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Las Malvinas, un paraíso turístico con rostro de pingüino
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| MIMOS. Un pingüino cuidando a su cría. / AFP |
Más de 70.000 de personas llegan cada año a las Islas Malvinas para descubrir allí un paraíso natural, con aguas turquesa, arenas blancas y una fauna virgen, libre y omnipresente. Los pingüinos, particularmente los Monarca, son los grandes animadores. Allí son amos y señores. La playa y sus alrededores les pertenece. Preteles, albatros, gansos y patos multicolores los miran con curiosidad, compitiendo por la atención. Los turistas están decididos a sortear cualquier dificultad para ver los huevos recién puestos de los pingüinos, y a las crías que parecen peluches grises o marrones, moviendo las alas y pidiendo comida con la boca abierta a sus madres. En este territorio de unos 12.000 kilómetros cuadrados vírgenes, con unos pocos miles de habitantes y medio millón de ovejas, las autoridades locales han hecho hincapié en la riqueza turísticas y en la conservación ecológica.
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