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La sima de las Palomas
Cabezo Gordo. Al sur de esta elevación se halla el yacimiento de fósiles humanos más importante del arco mediterráneo

Texto y fotos: José María Galiana
25/11/2003

El Cabezo Gordo es parte del patrimonio histórico y sentimental de los vecinos del campo de Cartagena, y un horizonte familiar para los miles de automovilistas que circulan por la autovía del Mar Menor, no obstante, un elevado número de ellos ignoran su nombre e importancia. Se trata de la cumbre más alta de una sierra sumergida en el campo de Cartagena y, al igual que Sierra Nevada, data del período terciario, muy anterior a El Carmolí, accidente geográfico de origen volcánico surgido hace cinco millones de años.

ÁRIDOS. La extracción de áridos ha modificado sustancialmente el Cabezo Gordo, patrimonio sentimental de los vecinos del campo de Cartagena. / J.M. GALIANA

Punto de referencia de navegantes, pastores y campesinos, los pescadores del Mar Menor, para situar sus caladeros, hacían las cartas de navegación a partir de la isla Grosa y del Cabezo Gordo.

Milenaria cantera de mármol, como los cercanos cabezos del Rey y de la Cruz, la extracción más antigua se remonta al siglo I antes de Cristo. Que se sepa, los romanos extrajeron de sus entrañas los pavimentos de las villas del Castillet y del Paturro (Portmán), además de lápidas conmemorativas y sepulcrales: la lápida de Comenciolo, fechada en los años 589 y 590, corrobora que en las postrimerías del siglo VI continuaba la explotación. Actualmente, es la única cantera de mármol que se explota en la comunidad murciana. De color rojizo y grisáceo, la roca se encuentra muy fracturada, razón por la que se comercializa en losetas. Sebastián Ramallo, director de las excavaciones del Teatro romano de Cartagena, indica que para el proyecto de recuperación se ha pensado utilizar calizas grises del Cabezo.

Incuido en el inventario de Lugares de Interés Geológico de la Región (LIC), es uno de los espacios más interesantes del Campo de Cartagena desde el punto de vista mineralógico, petrológico, tectónico, geomorfológico y estratigrafico. Una visión general de la zona obliga a hacer dos paradas: a) en el borde noroeste, al pie de las antiguas explotaciones, y b) las mineralizaciones de magnetita (oxido que se extrae del hierro) en la cara sur/sureste, frente a Dolores de Pacheco, abandonadas desde principios del siglo.

Respecto a la condiciones de conservación y planificación, en el libro Patrimonio Geológico de la Región de Murcia se advierte del «importante impacto ambiental ocasionado por las actuales explotaciones de unas canteras de áridos en el borde noreste», y del «total abandono del resto, con algunas zonas utilizadas para arrojar escombros y basuras».

MAGNETITA. La cantera de magnetita se halla al noroeste del Cabezo Gordo. / J.M. GALIANA

Símbolo del Campo de Cartagena, el Cabezo Gordo se alza a escasos metros de la autovía del Mar Menor, entre los Alcázares y Balsicas; tiene una altura máxima de 320 metros y una extensión de 117 hectáreas, si bien, una cuarta parte de ella se encuentra alterada por una cantera de áridos que ha modificado sustancialmente su fisonomía. Calificado de «espacio vulnerable en el límite de extinción», en los años noventa, una empresa de cementos de Valencia pretendió destruirlo y plantar en el subsuelo almendros y algarrobos.

Abortado el intento, la Ley 4/92 puso las bases para su protección y el 13 de mayo de 1992, la consejería de Política Territorial resolvió paralizar las obras de la cantera y regenerar el espacio. A pesar de que el yacimiento se halla protegido, un tema candente es la permanencia en la zona de la cantera y la consiguiente extracción de áridos que en los últimos años se ha acelerado.

A pesar de las agresiones, en el Cabezo Gordo sobreviven ciento cincuenta especies de plantas (destaca entre ellas un cactus autóctono catalogado de «especialmente protegido»), más de un centenar de vertebrados (ochenta de aves, veinte de mamíferos y una decena de anfibios y reptiles) y una colonia de cuatro mil murciélagos en la Cueva del Agua, que engullen anualmente veinte mil kilogramos, y siete especies distintas mencionadas en una directiva europea como «protección de fauna».

El hombre de Neandertal

SOLANA. Desde la ladera sur se obtiene una holgada panorámica del Mar Menor y sus islas. / J.M. GALIANA

A la estratégica situación del Cabezo Gordo hay que añadir el descubrimiento en la Sima de las Palomas de un yacimiento arqueológico considerado el más importante del arco mediterráneo español por el número de restos de homínidos del neandertal documentados.

Aconteció en 1991, durante un descenso en rapel de Juan Carlos Blanco, espeleólogo y naturalista que encontró un fragmento de la mandíbula y dos maxilares superiores de un hombre del neandertal, datados hace 35.000 años.

