P. FERRE
Los productos que utilicen fuentes de energía para su funcionamiento, a excepción de los medios de transporte, deberán presentar una etiqueta energética comunitaria. Para ello el Gobierno ha aprobado un decreto que transpone al derecho español los requisitos necesarios.Con esta regulación se pretende contribuir al desarrollo sostenible y a la protección del medio ambiente, a través del incremento de la eficiencia energética, disminución de la contaminación e incremento de la seguridad del abastecimiento energético. El decreto se refiere a todos los productos que utilizan energía, es decir aquellos que, una vez comercializados o puestos en servicio, dependan de una fuente de energía ya sea electricidad, combustibles fósiles o fuentes de energía renovables, para funcionar. La normativa se aplica, por ejemplo, a las calderas nuevas de agua caliente alimentadas por combustibles líquidos o gaseosos, a los frigoríficos, congeladores y aparatos combinados eléctricos de uso domestico y a las lámparas fluorescentes.
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