Naciones Unidas estudia compensar la lucha contra la desertización de forma similar a la venta de derechos de emisión de CO2 , según anunció a Efe el director de Ordenación Forestal de la FAO, el chileno José Antonio Prado. Explicó que grupos científicos de la convención contra el cambio climático trabajan ya en este nuevo procedimiento, denominado «deforestación evitada».Este mecanismo compensaría económicamente las actuaciones contra la deforestación de países en vías de desarrollo, en función del valor que los derechos de emisión de CO2 alcancen en los mercados internacionales ya operativos.
El dirigente de la FAO explicó que, al igual que el Protocolo de Kioto establece los denominados Mecanismos de Desarrollo Limpio, que permiten a las empresas descontar de sus emisiones de CO2 las inversiones en energías renovables que realicen en países en desarrollo, la deforestación evitada compensaría económicamente las actuaciones en forestación en función volumen de dióxido de carbono que la vegetación protegida fija de la atmósfera.
Así, cada tonelada de CO2 fijada en una masa forestal valdría el equivalente al coste del derecho de emisión de una tonelada de tal sustancia. «Es un tema bastante complejo pero por ahí se puede llegar a un resultado interesante que podría ayudar a reducir la deforestación en el mundo un fenómeno que, lamentablemente, sigue a una tasa muy alta», añadió.
Prado recordó que cada año se pierden en el planeta 7,8 millones de hectáreas de cubierta vegetal -unos 4 millones, por incendios forestales- ya que los 5,6 millones de hectáreas repobladas no cubren los 13,4 millones de hectáreas desforestadas. Subrayó que los incendios forestales causan una doble emisión de CO2 : el que estaba fijado en la vegetación quemada y vuelve a la atmósfera, y el emitido por la propia combustión de la biomasa. Ello realza la importancia del bosque para reducir las emisiones de gases efecto invernadero y, consecuentemente, frenar el cambio climático.
El representante de la FAO consideró evidente que los incendios están aumentando en número y en severidad. Resaltó que estos fuegos «generan una cantidad enorme de CO2 », que incrementan el cambio climático y éste, a su vez, ocasiona «variaciones en el clima que alargan las primaveras en algunas regiones y causan más incendios y más devastadores».
«Los incendios tienen muchos elementos que no son fáciles de atacar, como el abandono de tierras agrícolas en algunas zonas, que acumula combustible vegetal que aumenta el riesgo de incendios. O la penetración de agricultores en los bosques usando como herramienta el fuego. Resulta un tema difícil, pero no por el hecho de serlo lo vamos a dejar ahí», aseveró.