Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



La Sierra Espuña del Jurásico

Foto
MINEROS. En el aņo 1921 se descubriķ en lo que es hoy parque natural un yacimiento de fosfatos en el que trabajaron numerosos vecinos de la zona. El fosfato se empleaba como abono. / L.V.

El parque natural estrena una ruta que descubre su sorprendente patrimonio geológico y paleontológico

PILUKA FERRE


Amonites gasterópodos, bivalvos, crinoides y nummulites son algunas de las especies que que forman parte del patrimonio jurásico de Sierra Espuña y que ahora se pueden reconocer a lo largo de un nuevo itinerario geológico inaugurado por la entidad conservadora del parque natural.

La Ruta Jurásica de Sierra Espuña ofrece por primera vez en Murcia la posibilidad de acercarse a la naturaleza a través de una perspectiva que se remonta millones de años atrás. El itinerario circular que propone la ruta discurre en gran parte por las zonas más elevadas de Sierra Espuña e incluye visitas a algunos de los lugares más espectaculares y de mayor atractivo geológico del parque.

A lo largo de doce paradas, el itinerario propone cuatro grandes temáticas: el Paisaje Kárstico, los Fósiles Terciarios, las Actividades Industriales y la Serie Jurásica.

Estos recorridos sorprenden al visitante con formaciones geológicas de naturaleza calcárea que recuerdan ciudades encantadas; un buen número de fósiles; antiguas explotaciones de fosfato a cielo abierto y vestigios asociados a los terrenos jurásicos, que es temática principal del recorrido.

La apertura de la Ruta Jurásica de Sierra Espuña, que ya ha recibido sus primeros grupos de visitantes, descubre sorprendentes tesoros geológicos. De hecho, los expertos coinciden al resaltar el patrimonio tanto geológico como paleontológico de la zona que separa los valles del Guadalentín y Río Murcia.

El inicio del recorrido da comienzo en el aparcamiento del Collado Mangueta, a 1.386 metros de altitud. A partir de este punto de encuentro se suceden doce paradas que descubren el paisaje kárstico, a base de rocas carbonatadas que coinciden con estratificaciones en estructuras horizontales, y el lapiaz, que consiste en unos canales y surcos que aparecen separados por crestas agudas debido al paso continuo del agua.

Desde la Morra de las Moscas (o del Majal del Puerco), el punto más alto de la ruta, a 1.502 metros, se puede observar una panorámica que abarca desde Peña Apartada al Morrón de Totana o Alto de Espuña (1.583 metros).

En la zona se aprecia el tránsito del Triásico al Jurásico. Otra de las paradas ofrece el magnífico paisaje de la terra rosa, creada por arcillas de descalcificación, ricas en óxido de hierro. La estratificación de las rocas jurásicas lleva a observar estratos casi verticales de calizas nodulosas con una edad estimada de 150 millones de años.

La Fuente Blanca constituye un buen ejemplo de fuente kárstica ligada a una importante falla situada en las inmediaciones del lugar, y a un marcado cambio en las rocas, al ponerse en contacto rozas calizas jurásicas con arcillas impermeables del Terciario (para ser más concretos, del periodo Eoceno), datadas en unos 50 millones de años.

Tras recorrer doscientos metros desde las Casas de los Obreros de Prado Mayor en dirección sur se accede un yacimiento de fosfatos descubierto en 1921. En aquel año, los estudios geológicos realizados por el ingeniero de minas José de Gorostízaga y López en los alrededores del Barranco de la Hoz dieron como resultado el importante hallazgo de estos materiales del Cretácico Inferior (100 millones de años).

Minas decanas

En el aspecto actual de la explotación, hoy ya abandonada, llama la atención el color amarillo-verdoso de las rocas debido a la presencia de un mineral de la arcilla llamado glauconita.

El fosfato que se extraía de la cantera se empleaba como abono, pero su escasa rentabilidad y el excesivo coste del transporte hicieron que la empresa no llegara a buen fin. Las paradas dedicadas a la serie jurásica permiten reconocer fósiles como los ammonites y belemnites: un grupo de moluscos cefalópodos que desaparecieron de los mares, hace unos 65 millones de años. Sus parientes actuales más directos son los calamares, pulpos y sepias.

Avanzando en el tiempo, en la parada del jurásico medio, los fósiles reconocibles son de pequeño tamaño, del tipo crinoide. Se trata de unos invertebrados del grupo de los equinodermos (animales con la piel cubierta de espinas). Se les conoce como lirios de mar. Por su parte, los amonites despuntan en la ruta que alude al Jurásico Inferior.

Tras cruzar una zona repoblada de pinos, el itinerario se adentra en el paraje dominado por los llamados Pozos de la Nieve de Murcia -muy semejantes a los alicantinos-, situados en una ventana de erosión.

Dichos pozos fueron construidos entre los siglos XVI y XVII. Este conjunto arquitectónico abasteció de hielo a las poblaciones vecinas hasta principios del siglo XX. Desde este paraje se toma una pista forestal que conduce al Collado Mangueta, punto final de la Ruta Jurásica.



 


 
 
© La Verdad Digital S.L.U.
C/ Camino Viejo de Monteagudo, s/n. 30160 - Murcia.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
internet@laverdad.es