Desde entonces, durante los meses de verano, los antropólogos Josep Gibert y Michael Walker han localizado más de un centenar de piezas (fragmentos de dientes y huesos) que corresponden a nueve individuos, la última, la mandíbula de un niño de siete años con el primer molar permanente, así como numerosos restos de mamut, rinoceronte, león, bisonte, équido, cabra hispánica, ciervo, corzo, lince, zorro, asno silvestre, conejos, liebres y aves. Curiosamente, había poco jabalí, y estudios de polen han confirmado que hacía más frío –temperaturas bajo cero en los meses de invierno–, llovía más y el arbolado era más frondoso y variado: robles caducifolios, hayas, olmos, etc.

Walker, profesor de la facultad de Biología de la Universidad de Murcia, estima que este yacimiento es más reciente que el de Atapuerca, pero no por eso menos interesante. «Ellos tienen dos momentos extraordinarios: uno datado entre 800 y 750 mil años, y otro entre 300 a 250 mil años, pero luego el camino se enfría, por decirlo de algún modo, mientras que en la Sima de las Palomas hemos encontrado una columna de tierra fosilizada, una especie de conglomerado de tierra, lajas y fósiles de veinte metros de profundidad que abarca un período de 130.000 a 35.000 años. La forma de algunas de estas piezas es claramente intermedia entre lo que hay en Atapuerca y lo que es neandertal clásico, o sea, podemos insertar aquí un eslabón perdido o un eslabón muy importante para explicar la evolución del neandertal entre Atapuerca y la aparición del neandertal en sí.

PIEDRA CALIZA. La cantera de caliza está al Este del Cabezo. / J.M.G.

El hombre de Neandertal llegó a Europa hace un millón de años; evolucionó, se adaptó a la dureza del clima y se extinguió tras la llegada del hombre de Cromagnon. El hombre del Neandertal tenía una talla media de 1’60 metros, y un aspecto rudo y musculoso. De nariz achatada pero muy prominente, carecía de barbilla y la cabeza era más alargada: «Nos ha sorprendido el elevado número de restos de niños. Sus condiciones de vida eran durísimas -concluye el profesor Walker-. Utilizaban piedras para matar o palos alargados con piedras puntiagudas. Sabemos muy poco de su vida intelectual o espiritual; a diferencia del hombre moderno o de Cromagnon, no dejaron pinturas en las cuevas».

Centro de estudios

A día de hoy, el ritmo de extracción en la cantera es igual o mayor. No obstante, algo ha cambiado. El ayuntamiento de Torre Pacheco, a cuyo municipio pertenece el Cabezo, y la Universidad de Murcia, han firmado un convenio para la crear una Fundación encargada de construir en el Cabezo Gordo un museo y dentro de estudios residencial con el objetivo de promover y potenciar las labores de excavación e investigación, además de pedagógicas y museísticas, especialmente en relación con la época del cuaternario y la evolución humana en la sima de las Palomas. El lugar elegido es una antigua cantera abandonada, al sur del Cabezo, entre el yacimiento y el acceso al monte.

Mientras tanto, enmarcado en el programa Cultura 2000 de la Comisión Europea, a instancias del Museo de la Ciencia y el Agua, y con la colaboración del Ayuntamiento de Torre Pacheco, el Instituto Paleontológico M. Crusafont de Sabadell, el Museo de Historia Natural de Viena, el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford y el servicio de Prehistoria de la Universidad de Lieja, se expone en San Sebastián, hasta febrero de 2004, una muestra itinerante encaminada a divulgar nuestro patrimonio paleontológico y propiciar el conocimiento mutuo de la historia y la cultura de los pueblos que habitaron Europa.

El principal protagonista es el hombre de Neandertal –se lee en el catálogo–-. Por eso se exponen los resultados de las investigaciones desarrolladas en dos yacimiento de la Región de Murcia pertenecientes al período en el que vivió.

Buena ocasión para conocer su modo de vida, el medio ambiente que le rodeaba, las enfermedades que padecía, sus relaciones sociales....

El Museo Darwin

MOLINO. Tradicional estampa del campo de cartagena

FUNDACIÓN ICE-HUM. Fruto del convenio firmado por elAyuntamiento de Torre Pacheco y la Universidad de Murcia, es el proyecto de crear en el Cabezo Gordo el Museo Darwin de la Región de Murcia, un espacio único para el desarrollo de actividades científicas y culturales relacionadas con los orígenes y la evolución del hombre. Para ello es necesario una fundación privada que lo financie, ICE-HUM (Instituto del Cuaternario de la Evolución Hhumana), para lo cual se necesita la colaboración entidades financieras y empresas privadas co n una serie de derechos e incentivos fiscales.

Este proyecto supone un enorme impulso para toda la Región por tratarse deuna oferta cultural de calidad, basada en el incalculable valor de las excavaciones y en los recursos que posee el municipio de Torre Pacheco, destacando y respetando su entorno natural.

 
 

        


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