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Los buitres retornan a sus muladares

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POCOS. El buitre negro es una de las especies que más ha sufrido con las medidas preventivas del Gobierno. / EFE

Estas aves podrán volver a alimentarse con cadáveres de animales de granja a los que se les haya practicado un test para descartar el mal de las ‘vacas locas’

PILUKA FERRE


El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó en junio el decreto que permitirá a las aves carroñeras volver a alimentarse en los muladares con cadáveres enteros de animales de las especies bovina, ovina y caprina, aunque contengan material específico de riesgo de encefalopatía espongiforme bovina (EEB).

Los ganaderos podrán volver a depositar en los muladares los cadáveres de reses mayores de 24 meses de la especie bovina aunque contengan material de riesgo, siempre que se les haya realizado una prueba rápida de diagnóstico de encefalopatía transmisible con resultado negativo.

Igualmente, podrán dejar los restos de animales mayores de 18 meses de las especies ovina y caprina, aunque contengan material de riesgo, siempre que se haya realizado, al menos en un 4% de los cadáveres, una prueba rápida de diagnóstico de encefalopatía con resultado negativo. La nueva normativa indica que el muladar debe estar vallado, suficientemente alejado de zonas habitadas, claramente delimitado, y fuera del alcance de animales terrestres. También debe permitir la llegada y la huida de las rapaces, contar con un único acceso para los vehículos de transporte, y tener delimitada una zona para depositar los subproductos animales.

Hace escasos días, los ecologistas solicitaron a la Comisión Europea la modificación urgente del Reglamento Europeo 1774/2002 que impide el abandono tradicional del ganado que muere en el campo y que son la base de la alimentación de especies como el buitre leonado, el buitre negro, el quebrantahuesos, el alimoche, el milano real o el águila imperial ibérica. A la solicitud se adjuntó un informe realizado por SEO/BirdLife que muestra el estado crítico de las especies debido a la falta de alimento tras empezar a aplicar España el Reglamento Europeo.

BirdLife International instó con urgencia a la Comisión Europea a elaborar una nueva decisión que revocara algunos de los puntos del Reglamento para generar excepciones al menos en los países con importantes poblaciones de aves carroñeras, como en la península Ibérica (España y Portugal), norte de Pirineos (Francia), Italia, Grecia y Chipre. Para ello, SEO/BirdLife ha elaborado un informe donde exponen los efectos que el Reglamento 1774/2002 ha tenido sobre estas poblaciones de aves y las posibles actuaciones que podrían realizarse de manera que se haga compatible la seguridad alimentaria con la conservación de las aves, analizando el estado de las especies de aves carroñeras en la península Ibérica, la evolución y actual situación real de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) y las obligaciones que los estados miembros tienen en la conservación de las aves.

Con todo ello se trata de demostrar que la península Ibérica requiere una gestión ganadera extensiva adecuada para conservar las poblaciones de aves carroñeras y que todo ello no pone en riesgo la salud de las personas u otros animales.

Desnutridos

Juan Carlos Atienza, coordinador del área de Conservación de SEO/BirdLife, asegura que, desde que comenzó a aplicarse el reglamento, las aves carroñeras no encuentran el suficiente alimento en la naturaleza para subsistir.

El cierre de muladares y la prohibición de abandonar restos de animales en el campo ha dejado a varias especies de aves -algunas de ellas en un delicado estado de conservación como el alimoche, el buitre negro o el milano real- sin su principal fuente de alimento.

En el informe se describen los cambios en el comportamiento de estas especies, el aumento espectacular en el número de ingresos en los centros de recuperación de fauna de ejemplares con síntomas de desnutrición y la baja productividad de las últimas primaveras.

Juan Carlos Atienza advierte de que la progresiva desaparición de las aves carroñeras por falta de alimento podría generar en España el mayor desastre natural de los últimos 50 años. De hecho varias decenas de buitres leonados, al parecer procedentes de España, han sido atisbadas recientemente por ornitólogos alemanes y holandeses sobrevolando sus países en busca de alimento. Los primeros buitres fueron detectados a mediados de junio y, desde entonces, han proliferado las informaciones sobre nuevas observaciones de esta especie.

La Península Ibérica tiene un papel fundamental en la conservación de las aves carroñeras del continente. Mantiene para la mayoría de estas especies más del 50% de la población europea, incluso para otras como el buitre leonado el 90% de la población. Por ejemplo, sólo en España se reproduce el 98% de la población europea de buitre negro (aegypius monachus), el 94% de buitre leonado (gyps fulvus), el 82% de alimoche (neophron percnopterus) y el 66% de la población europea de quebrantahuesos (gypaetus barbatus).

Además, España mantiene la tercera parte de la población nidificante de Europa de milano real (milvus milvus) y casi toda su población invernante, la segunda población nidificante de milano negro (milvus migrans), la primera de águila real (aquila chrysaetos) y soporta toda la población de águila imperial ibérica (aquila adalberti).



 


 
 
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