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Con sensores que registran el latido de un corazón |
| AHÍ LLEGAN. La central que absorbe las basuras depositadas en la urbanización Santa Ana. / P.S./AGM |
L. M. BARRIO
En el denominado «sistema neumático», la basura, succionada por aire, llega por tuberías subterráneas hasta la central de recogida, que puede almacenar los residuos de unas 8.000 viviendas, lo que supone unos 25.000 kilos al día. Luego, los desechos se transportan hasta el lugar de reciclado correspondiente, pues este sistema ya permite la separación de papel, envases, materia orgánica y «resto». Sin embargo, y al menos de momento, no es posible aún reciclar cristal, ya que, según los expertos, «el polvo de vidrio es muy abrasivo y reduciría la vida de la instalación». Pero aseguran que sí es posible algo mucho más difícil: detectar la presencia de un ser vivo dentro de los buzones o las tuberías, gracias a unos «detectores de vida» que son tan sensibles que registran hasta el latido de un corazón. Desde una sala de control asistida por un ordenador central, los operarios observan y controlan todo el sistema en tiempo real.
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