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El
estrecho de la Herradura
Merece
la pena pasear para ver que el color del agua embalsada
es verdemar debido a las algas y la profundidad del embalse
más importante de la cuenca del Segura
Texto
y fotos: José María Galiana
14/07/2003
El
río Segura nace, de tapadillo, en una surgencia cárstica
de las estribaciones de la sierra homónima, cerca
de la aldea de Pontones, a 1412 metros de altitud. Muy pronto
se precipita a lo largo de un agreste valle ceñido
por escarpes calizos, recibe los aportes de arroyos y barrancas,
riega pequeñas huertas, vivifica choperas, olmos,
pinares, cedros, cipreses, fresnos, sauces y sabinas, orilla
cerros, dibuja remolinos y sestea en contados remansos hasta
la confluencia con el río Tus, en el embalse de la
Fuensanta (cuenca alta, término de Yeste) y tras
una andadura de 130 kilómetros llega al Estrecho
de Palotares, en la garganta del Cenajo, donde se alza la
presa de 70 metros de altura: merece la pena pasear por
la corona para ver que el color del agua embalsada es verdemar
debido a las algas y la profundidad del embalse más
importante de la cuenca del Segura, si bien no admite comparaciones
con los grandes del país.
Al Cenajo vierten sus aguas directamente la rambla de los
Algarrobos y los arroyos del Acebuche y de Benizar. Situado
entre las sierras del Buho y del Baladre (842 metros), la
cumbre más alta de su entorno, cuarenta años
después, la acumulación de fangos ha reducido
a 437 la capacidad inicial de 472 hectómetros cúbicos.
El embalse del Cenajo tiene una cuenca receptora de 1.430
kilómetros cuadrados, 437 hectómetros cúbicos,
950 metros cúbicos por segundo de desagüe. En
la construcción se emplearon 500.000 metros cúbicos
de hormigón, trabajaron 7.747 obreros (buen número
de ellos presos políticos que redimieron parte de
su condena) y el importe final de la obra ascendió
a 450 millones de pesetas.La cota más baja de los
últimos años se registró el 23 de julio
de 1995 (apenas 7 hectómetros cúbicos), una
situación crítica, pues el total de la cuenca
se cifraba en 134 hectómetros cúbicos. A día
de hoy se contabilizan 51 hectómetros cúbicos
(un 12%) y los técnicos consideran que podemos respirar,
dentro de la lógica preocupación: sin ir már
lejos, el año pasado habían 47 hectómetros
cúbicos (un 11%).
No crean que sufro de alucinaciones si me hago eco de que
durante el mes de agosto se esperan pequeños aportes
de aguas subálveas que la madre naturaleza regala
en condiciones tan extremas (la mayoría de los embalses
españoles sobrepasa el el 40% de su capacidad). Si
bajara el nivel de manera alarmante -situación imprevisible-,
se cerrarían todas las compuertas para garantizar
la vida de los barbos, carpas y truchas que viven en este
remanso de paz.
El
pantano del Cenajo pertenece al municipio de Moratalla y
se encuentra en la línea divisoria de Murcia y Albacete,
en lo que años atrás se llamó el estrecho
de la Herradura. Hay tomar la autovía de Madrid,
desviarse a Calasparra y, a la entrada de la ciudad arrocera,
tomar la carretera que conduce a Socovos: a la derecha hay
una bifurcación que lleva al santuario de la Esperanza,
un centro de peregrinación excavado en la roca cuyos
muros baña el río Segura, un paraje de gran
belleza por la tupida arboleda y la abundancia y claridad
del Segura.
Al llegar al complejo del Cenajo, una carretera desciende
al pie de la presa. Una opción es caminar por la
margen derecha del río hasta un pequeño puente,
disfrutar de la vegetación y ver como se aleja el
agua. Otra es cruzar el río y acceder al túnel
que desemboca en la corona de la presa que, cauce abajo,
regala una vistas memorables del pantano, el río
y los tejados de la casa central de Administración,
reconvertida en hotel.
