Transporte público gratuito, climatizadores inteligentes y hasta urinarios para caballeros que no precisan agua. El primer Mundial sostenible de la historia del fútbol comenzó la semana pasada con el saque Green Goal (Gol Verde), una iniciativa que compromete a la FIFA 2006 a subvencionar proyectos medioambientales para compensar la emisión de dióxido de carbono derivada del mayor acontecimiento deportivo del planeta. Gracias a la iniciativa denominada «neutralidad climática», el Mundial de Alemania establecerá objetivos concretos para ahorrar en áreas clave de consumo como el transporte, la energía o el agua. La FIFA se encargará de compensar las emisiones contaminantes que se generen durante el mes que duran las competiciones.
Con el Green Goal se pretende compensar las 100.000 toneladas de dióxido de carbono generadas por el transporte, la construcción y el mantenimiento de los estadios y la presencia de 3,2 millones de espectadores. Para ello se prevé la plantación de bosques, el uso de sistemas de riego de los estadios con agua recogida de las lluvias y urinarios sin agua para hombres.
Los ingenieros alemanes han trabajado en el desarrollo de sistemas de control que reduzcan las necesidades de electricidad y de calor en los estadios. Respecto a la iluminación, han implantado toda una batería de medidas, desde lámparas de bajo consumo a sensores de movimiento en las escaleras, aparcamientos y en la zona de jugadores. Además, se controlará de manera individual cada gran equipo de aire acondicionado (se han contabilizado un centenar) y la calidad del aire será supervisada mediante sensores para que el sistema de purificación únicamente entre en acción cuando se necesite aire fresco.
Otras de las medidas previstas es que las entradas para los partidos permitirán a los aficionados utilizar el transporte público de forma gratuita durante las 24 horas del día, con lo que se pretende reducir el uso de vehículos privados. Igualmente se han habilitado aparcamientos para bicicletas.
La iniciativa Green Goal ha surgido bajo el amparo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), la organización de la Copa del Mundo y el Gobierno Federal alemán.
Además de los objetivos de consumo, Gol Verde destinará como garantía para la protección del Medio Ambiente 1,3 millones de dólares (un millón de euros aproximadamente) a proyectos ecologistas en países en vías de desarrollo, para compensar las miles de toneladas de CO2 que se emitirán a la atmósfera a lo largo de la competición.
El embajador de la iniciativa Gol Verde y director del Pnuma, Klaus Töpfer, ha animado a los participantes a «tomar medidas de compensación para sus propias delegaciones». Pone como ejemplo a la selección de Brasil, que se desplazará a los partidos en tren, y a Costa Rica, que invertirá en bosques para compensar la emisión de gases contaminantes que generen sus desplazamientos en avión.
El director del Pnuma ha calificado la iniciativa Gol Verde como «un comienzo en la historia de la Copa Mundial que debería servir de inspiración a los futuros países anfitriones».
La Copa del Mundo de fútbol de Alemania 2006 se fijó como objetivo, en el marco del proyecto ecológico Gol Verde reducir los daños medioambientales o compensarlos económicamente por inversiones en países del sur.
El Instituto de Ecología Aplicada de Friburgo ha cifrado en unas 100.000 toneladas la cantidad de gases de invernadero que se emitirán durante el Mundial. El 77,4% de las emisiones estarán directamente relacionadas con el tráfico. Calculando una compensación de 10 euros por tonelada de gas, el costo para recomponer el equilibrio se eleva a un millón de euros, según los cálculos del citado instituto ecológico. Estos daños se compensarán con inversiones en proyectos de protección climática en Sudáfrica -que organizará el Mundial 2010- y en India. La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) ha participado en el proyecto con 400.000 euros. Por su parte, la Federación alemana invertirá 500.000 euros en unas modernas instalaciones de gas biológico, que utiliza excrementos vacunos en el estado indio de Tamil Nadu, lo que reduciría en 30.000 toneladas las emisiones de gases de efecto invernadero.
En Sudáfrica se prevé reconvertir la calefacción producida con carbón, por la biomasa de una plantación citrícola y utilizar el gas metano (CH4) para la producción de electricidad.