euros

Texto: Miguel Lorenci / Málaga
29/10/2003

Día grande para Málaga, que se engalanaba para celebrar el deseado regreso a casa de Pablo Ruiz Picasso el mismo día en el que el pintor hubiera cumplido 122 años. Por fin la ciudad que vio nacer al artista más influyente del siglo XX, un 25 de octubre de 1881, cuenta con un museo dedicado a su obra que los reyes Juan Carlos y Sofía inauguran este lunes junto a Manuel Chaves. Serán 204 obras las que se luzcan en el Palacio de Buenavista, un edificio del siglo XVI convertido en moderno museo tras una inversión de 66 millones de euros. Es una realidad gracias a la generosidad de Christine Ruiz-Picasso, nuera del pintor y esposa de su primogénito Paul, y Bernard Ruiz-Picasso, su hijo y nieto del pintor, que han cedido las piezas de la colección.

UNA SALA ÚNICA. En primer plano, Retrato de Paul con gorro blanco’; al fondo, La Maternidad o La Sagrada Familia. Es la sala II, una auténtica maravilla. / SALVADOR SALAS

El grueso de la colección lo constituye una donación por diez años prorrogables de 155 pinturas, dibujos y esculturas de todas las épocas de Picasso. Además, Bernard cede durante un año, a través de la fundación que comanda, otras cuarenta piezas. Sotheby's ha tasado en 276 millones de euros –24.000 millones de pesetas– este impagable legado que incluye rarezas y piezas muy poco conocidas, en especial del periodo cubista. Hasta 6.000 millones corresponden a la donación pura y los 18.000 restantes al préstamo, que podría ser también donación con el paso del tiempo.

Madre e hijo no pudieron ocultar la emoción en la puesta de largo del deseado museo tras diez años de espera, junto al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, y su consejera de Cultura, Carmen Calvo, verdaderos artífices del proyecto junto a Carmen Giménez, directora del museo y responsable, con los herederos de Picasso, de la selección de las piezas.

«Es un día feliz para todos; cumplimos el viejo sueño de Picasso de mostrar su obra en su ciudad natal», decía un satisfecho Chaves, para quien cada obra es «un canto de libertad, democracia, paz y convivencia». «Es un proyecto maravilloso que llega a buen puerto gracias al encuentro del interés publico y el privado», agregaba una emocionada Christine Ruiz-Picasso. «Es una historia de amor que hoy concluye felizmente con la pintura de Picasso explicándose por sí misma y en la ciudad en la que él quiso que estuviera, de modo que sobran las palabras y debo callar, porque la palabra es hoy su pintura», decía la nuera de Picasso.

Para Carmen Calvo, «el verdadero protagonista es la genialidad de la obra de Picasso, de la que podemos disfrutar gracias a la generosidad de Christine y Bernard, y al esfuerzo de Carmen Giménez. Sin ellos hubiera sido imposible realizar este sueño».

«Es momento de disfrutar del conjunto fantástico de obras y del trabajo cumplido», decía por su parte Bernard Picasso, que deseaba al «joven museo que llegue a ser una gran institución» y se felicitaba por que «mi abuelo y nuestra familia hayan cumplido sus sueños».

El propio Paul Picasso había viajado a Málaga en 1954 con vistas a instalar parte de la obra de su padre en su ciudad, enviando «dos camiones cargados de pintura», un sueño que se vio frustrado y que se hace realidad medio siglo después. Se espera que 600.000 personas visiten cada año este soberbio museo, en el que se han invertido más de 66 millones de euros y que contará con un presupuesto de 8 millones de euros anuales. «Él sabía que los malagueños le adoraban, pero que el gobierno fascista español consideraba su arte degenerado», lamentaba ayer emocionada su nuera, que verá mañana reunido en Málaga al grueso de la familia en una rara ocasión.

El Picasso de los Picasso

El Museo inicia su andadura con una muestra inigualable que reúne 87 pinturas procedentes de los mejores museos Picasso del mundo –Barcelona, París o Antibes– y que estará en cartel hasta el próximo 24 de febrero.

GENIALIDAD. Algunas obras de Picasso esperan a ser colgadas. / EFE

Las 204 piezas de la cesión familiar van desde 1894 a 1973 y permiten recorrer en su totalidad 72 años de la apasionada aventura creativa de Picasso, desde sus inicios en la Coruña hasta su muerte en Mouguins en 1973.
La nuera ha cedido 133 obras, 14 óleos, 9 esculturas, 44 dibujos, 58 grabados, 7 cerámicas y un cuaderno con 36 dibujos. Su hijo aporta 22 obras, 5 óleos, 2 dibujos, 10 grabados y 5 cerámicas. Ambos herederos ceden además, gratis y por un periodo de diez años prorrogables, otras 49 piezas, 23 óleos, 2 esculturas, 7 dibujos, 5 grabados y 12 cerámicas.

La sede es el Palacio de Buenavista, monumento nacional desde 1939 y adquirido por la Junta de Andalucía en 650 millones de pesetas. Es un ejemplo excepcional de arquitectura civil del siglo XVI, que mezcla elementos renacentistas y mudéjares, situado en el corazón del casco histórico de la capital andaluza, en plena judería. Está además próximo a la casa natal de pintor y a su primera escuela. Y es el edificio en el que ya Picasso soñó instalar un museo en los cincuenta junto a su amigo Juan Temboury.

Además de la remodelación del antiguo palacio, se ha construido una parte de nueva planta, que suma los más de 8.300 metros cuadrados de los que dispone el museo. La remodelación ha respetado además los restos fenicios, romanos y nazaríes que se hallaron en el transcurso de las obras. El proyecto es obra de los arquitectos de Gluckman Mayner Architecs y Cámara/Martín Delgado Arquitectos.

 
 

        


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