Hace 41 años
El pantano del Cenajo lo inauguró Franco el 6 de
junio de 1963. Lo recuerda con literaria ampulosidad una
lápida fijada en el montículo de la margen
derecha de la presa: «Este embalse del Cenajo lo mandó
construir Francisco Franco, Caudillo de España. Dominó
con él las aguas turbulentas del río Segura
para que fecundizaran apaciblemente unas tierras ubérrimas.
Redimió a los hombres que las trabajan del milenario
temor de las inundaciones y de la sequía. Con su
presencia fue inaugurado el día 6 de junio de 1963».
Franco llegó la noche anterior y pernoctó
en el edificio que en la actualidad ocupa el hotel Barceló.
A la mañana siguiente asistió a una misa oficiada
por el obispo Sanahuja, inauguró el embalse de Camarillas
que regula los caudales del río Mundo a su paso por
Almadenes y, a mediodía, volvió al poblado
obrero del Cenajo donde, según informaba la prensa
local, «se habían congregado quince mil huertanos
de las provincias de Albacete, Murcia y Alicante. Pulsados
los mandos de los desagües de la presa, una lámina
de agua empezó a descender hacia el cauce del río,
mientras el doctor Sanahuja y Marce, revestido de pontifical,
las bendecía».
En
la coronación de la presa, Franco recibió
del panochista Pepe Ros una caracola de plata, réplica
de las que se escuchaban en la huerta al avecinarse el desbordamiento
del río. El acto concluyó con un espectáculo
de luz y sonido, pero la construcción de la presa
no evitó que algunos años después se
produjeran nuevas riadas.
Medio siglo antes, en 1928, ya se había elaborado
el anteproyecto del pantano. Un lustro después, Indalecio
Prieto, ministro de Obras Públicas, incluyó
la construcción del Cenajo en la nueva política
hidráulica, yen 1933, en plena guerra civil, se iniciaron
las obras de acceso. «Esta no es obra a realizar en
el período brevísimo de días dijo
Prieto en Alicante, ni de meses; es obra de años,
para la cual se necesita la asistencia de quienes hoy gobiernan,
de quienes estén en la oposición, de quienes
sirven al régimen republicano y, oidlo bien, de quienes
están en contra de él; porque quienes por
patrocinar el régimen republicano una empresa de
esta naturaleza le negara su asistencia y su auxilio, serían,
no enemigos del régimen, sino unos miserables traidores
a España».
Finalmente, concluida la guerra civil, Franco aprobó
en 1942 el proyecto del ingeniero valenciano Rafael Couchoud,
razón por la que se nombró a la virgen de
los Desamparados patrona del embalse.
Provincia Maritíma
En 1748, durante el reinado de Fernando VI, ocurrió
un hecho singular: la instauración de la Provincia
Marítima de Segura de la Sierra, de tal modo que
los montes que abrigaban el curso de los ríos navegables
dependendían de las intendencias de Marina de Cádiz
y de Cartagena. Como ya se ha indicado al principio, el
Segura, que en su cuenca alta ofrece una elevada pendiente
y abundantes caudales, era el único camino utilizado
para el transporte de la madera.
Debido al estrechamiento del cauce en Calasparra, los troncos
llegaban por río a la ciudad del arroz y, desde allí,
eran trasladadados por carretera a Cartagena para emplearlos
en la construcción de navíos de guerra.
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HOTEL
BARCELÓ CENAJO
Junto al pantano del Cenajo, la que fuera
casa central de la Administración se
reconvirtió como hotel que, en la actualidad,
está regentado por la cadena Barceló.
Ubicado en un paraje de notable belleza, dispone
de 609 habitaciones (65 euros), A/A, TV vía
satélite, restaurante, piscina, pista
de tenis y gimnasio. Puede practicar equitación,
cicloturismo, senderismo, piragüismo
y otras actividades. Información: 968
721 011. elcenajo@barcelo.com.
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