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Mil novecientos sesenta. El ayuntamiento edita el Libro del centenario de La Unión. Asensio Sáez da la voz de alarma. Los cantes flamencos autóctonos se están perdiendo. Agosto de 1961, Juanito Valderrama actúa ante los unionenses y escucha un rumor de desagrado cuando se dispone a cantar una cartagenera. Se enfada y lo hace saber a la concurrencia: «Parece mentira que aquí, en esta tierra tan rica en cante bueno, suceda esto».
Asensio Sáez y Pedro Pedreño informan de lo sucedido al alcalde, Esteban Bernal. Con ocasión de las fiestas patronales, el ayuntamiento organiza el 13 de octubre la primera edición del Festival del Cante de las Minas. Hoy es ya uno de los más grandes eventos flamencos del mundo.
- ¿A quién va dedicado este premio?
- A todos aquellos hombres y mujeres que a lo largo de casi medio siglo han desempeñado alguna responsabilidad en este certamen, y han colaborado en la consolidación del festival flamenco de corte competitivo más prestigioso del mundo. Supone también un reconocimiento a aquellos mineros que hace varias décadas emigraron desde las sierras de Almagrera y de Gádor, para instalarse en nuestra sierra, e intercambiar su cultura con nuestro folklore autóctono, dando lugar a esos cantes tan dramáticos, trágicos y difíciles de interpretar como son los cantes mineros. Y por supuesto, a todos los vecinos unionenses.
- ¿Qué supone para el pueblo de La Unión contar con un acontecimiento que cada verano concita la atención de miles de personas en peregrinación hacia La Meca del flamenco?
- Es una seña de identidad. Junto con el paisaje y todos los elementos que testimonian el esplendor de la minería, supone un orgullo. Pero no sólo eso, pues los ciudadanos saben que la vocación es eminentemente turística, por lo que el Festival se concibe ya, no como un fin en sí mismo, sino como un medio.
- Asensio Sáez, Pedro Pedreño, Esteban Bernal, Antonio Grau, Antonio Piñana, Sánchez Pérez, Andrés Martínez Cánovas, Salvador Alcaraz, Juan Antonio Sánchez muchos nombres propios y anónimos para un histórico homenaje como éste.
- Así es. Intelectuales, autoridades, cantaores, y un buen número de personajes anónimos pero amantes del arte flamenco, que a lo largo de estos casi 50 años, en diversas etapas, han luchado por dignificar nuestro folklore, con aciertos y a veces también con desaciertos, pero indiscutiblemente con ilusión, creyendo firmemente en lo que hacían.