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Los huracanes en el Caribe serán más frecuentes este año

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PELIGRO. Tres hombres tratan de ponerse a salvo bajo los vientos de uno de los huracanes que suelen azotar la costa de Florida. / AP

Las aguas del océano Atlántico están siendo mucho más cálidas de lo normal

La aparición de ciclones y tormentas tropicales se ha doblado respecto a 1900

ARACELI ACOSTA


Estados Unidos, México y el Caribe afrontarán una activa temporada de huracanes, mayor de lo previsto en diciembre pasado, con la formación de 15 tormentas tropicales y ocho huracanes, de los cuales cuatro serán de gran intensidad. Una temporada «mucho más activa» que la media registrada entre 1950 y 2000 amenaza a la cuenca atlántica, con una probabilidad del 69% de que algún ciclón de categoría mayor azote las costas de EE UU, según pronostican Philip Klotzbach y William Gray, meteorólogos de la Universidad Estatal de Colorado.

El equipo de meteorólogos señala en el informe la influencia del fenómeno climatológico de El Niño (que produce una anómalo calentamiento de las aguas) y las «condiciones de debilitamiento» progresivas de La Niña, que contribuye al desarrollo de ciclones en el Atlántico norte.

Ambos expertos pronostican la formación durante el presente año de 13 tormentas tropicales y siete huracanes, de los cuales seis serían mayores (categorías 3, 4 y 5 en la escala de intensidad Saffir-Simpson). Una temporada media de huracanes se caracteriza por la formación de diez tormentas tropicales y seis huracanes .

Dichos meteorólogos vaticinaron también una intensa temporada de huracanes en el Atlántico para el 2007, una predicción que se cumplió con la formación de 14 tormentas tropicales y seis huracanes. La temporada de huracanes comienza el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre.

«El fenómeno de La Niña se ha debilitado considerablemente en la últimas semanas, mientras que se han registrado claras anomalías en el incremento de la temperatura de las aguas del Pacífico oriental», señala Klotzbach en su informe, al que ha tenido acceso Efe.

«La cuestión clave -prosigue- es averiguar si el calentamiento observado continuará durante toda la temporada de huracanes ».

En ese sentido, resalta que las condiciones en la cuenca atlántica son bastante favorables para el desarrollo de una temporada de huracanes muy activa.

«Se observa -agrega en el informe- que la superficie de las aguas en la costa de España y en el Atlántico oriental son ahora mismo muy cálidas, factores ambos que influyen en el desarrollo de la temporada de huracanes». En cuanto al papel desempeñado por el fenómeno del calentamiento global en la formación de los letales huracanes de 2004 y 2005, los expertos señalan que el número general de ciclones y su intensidad no se ha incrementado en años recientes, excepto en el Atlántico. En este océano, el aumento del número de ciclones de gran intensidad responde principalmente a un aumento de la circulación «thermohalina» (THC, por su sigla en inglés), algo que no está directamente relacionado con la elevación global de la temperatura de las aguas. «Se cree que los cambios en la salinidad de las aguas inciden en el desarrollo de este mecanismo», apostilla el informe.

En 2007 los huracanes causaron devastación en Centroamérica. En agosto, el huracán Dean provocó la muerte de al menos 29 personas en su paso por el Caribe y México. Un mes después, el huracán Félix dejó unos 150 muertos y una gran destrucción a su paso por regiones pobres de la costa caribeña de Nicaragua.

Más habituales

El número de huracanes que cada año nacen en el Atlántico se ha duplicado en el pasado siglo debido al aumento de la temperatura de la superficie marina y la alteración de los patrones de viento, en buena parte a causa del cambio climático.

Así se desprende de un nuevo análisis de tormentas tropicales y huracanes en el Atlántico Norte. La investigación, liderada por Greg Holland, del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica, y Peter Webster, del Instituto de Tecnología de Georgia, identifica tres periodos durante los cuales la media de huracanes y tormentas tropicales aumentó de manera considerable para después mantenerse en frecuencia e intensidad durante los periodos intermedios.

Así, entre 1900 y 1930 la media anual de grandes tormentas fue de seis (cuatro huracanes y dos tormentas tropicales). Entre 1930 y 1940 la media anual se incrementó hasta diez, la mitad huracanes.

En el periodo final de estudio, de 1995 a 2005, la media alcanzó los quince, siendo ocho huracanes y siete tormentas tropicales. Este último periodo aún no se ha estabilizado, lo que significa -dicen los autores- que la temporada de huracanes puede ser más activa en el futuro.

No obstante, Holland y Webster advierten de que no es posible en este momento predecir el nivel en el que la frecuencia e intensidad de estas tormentas se estabilizará.

Temperaturas

El aumento en el último siglo va aparejado a la temperatura en superficie del océano, que ha aumentado en 1,7°. Los cambios en esas temperaturas se produjeron en los años inmediatamente anteriores a los marcados incrementos en la frecuencia de las tormentas, con una subida de la temperatura en superficie de aproximadamente 0,9° antes de 1930 y un aumento similar antes de 1995 y que continuó en los años posteriores.

Los autores indican que otros estudios revelan que la mayoría de los cambios en la temperatura del océano pueden atribuirse al calentamiento global.

«Estas cifras son un indicio concreto de que el cambio climático es un factor importante en el número de huracanes del Atlántico», dice Greg Holland.

Pese al aumento en la cifra y frecuencia de las tormentas, la proporción de huracanes y tormentas tropicales se ha mantenido sin variaciones importantes.

Hasta ahora, los huracanes han representado alrededor del 55% de todos las tormentas tropicales que nacen en el Atlántico.

No obstante, la proporción de huracanes más violentos, es decir aquellos con vientos sostenidos de casi 200 kilómetros por hora, en relación con los menos intensos y las tormentas tropicales ha oscilado irregularmente y en los últimos años incluso ha aumentado, señalan los científicos.








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