Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



Nieve en el umbral del noroeste murciano

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VENTA DEL PINO. En la histórica venta se ha levantado la bodega Lavia, que toma el nombre de la sierra que la abriga; por este camino se llega a la bodega de Los Ceperos .

Burete, Lavia y Cambrón forman un parque natural de 20.400 hectáreas en el corazón de la región murciana

Hasta el siglo XIX hubo osos y venados en estos cantiles donde crecen el arce y el roble, el espino y la rosa enana


Amedida que Pliego se queda atrás, ilumina el horizonte Peña Rubia, farallón calizo que vigila un ancho valle y suscita la curiosidad del viajero. Está a la altura de las sierras de Pedro Ponce, Cambrón, Lavia y Burete, territorio fantástico y escasamente habitado que constituye el nexo de unión entre Sierra Espuña y las serranías de interior, el tránsito entre la vegetación murciana y la manchega: de las especies arbustivas de gran tamaño hay todo un catálogo de pinos (blanco, negral, carrasco, canario y piñonero), además de encina, coscoja, quejigo, carrasca, enebro, ciprés, sabina, nogal, olivo, madroñeras, chaparros, lentisco, laurel, espliego, menta, orégano, romero, tomillo, zarzamora, apio, hinojo, malvavisco, etc.

El pico de La Selva (1.521 metros) es la cumbre más elevada de la sierra de Pedro Ponce, agreste macizo montuoso que, junto a la sierra del Cambrón (1.463 metros), guarda las espaldas de Espuña: el cambrón es un arbusto espinoso de uno a dos metros de altura, flor azul y fruto rojo, un iberoafricanismo protegido. Dos circunstancias atraen la curiosidad del caminante cuando descubre estos abruptos relieves: la soledad del paraje y la panorámica que desde allí debe obtenerse, pues nada se interpone entre ese mirador y el largo valle que se extiende hasta la vega de los ríos Pliego y Mula.

Cuatro son los ríos surcan este sistema montañoso: Quípar, Argos, Mula y Guadalentín, y del capítulo de aves destaca el cernícalo común, pinzón, alcavarán, paloma torcaz, tórtola, buho real, autillo, urraca, estornino, jilguero, carbonero, cuervo y abubilla.

Tras las sierras de Pedro Ponce y Cambrón, pórtico nevado de las sierras del noroeste murciano separadas por un laberinto de arroyos y ramblizos, se suceden en una misma dirección las sierras de Lavia, Burete, las Cabras y Quípar, hasta que, a la altura de Caravaca y Moratalla, vuelve a encresparse esta brava y compleja geografía de cabezos, cuerdas, collados, peñas, calares, serratas y sierras que son la antesala de Cazorla.

Hasta el siglo XIX hubo osos y venados en estos cantiles donde crece el arce y el roble, el espino prieto, la madreselva y la rosa enana. Ahora se ven jabalíes, águilas reales y calzadas, halcones comunes, cernícalos, alcavaranes, azores, ginetas, hurones y gatos monteses, a los que, desde 1970, se sumaron los arruis o muflones del Atlas procedentes del norte de África que, en un principio, invadieron los morrones y cresterías de Espuña, Madroño, Pedro Ponce, Cambrón, Lavia y Burete, y ya se han extendido por los cumbres de Moratalla y el Calar del Mundo, en la provincia de Albacete: de interés únicamente cinegético, la introducción de arruis reviste graves peligros ecológicos.

Mina de bauxitas

El único yacimiento de bauxitas localizado en las Cordilleras Béticas se halla en esta Sierra del Cambrón, para ser más exactos, en el cejo de la Grieta que está a unos 1.100 metros de altura, en la carretera de Lorca a Bullas, a la altura de una casa rural conocida por la del Francés, subiendo por el camino que lleva a una casa semiderruida llamada de los Tornajos. Para llegar al yacimiento hay que tomar un camino en mal estado, a la altura del kilómetro 36.3. Se reconoce por los restos de una explotación abandonada hace 25 años y por el color rojizo del montículo.

La bauxita es una roca arcillosa de color blanco a rojo oscuro, cuyos minerales son los únicos de los que se extrae el aluminio con fines comerciales. Explotadas en dos ocasiones, las bauxitas de la sierra del Cambrón ya no tienen valor económico por las escasas reservas del yacimiento y la dificultad de su extracción. Sin embargo, sus destellos anacarados, la gama de colores (rojo sangre, blancos, amarillentos), la suavidad al tacto y su fragilidad con aristas más o menos agudas atraen al excursionista.

La Casa del Francés forma parte de un caserío de cuatro viviendas incluido en el apartado de Alojamientos Turísticos Españoles. Se encuentra a los pies del pico La Selva y guarda las espaldas de Espuña, siendo frecuente la presencia de nieve en estas cresterías durante los días más crudos del invierno.

El paraje, aislado, impone por la inmediatez del pico La Selva, crestón calizo coronado por una estación meteorológica a la que se asciende por la cara contraria, siguiendo la carretera que desde Bullas conduce al valle del Aceniche, aire puro, tierras altas y frías, a veces ocres, a veces rojizas, idóneas para el cultivo de frutales de hueso y vides que crecen entre arroyos, hileras de cipreses, pequeños cortijos y cresterías alfombradas de pinos.

Partal, vino pionero que contó con el asesoramiento de José Luis Pérez Verdú,se elabora en el valle del Aceniche, y en el histórico paraje de la Venta del Pino, se ha levantado otra bodega, Lavia, que divulga el nombre de la sierra y augura un vino ilusionante.

A tiro de piedra, en la rambla del Ceacejo, hay otro valle idílico y una bodega ecológica que cada año hace mejores vinos, Los Ceperos, agazapada entre las cuerdas montañosas de las sierras del Cambrón y de Burete, en el piedemonte del pico de Lavia (1238 metros).

Tres bodegas jóvenes emplazadas en el corazón geográfico de la comunidad murciana, un excepcional conjunto de sierras interiores que atesoran bosques imprevistos, yacimientos arqueológicos, fósiles, mojones de travertino, dulces labrantías, una flora rica y plural, árboles monumentales y bodegueros apegados a sus raíces que apuestan por la calidad de la uva monastrell, nuestro mejor aval.



 


 
 
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