El atún rojo se ha sumado a los pescados como la anchoa y el bacalao, que están exhaustos y a punto de ser borrados de la actividad pesquera. Así lo refleja la decisión comunitaria adoptada por la Comisión Europea que acordó el 19 de septiembre el cierre anticipado de la temporada anual de pesca de atún rojo en el Atlántico Este y en el Mediterráneo al estimar que la cuota general de capturas asignada a la flota comunitaria para este año ha sido superada.La decisión no se basa sólo en las cifras notificadas hasta ahora por los Estados miembros, sino en el cálculo sobre los niveles reales de pesca que el Ejecutivo comunitario ha realizado a partir de sus propias inspecciones y proyecciones.
De hecho, sólo dos de los siete países europeos con cuotas asignadas han admitido haber superado sus límites: Italia, que cerró voluntariamente su temporada de pesca en julio de 2007, y Francia, que lo hizo en agosto de ese mismo año. Las cifras notificadas por el resto de países, incluida España, el Estado con mayor cuota asignada (5.568 de las 16.779,55 toneladas de toda la UE), han sido aún inferiores a sus límites de capturas.
Con todo, la Comisión Europea abrió el pasado día 26 de septiembre expediente a España y otros seis países de la UE por no comunicarle los datos sobre sus capturas de atún rojo, una medida -aplaudida por Adena/WWF, Greenpeace y Fundación Océana- que figura en el plan de recuperación que aprobaron los Veintisiete el pasado mes de junio para proteger las mermadas reservas de este pescado en el Mediterráneo.
El comisario europeo de Pesca, Joe Borg advierte de que todas las flotas de la UE van a sufrir recortes en las cuotas de pesca de atún rojo en el 2008 por los excesos en la pesca de este año. Las cuotas se decidirán en la reunión que celebrará el ICCAT (organismo internacional que gestiona las capturas de atunes) en Estambul el mes de noviembre.
Los atunes son peces de gran tamaño (algunos pueden llegar a pesar más de 600 kilos), muy voraces y excelentes nadadores. Son animales gregarios, y realizan largas migraciones, tanto para reproducirse como en busca de alimento. La única zona de desove conocida para el stock está en el Mediterráneo, al norte y al este de las Islas Baleares.
Reducción del 80%
En los últimos veinte años, la población adulta ha disminuido en un 80% y de continuar así las cosas, en pocos años no quedarán atunes que pescar.
El atún rojo es el símbolo más dramático de esta dinámica destructiva por parte de la flota pesquera. Se trata de una de las pescas más antiguas del mundo, además de una de las más valiosas del mercado internacional.
Debido a la sobrexplotación de las madres y los juveniles, los científicos han alertado sobre la insostenibilidad de las actuales capturas de atún rojo en el Mediterráneo. Los propios científicos de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), el organismo que gestiona la pesquería del Mediterráneo y en el Atlántico, y los ecologistas han denunciado en multitud de ocasiones que las capturas de atún rojo se elevan a 50.000 toneladas anuales.
Esta cifra está muy por encima de las 36.000 toneladas autorizadas y el triple de lo que ellos estiman sostenible para el recurso, unas 14.000 toneladas. Japón, es según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es el mayor importador y consumidor per cápita de atún rojo, ya sea fresco o congelado. Del total de 1,3 millones de toneladas métricas de capturas de atún rojo en el mundo, los japoneses consumen cerca de 600.000 toneladas. Para prevenir desaparición de esta especie, las organizaciones ecologistas piden un desarrollo de un plan sostenible de recuperación que incluya una reducción sustancial en la cuota pesquera, así como la protección de las zonas de reproducción de este túnido. Para conseguirlo sugieren un nuevo tamaña mínimo de captura que se ajuste a la edad de madurez sexual de la especie y la aplicación de un programa independiente de observadores en los buques atuneros.
Más de 50 granjas de atún se distribuyen lo largo de las costas mediterráneas. Su rápido desarrollo se ha producido casi sin control -o más bien intentando evitar un control adecuado- y ha llevado a una capacidad de engorde que excede en casi 20.000 toneladas la cantidad total de atún que podría capturarse legalmente en esta zona.
Casi toda la producción nacional del túnido sale de granjas instaladas frente a las costas de Cartagena y Mazarrón, que van a parar a las mesas niponas. De hecho, Murcia es el principal exportador a Japón. Se trata de un negocio basado en capturas para su posterior engorde en cercados, en los que desde hace algo más de diez años la industria atunera ha encontrado una vía para mejorar su negocio.
Esta actividad altamente industrial consiste, básicamente, en engordar atunes en jaulas flotantes instaladas cerca de la costa.
Allí, los atunes son alimentados durante 6-7 meses con pescado fresco o congelado hasta que aumenta su tamaño y su contenido en grasa, incrementando su valor comercial en Japón y otros países.
Para mantener vivos a los atunes que van a ser engordados, la captura se lleva a cabo utilizando cerqueros. Por tanto, el engorde de atún depende de la actividad de este segmento concreto de la flota pesquera. Una vez capturados, los atunes son transbordados a jaulas remolcadas por barcos que transportan a los atunes vivos a la granja. Este proceso se realiza a una velocidad muy baja, 1 ó 2 nudos, para evitar que mueran en el proceso. El trans porte puede durar días o semanas.
Las exportaciones de pescado producido en granjas acuícolas se han incrementado año tras año, hasta el 2004, que alcanzó una cifra de 18.000 toneladas, lo que supone seis veces más que la pesca extractiva capturada por las cofradías murcianas de pescadores.
Sobrepesca ajena
La Asociación Nacional de Acuicultura de Atún Rojo (Anatun) en la Región se muestra en desacuerdo con las acusaciones vertidos por asociaciones ecologistas, en las que atribuyen la sobreexplotación del atún rojo por parte de los buques cerqueros y de las granjas acuícolas. Anatun sí está de acuerdo con la denuncia de que ha existido sobrepesca en los últimos años por parte de las flotas de algunos países como Turquía e Italia, «que nosotros hemos denunciado en varias ocasiones, pero no por parte de España, y mucho menos por la granjas murcianas».
La asociación señala que siempre ha apoyado el incremento de medidas de control que permitan mejorar la gestión de esta actividad. Entre ellas destacó el aumento de la talla mínima de 10 a 30 kilos para darles a los peces la oportunidad de reproducirse al menos una vez, ampliar la veda del 15 al 31 de diciembre para proteger a los ejemplares jóvenes e incrementar las medidas de control para que todos los países que pescan atún rojo cumplan las cuotas impuestas por la legislación europea.
El consejero murciano de Agricultura y Pesca, Antonio Cerdá, insiste en que las granjas de atunes ubicadas en el litoral cartagenero están «controladas y respetan los tiempos de veda del atún rojo» y que los problemas en esta pesquería se deben a la acción de barcos con bandera de conveniencia.