¿Y los pobladores autóctonos del ártico? Los pueblos que desde hace milenios habitan el Polo Norte, como los esquimales, podrían perder su cultura en las próximas décadas a consecuencia del cambio climático, que provocará el deshielo de gran parte del polo norte, lo que, a su vez, cambiará el hábitat y la forma de vida de estos pobladores.La investigadora noruega Grete K. Hovelsrud explica que los habitantes del círculo polar ártico han demostrado a lo largo de la historia su gran capacidad de adaptación a unas condiciones medioambientales y sociales cambiantes, «aunque difícilmente podrán mantener sus tradiciones y conocimientos ante las consecuencias imparables del calentamiento global del planeta».
En la inmensa región ártica, extendida a lo largo de Alaska, Groenlandia, Siberia, Canadá y Escandinavia, viven actualmente unos cuatro millones de personas, pertenecientes a varios grupos indígenas, los más importantes de los cuales son los saami o lapones, que habitan en Noruega, Suecia y Finlandia, y los inuits, también conocidos como esquimales, presentes sobre todo en Alaska y Canadá. A ellos se suman diversas etnias siberianas.
Se calcula que los esquimales (quizá el pueblo indígena más ancestral) se instalaron hace más de 6.000 años en el Ártico, donde subsisten gracias a la pesca y la caza de focas, ballenas y osos, animales que viven en un hielo que se reduce cada año. «Estos animales siguen el hielo, y si éste se va, se van también ellos», señala Hovelsrud, quien indica que el calentamiento de los polos está provocando también que las capas heladas sean cada vez más delgadas y frágiles, lo que convierte en una actividad altamente arriesgada pescar o desplazarse sobre ellas, como se hizo todos estos siglos.
El deshielo y el aumento de la temperatura en el casco ártico también está dejando ver ya algunos cambios en el ecosistema animal, como en Noruega, donde el bacalao se desplaza más al norte en busca de aguas más gélidas, o en Groenlandia, donde se han descubierto nuevas especies de peces hasta ahora desconocidas en la zona.
Pero este deshielo tiene otros efectos negativos, como la subida del nivel del mar, llegando a inundar pueblos costeros, una mayor erosión de estas zonas, y la desintegración de grandes placas de hielo, que permitirán el paso de buques y barcos de gran tamaño, con la contaminación que ello conllevará.
Adaptación
Ante este escenario, la experta considera que es posible que pueblos que viven del mar y de la caza de animales, como los inuit, pierdan su cultura ante la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante que nada tendrá que ver con el que heredaron de sus antepasados.
«Los esquimales seguirán existiendo, pero perderán sus tradiciones y sus costumbres. Tendrán que adaptarse, buscar otros medios de vida, y ello comportará la desaparición de su cultura. Las personas de más edad, sobre todo, no sabrán cómo responder a esta compleja situación», subraya Hovelsrud.
La experta, que dirige el Centro para la Investigación del Clima y el Entorno de Oslo (Noruega), aseguró que los indígenas polares se sienten impotentes ante esta situación, más aún teniendo en cuenta que el Ártico sólo aporta el 2% de las emisiones globales de CO2, la principal causa del calentamiento del planeta.