Carta al alcalde de Vic.
Excelentísimo señor alcalde de Vic, le escribo en nombre de un niño que nació en un lugar muy lejano, que tiene un color de piel distinto al suyo y posiblemente viva en una casa mucho más pequeña que la de usted, aunque quizá tan solo a un par de kilómetros:
Señor alcalde, tengo cuatro años y hace 2 meses que llegué a Vic, mi mamá me trajo en una patera en la que murieron varias personas, entre ellas mi hermano mayor, el frió y el cansancio fueron más fuertes que ellos.
Yo nací en un lugar muy lejano de África, donde no hay hospitales ni escuelas, donde no tenemos problemas de inmigración por que nadie quiere venir al infierno. Una vez escuché a mi hermano decir que yo nací por que unos señores que traficaban con diamantes violaron a mi mamá, sin que ni siquiera pudiera denunciarlos. Yo nunca he visto un diamante, es posible que usted le haya regalado alguno a su señora, en prueba de su inmenso amor hacia ella.
Ahora vivo en Vic, un lugar muy bonito con muchas cosas que nunca había visto. Mi mamá dice que si estudio mucho y trabajo duro nunca tendré que volver a aquel lugar donde nací, que aunque mi color de piel sea distinto al del resto de niños, este es un país donde se valora el esfuerzo y el corazón de las personas, qué podré un día, cuando sea grande y fuerte, trabajar para que este país sea aún más grande y más justo, y ayudar a otros niños que como yo ahora, apenas tienen nada.
Mi mamá volvió ayer llorando del trabajo, se dedica a limpiar la casa de un señor que tiene una joyería llena de diamantes, aunque también a veces va a trabajar al campo, con otros hombres y mujeres de mi mismo color. Me dijo que no nos dejaban empadronarnos, que tendría que esperar un poco para ir a la escuela, para empezar a aprender cosas y estar con otros niños. También me dijo que tuviera mucho cuidado con no coger frío, que tampoco sabía si podría llevarme a ver a un doctor si me ponía malo. No tuvo más tiempo de explicarme nada porque tenía que ir a limpiar el garaje del señor joyero.
Me gustaría que me explicara señor alcalde si es cierto lo que mi mamá me dijo sobre este país, que aquí no se cometían la injusticias que se daban donde yo nací, que me explicara por qué no me dejan ir a la escuela para que aprenda cosas, ni ir al médico cuando me duela la tripa.
Me gustaría saber si, cuando sea grande y fuerte y trabaje duro y sepa hacer muchas cosas, podré ayudar con mi esfuerzo a su país. Me gustaría saber si vivo en un lugar donde alguien que haya nacido, incluso en un pesebre, puede llegar a ser respetado y recordado por sus actos. Me gustaría poder algún día ser un hombre sabio, bueno y honrado, como lo es seguramente usted señor alcalde.
Cuando vuelva mi mamá del trabajo creo que le diré que ya se lo que quiero ser de mayor, quiero ser alcalde de Vic, como usted, y hacer con mi esfuerzo y mi trabajo que este sea el pueblo más bonito del mundo.
Un fuerte abrazo mío y de mi mamá.
Fdo: José Antonio Tortosa García


