En La Morena la única cuerda a bordo es la del reloj; el resto se llaman cabos. Ésta es la primera enseñanza que reciben los escolares que pisan por vez primera la cubierta de esta antigua goleta alemana convertida en aula flotante, sobre la que se centra el programa Abre los ojos al Mar, de Obras Sociales CAM. Este programa especialmente diseñado para colegios y asociaciones es una propuesta educativa que acerca a los ciudadanos algunos de los secretos mejor guardados del mundo marinero, con el fin de fomentar el conocimiento y el respeto hacia el mar y hacia las personas que viven de él. A bordo de la goleta un equipo de educadores sorprende a los visitantes con talleres de biología marina, salvamento y navegación que facilita ese acercamiento a la vida en el mar.
Tras su singladura veraniega, La Morena ha puesto rumbo a Cartagena, donde permanecerá Del 10 de noviembre al 16 de diciembre. La goleta estará atracada en el puerto Escala Real. Desde allí recibirá las visitas de escolares y ciudadanos dispuestos a conocer un poco mejor el valor de la biodiversidad marina del Mediterráneo y el funcionamiento de las embarcaciones tradicionales que como La Morena, todavía surcan sus aguas.
Lo primero que se entrega a los visitantes es un cuaderno de bitácora para que recojan sus experiencias y donde además se ofrecen algunos consejos prácticos a bordo. Una vez instruidos sobre las normas de seguridad que se deben mantener a bordo, los visitantes participan en cuatro talleres formativos. El taller de Biología les ofrece información sobre los principales ecosistemas litorales y especies marinas mediterráneas, zooplacton, fitoplacton, praderas de poseidonia, tallas mínimas, artes de pesca y toda suerte de curiosidades. Durante su transcurso se toman muestras de plancton, datos de la temperatura del agua, salinidad, turbidez, etc.
En el taller de Salvamento se ofrece una interesante lección sobre las distintas técnicas de auxilio que se emplean en la navegación. Otro de los talleres, igualmente apasionante, es el de Navegación y Cabullería, donde se aprenden las partes del barco, las velas, los vientos y el estado del mar, con el fin de facilitar el aprendizaje de nociones básicas de navegación en un barco de estas características. Además los visitantes también pueden practicar la elaboración de nudos y cabos. Los talleres culminan con un extracto de conclusiones y con una puesta en común relativa a los contenidos desarrollados en los talleres educativos y de sensibilización y valoración de la visita al barco.
Una guía a bordo
El cuaderno de bitácora que se entrega a los visitantes resulta una magnífica guía para acercarse a la vida en el mar. El cuaderno ofrece información sobre las denominaciones de las distintas partes del barco, los nombres de los vientos que hinchan las velas, las calificaciones del estado de la mar según la altura del oleaje, las distintas artes de pesca, los nudos marineros y sus múltiples usos y los instrumentos de navegación. También se ofrecen datos biológicos relacionados con el plancton, las praderas de posidonia, los cetáceos del Mediterráneo y los moluscos que se pueden observar fácilmente durante un paseo por la orilla de la playa.
Pero el paso por La Morena lleva implícito un mensaje claro: la necesidad de proteger el mar Mediterráneo de la contaminación y de la sobreexplotación de recursos, para que continúe siendo el santuario biológico que es. Por ello durante la singladura, los monitores advierten de la contaminación marina que provocan los vertidos de petróleo, la contaminación por sólidos (plásticos, latas, neumáticos, colillas, redes viejas, papeles); contaminación por gases como los insecticidas, CFCs; la sobreexplotación pesquera que impide la recuperación de los caladeros y la violación de la norma de tallas mínimas; Las redes de arrastre; la excesiva urbanización costera y el turismo masivo.
Entre los consejos que se ofrecen para luchar contra estos problemas figuran no arrojar basura al mar (los animales que se alimentan de medusas confunden las bolsas de plástico que flotan en el agua y las ingieren); no comprar peces que no tengan la talla mínima; no gastar más agua de la necesaria; no arrojar los plásticos que llevan los packs de latas de refrescos, ya que son una trampa mortal para animales marinos y terrestres; utilizar los contenedores para reciclar el papel, el cristal, el plástico y el aluminio y reutilizar todo lo que sea posible.
La visita culmina con un paseo por el puerto a bordo de La Morena para observar de cerca el arte de la navegación tradicional y contemplar el espléndido paisaje mediterráneo aunque sólo sea por unas pocas horas.