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AEDES
DOMINI
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Clavicordio en ciprés
1585. Maderas de ciprés y nogal; latón, hueso y lana
Colección particular. Madrid
El antecedente del
clavicordio lo encontramos, según la tradición, en los
escritos de Pitágoras, en los que una sola cuerda, fijada por
ambos extremos y en tensión, al vibrar tomando diferentes longitudes,
permitía -al menos teóricamente- obtener las diferentes
notas de un hexacordo; longitudes que estaban basadas en sencillas proporciones
numéricas y todas sus teóricas derivadas, fracciones que
tenían su proyección superior en la armonía de
las esferas celestes, cuyos sonidos creía escuchar. De ahí
su legendario nombre de manucordio.
Retomado el principio a mediados del siglo XII, al comenzar a valorarse
el mundo antiguo, se comprobó que no se podía hacer uso
musical de tal instrumento. Con la incorporación de más
cuerdas y de un sistema de teclado, nace el clavicordio moderno, conocido
en la época bajo la denominación de manucordio.
El instrumento expuesto, de singular exquisitez, está construido
con materiales y maderas poco usados en la Península y con acabados
de detalles técnicos muy elaborados. La madera de ciprés
utilizada, con su fuerte olor perfumado, ha favorecido la conservación
del instrumento al repeler el ataque de los insectos.
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