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Su amor por la vida animal y su curiosidad por los microbios le llevó a convertirse en un prestigioso veterinario e investigador que hoy asesora a las autoridades sanitarias sobre cómo actuar y proteger a la población ante enfermedades infecciosas animales como la lengua azul, la gripe aviaria o el mal de las vacas locas. Y es murciano. José Manuel Sánchez-Vizcaíno, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense, aprovecha las numerosas conferencias que imparte por medio mundo para jactarse de sus orígenes porque «me gusta que sepan cuál es mi tierra». Por eso, a pesar de haber recibido multitud de galardones, ser uno de Los Mejores de La Verdad «es el premio que más agradezco; sin duda».
- Después de tantos reconocimientos, ¿qué sensación le produce recibir este premio?
- Emocionalmente es el que tiene más carga. No sólo es un premio a la labor profesional, es que se acuerdan de mí en mi tierra y eso es muy fuerte. Salí de Murcia con 17 años y aunque estoy muy vinculado con mi tierra por mi familia y mis amigos, pero siempre te afecta la distancia. Sin duda, es el premio que más agradezco y el que más me hace sentir. Y la vida sin los sentimientos no es vida.
-Creo que sus ponencias las inicia alardeando de ser murciano...
- ¿Claro! Me gusta que el auditorio sepa de dónde vengo, cuál es mi tierra. Por eso estoy sorprendido por este premio y a la vez muy emocionado.
- ¿En qué investigación se encuentra inmerso?
- En estos momentos hay tres condicionantes claves que marcarán el futuro. Primero, el cambio climático está provocando que aparezcan vectores (mosquitos, garrapatas) que antes no existían en nuestras latitudes al convertirnos en zonas más cálidas, y eso supone enfermedades que hasta ahora no existían en Europa, como el virus del Nilo Occidental o el del Valle del Rift que están a punto de hacer su aparición en la cuenca mediterránea. En segundo lugar, la producción de proteína animal, de animales para el consumo humano, se va a disparar para alimentar a los 200 millones de nuevos habitantes que se prevé habrá en el año 2020, y tenemos que vigilar las medidas de bioseguridad que se aplican a esas granjas. Y por último, es necesario controlar más la vida salvaje, donde se encuentran los reservorios de esas nuevas enfermedades.
- Así que no le faltan microbios que investigar y doblegar...
- ¿A mí me crecen los microbios por todas partes! Nuestro trabajo es diseñar estrategias para prevenir la llegada de esas enfermedades en los próximos 15 años.