Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



El hidrógeno alimentará los motores del futuro

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PIONERO. El Honda FCX, movido por hidrógeno. / LV

Ante el agotamiento de los hidrocarburos y sus emisiones contaminantes, este gas será el protagonista del transporte de este siglo

PEDRO TOUCEDA


En la Tierra, el hidrógeno elemental es escaso, pero se encuentra presente en el agua y en la mayoría de los compuestos orgánicos. Desde hace ya un siglo, se adivinaba que el llamado «rey del universo» podría ser también con el tiempo el mejor aliado de la Humanidad. Hoy, todavía es pronto. Una sociedad basada en el hidrógeno no es algo que esté a la vuelta de la esquina. Antes utilizaremos diversos biocombustibles y otras fuentes o vectores de energía. Pero la mayoría de los expertos vaticinan que el rápido consumo de las reservas de combustibles fósiles y el efecto invernadero que éstas causan nos llevarán irreversiblemente a cambiar la economía del petróleo por la del hidrógeno. Entonces, la estrella será la renombrada «pila de combustible».

Sin embargo, para hablar de una economía basada en el hidrógeno todavía nos falta dar muchos pasos. Hay que hacer un esfuerzo importante de carácter estratégico en una dirección correcta. Actualmente hay prototipos, pero existen aspectos que hay que mejorar para que sea viable su utilización como combustible o como fuente de generación de electricidad en aplicaciones a gran escala.

Herramienta ideal

«El hidrógeno se ha venido utilizando desde hace más de 100 años -señalan fuentes de la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2)- en varios sectores industriales: alimentario, químico, del vidrio, etcétera; sin olvidar su uso como combustible en ámbitos muy concretos como el espacial. Más recientemente el hidrógeno se ha empleado en aplicaciones energéticas, aunque actualmente representan un consumo inferior al uno por ciento del total incluyendo las estacionarias (como la generación distribuida de energía), las de transporte y las portátiles (ordenadores y teléfonos móviles).» Pese a que estos datos no son espectaculares, según la citada asociación, «el hidrógeno se presenta como una herramienta ideal en la transición del uso de energías no renovables -mayoritario actualmente- a las energías renovables, cuya utilización generalizada se espera conseguir a medio y largo plazo.»

Pero, ¿qué le falta a este gas para poder despegar de una vez por todas? ¿Es necesario una pequeña revolución tecnológica? Mientras que el hidrógeno tiene más poder energético que el petróleo, el metanol o el gas natural, lo liviano de su composición dificulta su almacenamiento y transporte. Ahora mismo donde hay que avanzar más es en la producción, el almacenamiento y la distribución del hidrógeno desde los centros donde se genere a los lugares donde se utilice.

«En un escenario extremista, el hidrógeno tiene la capacidad técnica de convertirse en una fuente universal de energía pero el gran problema es el económico», señala Jerry Hinkle, presidente de la Asociación Nacional de Hidrógeno estadounidense. Con todo, es un recurso que no se puede obviar. Así, por ejemplo, si la mitad de los automóviles en Estados Unidos funcionara con hidrógeno para 2050, la importación de petróleo caería en dos tercios y se reduciría la emisión de gases de efecto invernadero, señalados como culpables del calentamiento global.

El hidrógeno no es una fuente de energía, por lo cual hay que fabricarlo. Y aquí empiezan las paradojas de este gas que puede llegar a tener el apellido de «limpio». Hoy en día la mayor parte del hidrógeno que se produce es a partir de gas natural. El uso de combustibles fósiles para generarlo presenta una gran desventaja: dado que el combustible fósil contiene carbono, éste aparece al final de proceso como CO2, aumentando en la atmósfera la concentración de gases de efecto invernadero.

Por ello, ahora todo el mundo trabaja en intentar generarlo a partir de las llamadas energías renovables, aquellas que no contaminan o lo hacen de un modo mínimo.

