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Las viejas atalayas vuelven a estar en uso

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ESPECTACULAR. Algunos avistadores afortunados tienen la oportunidad de captar imágenes como ésta. / LV


Diversos estudios recientes han corroborado la existencia de una gran variedad de cetáceos (como delfines, ballenas, marsopas y orcas) en aguas del Golfo de Vizcaya. Se han identificado hasta 24 especies, lo que supone una gran diversidad cetológica, teniendo en cuenta que en el mundo entero se conocen unas 84 especies. Las más comunes en aguas de la costa vasca son el delfín mular, delfín común, calderón común o de aleta larga y delfín listado.

¿Dónde viven?

Algunas especies, como los zifios, viven en aguas profundas de los cañones submarinos, otras como el calderón de aleta larga, prefieren zonas menos profundas del talud costero, aguas alejadas de tierra y frecuentadas también por especies oceánicas como el delfín listado y el delfín común.

‘Whale-watching’

Las antiguas atalayas usadas durante siglos para avistar a los cetáceos que luego eran cazados pueden ser empleadas hoy en día para una misión similar, aunque menos cruenta, claro. Esta actividad se denomina whale-watching o avistamiento de ballenas. Varias organizaciones la realizan de manera responsable. También hay grupos que organizan salidas en barco para verlas en alta mar. El ferry Orgullo de Bilbao acoge en verano a grupos de avistadores de cetáceos. En 2003, naturalistas de Ámbar lograron el segundo avistamiento contrastado de un zifio de True, una rara especie de cetáceo parecido a la marsopa que saltó cinco veces junto al costado del buque para desaparecer más tarde. En julio de 2001, los biólogos Cermeño, Ruiz y Gutiérrez avistaron por primera vez un ejemplar de esta rarísima especie.

Basuras mortales

Muchos de los desechos generados por el hombre terminan en el mar (como los aceites, petróleo, plásticos...) Este tipo de contaminación afecta a los cetáceos tanto de forma directa (por la ingestión accidental de restos como bolsas de plástico y cabos mientras proceden a alimentarse) como indirecta (cuando los elementos contaminantes pasan a formar parte de la red alimentaria y éstos terminan en el organismo de las ballenas). Es responsabilidad de todos que esto no ocurra cuidando de arrojar nuestros restos a lugares señalados. Y reciclar siempre que se pueda.

Cómo protegerlos

Los cetáceos suelen ocupar el puesto más elevado en la red alimentaria. Al salvaguardar a los mamíferos marinos, protegemos también de forma indirecta a los consumidores de eslabones inferiores lo que se conoce como efecto paraguas. A su vez, los cetáceos son una herramienta imprescindible para la conservación y son animales que despiertan simpatía tanto en niños como en adultos, facilitando así que se respeten las leyes de protección.



 


 
 
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