Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



Sierra Larga, un paraíso desconocido

Foto
COIMBRA DE LA BUITRERA. Tras el valle poblado de vides y algunos almendros y olivos se alza el Cenajo de la Buitrera, que estuvo habitado hasta el siglo VI antes de Cristo.

Coronada por paredones que superan los 200 metros de altura, es un lugar propicio para anidar rapaces

El GR-251, sendero de largo recorrido, cruza Jumilla, sube a Santa Ana y toma la pista que bordea la sierra


Sierra Larga es un relieve prebético escasamente frecuentado que alcanza una altura de 870 metros y domina buena parte de los términos municipales de Cieza y de Jumilla.

Separa dos ramblas muy extensas y violentas: la del Moro, de 41 kilómetros de longitud, y la del Judío, que tiene 59 kilómetros de largo y drena una vertiente de 623 metros cuadrados, dos vías históricas en cuyas inmediaciones se han documentado yacimientos arqueológicos de excepción y varias villas romanas debido a la existencia de manantiales y espacios propios de cultivos de regadío en la umbría, y de secano en la solana, donde predomina el trigo, la vid y el almendro.

A mediados del siglo XX, el establecimiento de explotaciones agrícolas partiendo de caudales subterráneos del acuífero Ascoy-Sopalmo, supuso un notable incremento de cultivos en las laderas meridionales de Sierra Larga, aunque la sobreexplotación del acuífero atraviesa momentos difíciles

Los paisajes que conforman Sierra Larga (871), Santa Ana (967) y del Picacho (740) constituyen una importante reserva ecológica.En los matorrales de diverso porte y cobertura despuntan coscojas, lentiscos, jaras, enebros, espinos negros, tomillos, romeros, matapollos, espartales....

Una extensa masa de pino carrasco de gran altura trepa más arriba de las faldas de esta sierra coronada por varios kilómetros de crestones calizos que superan los doscientos metros de altura, un larguísimo frontón propicio para que aniden las águilas culebrera, perdicera y real, el azor, el gavilán, el alcotán, el halcón peregrino, el búho real, el cárabo, el autillo, el búho chico o el buitre, que en el siglo XVII, según descripción de fray Antonio Panes, ya anidaba en Coimbra de la Buitrera, una impresionante peña que parece cortada a pico en cuya cima se construyó un poblado de la Edad del Bronce.

Hacía años que no anidaban los buitres en este Cenajo, y ni siquiera hacían un alto en su periplo migratorio. Fue Juan Pareja, propietario de una almazara ecológica en la cañada del Judío, el que avisó de la llegada de buitres al Cenajo de la Buitrera.

La recuperación de estas rapaces en el sur de Aragón y el norte de la Comunidad Valenciana han hecho posible el regreso de cientos de jóvenes buitres que, a finales de octubre y principios de noviembre, cruzan el mediterráneo para invernar en el norte del continente africano.

Santa Ana y Coimbra

La descripción de fray Antonio Panes respecto al convento de Santa Ana y Coimbra de la Buitrera prosigue: «Está el convento cercado de antiguos cipreses. Desde la humilde falda del monte hasta las cumbres altas se ve todo el sitio cubierto de espesos pinares, enebros, carrascas y otras plantas silvestres, y un cerrado matorral de romeros, lentiscos, tomillos, espinos, estepas y otras yerbas medicinales que, entretejidas con los riscos de diversas figuras, hacen muy agradable y devota la vista. Tiene abajo taladrada la tierra el conejo, y en las cañadas más escondidas tiene su guarida el jabalí, la cabra montés y el venado (.). Descuella sobre todas otras una altísima peña tajada, que por los muchos buitres que en ella se anidan, dicen la Buitrera», en referencia a Coimbra de la Buitrera.

Cayetano Herrero, subdirector del Museo Arqueológico de Jumilla, afirma que sus pobladores permanecieron allí hasta el siglo VI antes de Cristo, primera Edad del Hierro: «Abandonaron el poblado y, posiblemente, se trasladaron a Coimbra del Barrancho Ancho. Se encuentra en lo alto de un Cenajo, a 825 metros de altura, y ocupa una superficie de 24.000 metros cuadrados cerrados por una muralla de 160 metros de largo por dos de anchura, con una puerta de entrada de construcción en diagonal para su mejor defensa».

Coimbra de la Buitrera conserva la puerta de acceso y restos de murallas.A sus piés, entre pinares, hay manantial con su nombre, un caserío, piés de encinas y un valle luminoso salpicado de vides, olivos y almendros que trepan hasta las laderas de la sierra, donde las espigas del esparto parecen de oro, terreno propicio para la paloma torcaz, la tórtola y el mirlo, la perdiz, el conejo, el zorro y el tejón, la culebra de escalera y la bastarda, tan frecuente en estos campos jumillanos.

Las dimensiones del valle engañan por su largueza y espaciosidad. La longitud de este singular macizo puede estimarse en una docena de kilómetros. De hecho, hay que buscar el ángulo preciso para fotografiar el perfil completo de una sierra que, en torno a ella, se han forjado varias singularidades y leyendas: el hallazgo de conducciones romanas y de una columna estatigráfica, el abrevadero de la fuente de la Buitrera, el collado del Cuerno, una mina de hierro llamada de la tía Bernarda y la llegada en 1970 de unos empresarios norteamericanos que realizaron perforaciones petrolíferas en la umbría.

Son frecuentes las huellas de jabalíes a lo largo del GR 251, sendero de gran recorrido que cruza la ciudad de Jumilla y El Prado, sube al convento de Santa Ana, baja por una pista ancha que bordea la sierra, deja atrás Coimbra de la Buitrera y descubre a la derecha la sierra de los Alacranes.

Al sur, paralela a la rambla del Judío, se alza Sierra Larga (870 metros).El GR 251 nos lleva por la pista hasta el piedemonte de la sierra, y de allí al collado del Cuerno, al pozo de Jaén y la fuente de la Torca, cerca del antigo mayorazgo de Ascoy y de la Venta de la Mala Mujer, de cuya leyenda se hicieron eco dos murcianos inolvidables, Juan García Abellán y Antonio de Hoyos.



 


 
 
© La Verdad Digital S.L.U.
C/ Camino Viejo de Monteagudo, s/n. 30160 - Murcia.
Teléfono: 968 36 91 00. Fax: 968 36 91 11
internet@laverdad.es