No todo son medusas en las aguas mediterráneas. A tan sólo 35 millas de la costa de Murcia, una elevación submarina denominada Seco de Palos ha sido elegida como el escondite perfecto por numerosas especies de alto valor ecológico. Por estas aguas nadan confiados tiburones, ballenas piloto, tortugas marinas, peces luna, gorgonias y rapes, con infinidad de corales de profundidad como telón de fondo. Este oasis de vida ha sido descubierto recientemente gracias a un proyecto de detección de hábitats vulnerables en la costa mediterránea española que la organización Oceana está desarrollando en colaboración con la Fundación Biodiversidad.
Las imágenes conseguidas por Oceana por medio de un robot submarino a bordo de su catamarán de investigación Ranger demuestran el altísimo valor ecológico de este lugar hasta ahora desconocido.
Especies pelágicas, como las ballenas piloto, las tortugas marinas, las aves, los peces espada o los peces luna se congregan en esta zona, donde se encuentran con especies de los fondos arenosos como los rapes y las merluzas, animales de zonas rocosas como las morenas, los meros y los congrios, con gorgonias y corales de aguas profundas, o con especies tan poco conocidas como el tiburón boquidulce.
El Seco de Palos es una elevación marina cuya cima se sitúa a unos 100 metros por debajo del nivel del mar y se asienta al borde de una plataforma que a partir de aquí se desploma hasta los 3.000 metros de profundidad.
El lugar es conocido desde antiguo por los pescadores que suelen desplazase hasta aquí para la captura de grandes pelágicos, como el pez espada. Lo accidentado de su cima, con grandes bloques rocosos y fuertes desplomes ha evitado, por otra parte, que los barcos de arrastre puedan faenar en ella. Gracias a esto, ecosistemas y especies que han sido destruidos en otras zonas costeras aquí todavía mantienen un buen estado de conservación.
«La espectacularidad geológica y biológica de esta zona queda fuera de toda duda. Aunque aún nos llevará tiempo identificar algunas de las especies que hemos encontrado y sabiendo que tan solo hemos podido observar una pequeña parte del entorno, podemos afirmar que estamos ante uno de los oasis de vida más importantes del Mediterráneo», comenta Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana para Europa.
Lamentablemente y según Oceana, el oasis biológico no está virgen. La investigación de Oceana también ha podido comprobar que en la montaña submarina se acumulan multitud de restos de basuras y artes de pesca abandonadas, ya sea enredadas en las rocas o yaciendo sobre el fondo marino.
«La sensación que tenemos es agridulce. Sabemos que hemos presenciado un espectáculo de vida único, pero también hemos sido testigos de lo lejos que llegan los impactos humanos», ha declarado el biólogo marino Pastor.
Menos medusas
El hallazgo de la reserva de Seco de Palos es la primera buena noticia en mucho tiempo, relacionada con la costa mediterránea. Otro dato alentador ha sido la menor presencia de medusas en el Mar Menor; de hecho esta temporada las capturas de celentéreos se han reducido la décima parte. Los barcos que sacan las redes del Mar Menor han recogido cada día unas tres toneladas de ejemplares, frente a las treinta que se pescaban en 2006. La Campaña Medusas 2.007 desarrollada en la laguna ha contado con tres parejas de barcos de la Cofradía de San Pedro del Pinatar y el buque Biomur. En la primera quincena de recogida se retiraron un total de 59 toneladas, cifra que contrasta con las 283 toneladas capturadas en el mismo periodo del año anterior. La eliminación de ejemplares adultos de estos animales ha permitido un mejor control de la población más joven. El Centro de Recursos de la Consejería y el Centro Oceanográfico han constatado que el número de ejemplares de las dos especies estivales ha ido disminuyendo desde el año 2.000 hasta la actualidad, aunque también ha jugado un papel decisivo el atípico verano que se ha vivido en la costa murciana, con la presencia de temporales y unas temperaturas en general muy soportables.
Sin embargo, la espina del verano la ha puesto un alga denominada caulerpa, a la que se atribuye el retroceso de la pradera de posidonia oceánica. Este alga invasora de origen tropical está colonizando el Mediterráneo y especialmente el Mar Menor. Además su toxina, la caulerpenina, otorga al alga una protección efectiva contra cualquier depredador. El empobrecimiento de las poblaciones a las que desplaza puede alcanzar un 75%, la mayoría de las algas indígenas entran en regresión y suelen desaparecer de la zona. Se recomienda que si se detecta una posible colonia se informe a los organismos competentes. No se debe arrancar, ni manipular, ya que existe riesgo de provocar una mayor diseminación.