El agua tiene hidrógeno y oxígeno, y si se aporta electricidad es posible separar ambos componentes. ¿Cómo conseguir esa electricidad? Utilizar energía de origen renovable, como solar o eólica, para obtenerla.

Siempre que se habla de nuevas fuentes de energía o vectores energéticos hay quien ve todo ralentizado por la sombra de las grandes petroleras. En el caso del hidrógeno, nos aclaran en la asociación AeH2 que no es así: «La mayor parte de las grandes petroleras participan e invierten en procesos que implican el desarrollo y utilización de las tecnologías del hidrógeno y las pilas de combustible. En nuestra Asociación hay entidades, como CEPSA o REPSOL YPF, que han hecho en los últimos años inversiones importantes en estas tecnologías».

Pero hoy en día, en nuestra vida cotidiana, ¿qué utilizamos que funcione con hidrógeno? Las aplicaciones más usuales las vemos en sillas de ruedas o scooters que funcionan con pilas de combustible. A nivel de prototipos, marcas como Toyota, BMW y General Motors están trabajando mucho para ir avanzando en este campo. Honda quiere hacer un leasing para promover entre particulares el uso de vehículos con pila de combustible. Dicha compañía anunció la semana pasada que ofrecerá un coche movido por hidrógeno en Estados Unidos el año entrante, el FCX Clarity, que no producirá gases contaminantes, bajo la modalidad de préstamo a largo plazo con un costo de unos 600 dólares al mes.

Todo son avances aunque, según los expertos en automoción, no veremos un uso generalizado de estos vehículos hasta por lo menos el año 2015, si bien el gigante automotriz General Motors auguró que para 2010-2012 producirá vehículos competitivos y de alto desempeño que se alimenten de estas pilas

Es de suponer que para entonces ya nos habremos familiarizado con las hidrogeneras (que es la palabra que dan los expertos a las nuevas gasolineras donde se suministrará este gas). Según la Asociación Española del Hidrógeno, existen ya en Europa alrededor de 50 estaciones de servicio de hidrógeno en operación o cuya puesta en marcha se producirá en un futuro próximo. En el caso de España, tenemos varios ejemplos... Comenzando por las aplicaciones relacionadas con el transporte público, y dentro del proyecto europeo HyFleet: CUTE, en nuestro país se han construido dos estaciones de servicio. Una de ellas está ubicada en Madrid y otra en Barcelona. El hidrógeno en ambos casos se ha destinado a su uso en pilas de combustible en autobuses de líneas urbanas que han estado circulando unos 4 años.

«Don Qhyxote»

Pero estos no son los únicos proyectos dentro de nuestro país. En Castilla-La Mancha, Ajusa, empresa con sede en Albacete y líder en la fabricación de componentes para la industria del automóvil, ha puesto en marcha varias iniciativas interesantes respecto a estas tecnologías, entre las que destaca el «Don Qhyxote ? H2 Station 2007», que tiene previsto para finales de año la construcción de una hidrogenera que abastezca a coches y autobuses «cautivos» en una primera fase y luego al público en una fase posterior. «También en Valencia -según la AeH2- hay una iniciativa conjunta del Instituto de Tecnología Eléctrica (ITE) y el Ayuntamiento que pretende desarrollar un sistema de propulsión para las barcas utilizando el hidrógeno como combustible. Está previsto instalar una hidrogenera, con el techo lleno de placas solares y quizá un aerogenerador. Así, la planta, además de producir energía para las barcas, serviría como centro visitable de divulgación de las energías limpias.»

En Zaragoza, y al hilo de la Expo 2008, se le ha adjudicado a la empresa gasista Carburos Metálicos la construcción de una hidrogenera, cuya inauguración está prevista para marzo del año próximo. Además de las comentadas están adjudicadas o en proyecto otras en Murcia, Pamplona, Canarias, Sevilla, Málaga y Soria.








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