Ecologistas en Acción ha identificado los 574 lugares más afectados por la agresiva actividad humana, a los que han concedido 265 banderas y 309 puntos negros. Las provincias de Murcia y Alicante (con 24 banderas negras y 63 puntos negros la primera, y con 11 banderas negras y 17 puntos negros la segunda) copan buena parte de estos lamentables distintivos, como consecuencia del desarrollo urbanístico incontrolado, el incumplimiento de la Ley de Costas y la profusión de vertidos sin tratamiento. En Alicante las banderas negras ya ondean en la Bahía de la Albufereta, la Playa del Postiguet y Serra Grossa. La primera de ellas se encuentra degradada por la acción de un emisario submarino que vierte las aguas de la depuradora alicantina de Monte Orgergia, al que se añade la futura construcción de un puerto deportivo que ocuparía casi la totalidad de la bahía junto a la playa.
En El Postiguet se sigue utilizándose el aliviadero de la depuradora Monte Orgergia, lo que disminuye la calidad ambiental de la zona y la transparencia de las aguas. Además está prevista la ampliación artificial de la playa, con resultados muy inciertos para los ecologistas. Por su parte, Serra Grossa se ha visto afectada por numerosas intervenciones como la construcción de viales, carreteras y desmontes, a lo que se suma la construcción de un parque que volverá a alterar el entorno de esta sierra litoral.
Como puntos negros en Alicante despuntan la Ciudad de la Luz, con abundantes actuaciones urbanísticas sobre la sierra litoral, bajo la exótica idea de instalar en el entorno platós para el rodaje de películas (incluso acuáticos). A ello se suman vertidos de aguas residuales a través del Barranco de las Ovejas. Los ecologistas también demonizan el Proyecto de Reordenación de la franja costera entre Alicante y Santa Pola, por alterar el paisaje litoral con rutas, juegos, accesos y trazados a lo largo de zonas tan sensibles como Aguamarga, Arenales del Sol, Clot o el Cabo de Santa Pola.
Murcia merece un capítulo aparte en el informe de Ecologistas en Acción. La Región, con 24 banderas negras y 64 puntos negros ocupa uno de los primeros puestos de la lista, pese a tratarse de una comunidad uniprovincial. Para empezar, en La Manga ondean banderas negras en las playas de La Llana, Torre Derribada y Camping Cartagonova; en La Unión, la Bahía de Portmán; en Cartagena, el Portús, El Mojón, Aguilones, Calnegre, Cala Cortina y Cala Reona.
A éstos se suman más de sesenta puntos negros también repartidos entre playas, parajes, urbanizaciones y proyectos de desarrollo que pueden causar o causan, según los ecologistas, un grave impacto al medio ambiente.
Denuncia
Estos distintivos reflejan la delicada situación en la que se encuentran los ecosistemas litorales levantinos, sumidos, según la organización, en un «proceso de metástasis costera».
El informe Banderas Negras 2007, presentado recientemente por la organización, denuncia el «crecimiento desorbitado, en todas direcciones y a gran velocidad de células tumorales asociadas a la ocupación masiva de la franja costera (nuevas residenciales, complejos turísticos); la interrupción o modificación de la dinámica litoral y sedimentaria que desconfigura la costa y agrava el problema de erosión (diques, escolleras, puertos, paseos marítimos...); la artificialización de suelo para la creación de nuevos asentamientos, nuevas infraestructuras de transporte, o para la agricultura intensiva.
A ello se unen el despilfarro de recursos naturales consumidos por la población, sobre todo agua y suelo; la degradación de hábitats y parajes naturales de alto valor ecológico y de interés para actividades humanas, como la pesca.
Del total de banderas negras concedidas (zonas que soportan una acción humana agresiva en los ecosistemas), los ecologistas castigan a Andalucía con 50; Baleares 45; Canarias 36; Cataluña 28; Murcia 24; Comunidad Valenciana 22; Cantabria 20; Asturias 19; País Vasco 15; Galicia 4; una para Ceuta y otra para Melilla. En cuanto a los puntos negros (en los que la afección del litoral es menos grave), Murcia obtiene 63; Andalucía 56; Baleares 51; Comunidad Valenciana 43; Galicia 39; Canarias 28; Asturias 10; Cantabria 7; País Vasco 7; Cataluña 5 y seis Melilla. El coordinador general del grupo Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, subrayó que se trata de 574 lugares concretos de la costa donde esas actividades están produciendo «una crisis global del sistema litoral español de graves consecuencias ambientales y sociales».