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14/09/2003
Las
musas de Julio Romero de Torres y una santidad algo irreverente
marcan los primeros desfiles en Nueva York.
La
semana arrancó con fuerza con el desfile de Keneth
Cole, el primero de los más de 70 diseñadores
que hasta el próximo viernes presentarán sus
diseños para la primavera-verano de 2004 en Bryant
Park.
Con
su habitual búsqueda de la sencillez y su sentido
práctico, Cole ha diseñado conjuntos informales,
suéteres en cachemir con cuello de pico, pantalones
cortos y chaquetas con un estilo que mantienen una línea
sexy. Crema, caqui y gris son los colores que propone junto
con el blanco y el negro, salpicados de azul o amarillo.
Sin
embargo, el español Manuel Fernández hace
profusión del blanco y negro, en una colección
que se inspira en el cine de la década de 1950. El
blanco, pureza y la serenidad del alma, y el negro, que
despierta a las musas de Julio Romero de Torres, con los
peinados, los volantes y los flecos.
El
diseñador valenciano propone una mujer seductora,
que desvela piernas y caderas. Y presenta una colección
masculina destinada a un hombre sexy y sin complejos, al
que propone trajes de corte nítido, amplios, en lino
e hilo, que dejan de lado la camisa para enseñar
el torso, y que acompaña con chales de flecos.
Los
accesorios son clave de la colección de Mark Montano,
estadounidense que gana terreno en Nueva York y que propone
la colección Santas de días modernos, inspirada
en la religiosidad. En sus diseños abundan los elementos
asimétricos, los frunces, las quillas y los drapeados
en sedas de gasa, brocado o raso, alentados por la espiritualidad.
Pero es el oro, del que hace profusión en accesorios,
tejidos y zapatos, la base material de su colección.
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