| PAISAJE. Pinos, chumberas y cultivos abundan alrededor del salero. |
J.M.GALIANA
El viajero que desde Sax se dirige a Salinas, población de 1.200 habitantes, ha de mirar al amplio valle donde se encuentra la laguna de Salinas y, promediada la sierra de La Umbría, ver un destello, y una vez allí, aceptar que ese reseco barro salobre es el último fulgor de un espacio veteado de salicornia, cauces ciegos, esclusas, compuertas oxidadas y almacenes destejados. En la relaciones geográficas, topográficas e históricas del Reino de Valencia del siglo XVIII, hay citas de numerosos pinos donceles y carrascos, romero, esparto y abundancia de pastos para todo género de animales, «yerbas medicinales infinitas y muy particulares». Dos siglos después verdea la umbría de la sierra de Salinas un denso bosque de pino carrasco. En torno a los mil metros alegran el paisaje las encinas y un sotobosque de quejigos, coscojas, durillos, madreselvas, madroños, cornicabras, ruscos, genistas, madreselvas, lentiscos.
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