J.M.GALIANA
MURCIA
La carretera que une Escombreras y El Gorguel es el reflejo de un paisaje destartalado e inhóspito, sobre todo al observar el contraluz de un castillete ruinoso en los horizontes de El Gorguel, caserío formado al socaire de pequeñas explotaciones mineras que vertían sus estériles en la playa del mismo nombre. Pocos paisajes de la geografía murciana sobrecogen como los de esta sierra minera. A lo lejos, tras un recodo, se divisa una playa de arena ennegrecida a la que el sol arranca extraños resplandores. La soledad y el silencio florecen a ambos lados del asfalto: casas humildes destejadas, pequeños graneros expoliados, tierra rojiza sin cultivar, barrancas con restos de estériles, y a pesar de tanta desolación, al doblar una curva, la naturaleza ofrece las albaidas amarillas, el apagado verdor de una olivera, las pulidas ramas de un eucalipto polvoriento, la pitera o alzabara, el hinojo, la flor del vinagrillo, el lechoso perfume de las higueras.
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