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A caballo por las riberas del Segura

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EN LA PLAYA. Llegada de los jinetes a las dunas de Guardamar, al lado de la desembocadura del río Segura. / LV

Un grupo de jinetes del Club Hípico de Carrascoy ha abierto catorce rutas ecuestres para disfrutar de una nueva perspectiva del paisaje de la Región de Murcia

PILUKA FERRE


Cuentan los aficionados que descubrir la naturaleza a lomos de un caballo provoca sensaciones que sólo se pueden sentir cuando verdaderamente se está en armonía con el paisaje.

Los jinetes, acostumbrados a pasear por el campo, tienen el privilegio de observar cómo las perdices saltan a las patas de su montura o cómo los jabalíes se acercan a robar el alimento de los caballos casi sin temor a la presencia del hombre. Es la sensación de sentirse como un protagonista más del paisaje y no como un intruso.

El Club Hípico de Carrascoy cuenta con un grupo de exploradores que disfrutan a placer de esa forma de integrarse en la naturaleza. En los últimos quince años estos jinetes se han dedicado a descubrir a caballo los encantos naturales de la Región de Murcia.

Desde esta interesante perspectiva, los aficionados han abierto numerosas sendas ecuestres que hoy forman parte de un catálogo imprescindible para el excursionista interesado en descubrir la Murcia más salvaje y sorprendente, utilizando para ello un medio de transporte tan natural y ecológico, como divertido.

Los jinetes del Club Hípico de Carrascoy han catalogado unas catorce rutas e infinidad de paseos para disfrutar en buena compañía. Una de las últimas rutas ecuestres del Club se celebró hace varias semanas con un recorrido entre las localidades de Murcia y Guardamar, siguiendo la ribera del río Segura. En el itinerario organizado por el socio José Ibáñez participaron siete jinetes y dos aficionados de apoyo logístico.

La salida tuvo lugar el 10 de marzo desde el Puente de la Fica, en una esplendida mañana de sol. Siguiendo la margen izquierda del río, los jinetes realizaron una primera parada táctica, para desayunar en Llano de brujas por gentileza de Pedro Tovar, uno de los excursionistas, cuyo domicilio se encuentra precisamente junto a la rivera del Segura.

Fauna al paso

Tras el refrigerio, los jinetes dirigieron sus monturas en dirección a Beniel. Durante el itinerario pudieron contemplar numerosas aves migratorias, así como intercambiar impresiones con los pescadores que probaban suerte junto al río, sacando por cierto, piezas de un tamaño considerable.

También encontraron familias enteras en bicicleta, practicando deportes o simplemente disfrutando de un paseo junto al río.

Los jinetes no han dudado en destacar el buen estado en el que se encuentran las dos márgenes del Segura, así como el mantenimiento de su cauce. Sólo cabría desear que portara más agua.

Tras una nueva parada en Beniel, jinetes y monturas tomaron la margen derecha del río en dirección a Orihuela. El buen clima, las vista y el entorno tan verde por la continua presencia de naranjos y limoneros y hortalizas acompañó a los excursionistas durante toda la jornada.

Las paradas técnicas que se realizaron durante este itinerario les permitieron recuperar fuerzas y revisar el buen estado de las herraduras de los caballos o la existencia de posibles roces.

Orihuela sorprendió a los jinetes con un cálido recibimiento protagonizado por las mujeres, hijos, amigos y simpatizantes de los excursionistas.

El propio ayuntamiento de la localidad puso a disposición de los viajeros, tanto cuadras para las monturas, como escolta municipal para llegar desde la mota del río hasta los establos donde quedaron alojados los caballos. Para ello fue necesario cruzar el centro de Orihuela, operación que se realizó sin problemas gracias al apoyo del concejal Antonio Rodríguez Murcia, conocido popularmente como el Chano.

Precisamente en Orihuela concluye la primera jornada de esta ruta ecuestre, que continuó bien temprano en la mañana del domingo, por la margen derecha del río en dirección a Rojales. Los jinetes encontraron la mañana fresca y húmeda, mientras constataban una disminución en el caudal del Segura nada más salir de Orihuela.

La travesía por Rojales resultó especialmente animada, pues numerosos niños y adultos se acercaron a los jinetes para acariciar sus monturas, hacerse fotografías y conocer hasta el más mínimo detalle de la aventura a caballo.

A la salida de Rojales los excursionistas encontraron el cauce del río prácticamente sin agua, pero con un gran manto de hierba verde. Guardamar recibió a los jinetes con su maravilloso paisaje de dunas y pinadas,hasta llegar al punto de destino junto a las olas del mar.

Vida y limpieza

Los jinetes del Club Hípico, que no dudan en denunciar la existencia de escombros o de prácticas ilegales en las rutas que completan, en esta ocasión y afortunadamente, destacaron la extrema limpieza de las dos márgenes del río, y su abundante vida por la presencia de aves acuáticas y de abundantes peces.

También sorprendió el verdor del cauce y de su entorno, hasta el punto de crear la sensación de estar atravesando por un auténtico vergel.

La aventura por las riberas del ría Segura culminó como mandan los cánones, frente a una suculenta paella seguida de una tertulia para perfilar los detalles de una próxima ruta a caballo: Calasparra-Moratalla y el pantano del Cenajo.



 


 
 
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