Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 


REFLEXIONES DE ARQUITECTURA / CARLOS JURADO ARQUITECTO

«La energía se acabará produciendo en la propia vivienda»

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Tras una actividad frenética entre Murcia y Nueva York, Carlos Jurado busca ahora, desde su estudio de Calabardina, el modo de conciliar tecnología y naturaleza «Se debe prohibir la urbanización en las playas que quedan vírgenes, ya que serían únicas como reclamo turístico»

TEXTOS: HALLDÏRA ARNARDÓTTIR


Si reflexiono para vosotros tengo que mostraros el lugar desde el que os hablo. Hace un año y medio, al acabar el Instituto Cervantes en Manhattan, decidí dar un cambio radical a mi vida, y me vine a vivir a Águilas atraído por la virginidad de su litoral. La crisis ha dado paso a una recomposición de mis relaciones con las personas y con la comunidad, desde una cultura ecológica, buscando una ética individual alejada del cinismo, con mis contradicciones y con mi gran capacidad para decepcionar. Lo que no he cambiado es mi objetivo de ser imperceptible», indica Carlos Jurado, a modo de preámbulo.

«Creo que merece la pena -añade- combatir por la naturaleza. No puedo separar mis intereses vitales de mi actividad, por lo que mis proyectos tienen una consideración muy relacionada al medio ambiente, y no participo en aventuras donde los intereses económicos van en su contra. Puedo intentar mejorar entornos degradados, pero no quiero crearlos».

Carlos Jurado señala que, aburrido de su forma de proyectar, no ha perdido la memoria, pero intenta ir más allá de lo que sabe. Ahora se mueve a gusto en la gestión de la incertidumbre y de la intuición, y no necesita esclarecer su práctica para operar. De todas maneras, ha recogido el guante de la sistematización científica a la que la ecología ha llegado, y maneja conceptos como la sostenibilidad, la elasticidad e inercia, el peritaje, la comprobación y regulación, el reciclaje y reutilización…, vocabulario que todos aprenderemos por fuerza de una necesidad vital de relacionarnos con el medio ambiente y dejar de descuidarlo y destrozarlo. Pero si tuviera que seleccionar constantes en ausencia de recetas teóricas, él hablaría de su trabajo como una mediación entre la tecnología y el paisaje.

-En nuestra sociedad contemporánea, la Naturaleza es muy vulnerable. Su destino se ve forzado por apuestas de delegaciones políticas, gobiernos regionales y municipales. ¿Cuál es tu postura como arquitecto en este enorme ámbito?

-Mi postura es activa en defensa de la naturaleza como bien. Como arquitecto me declaro contraexperto. Peritemos sin remuneración las apuestas políticas regionales y municipales en Águilas sobre su naturaleza: autopista Cartagena-Vera, actuación de interés regional Marina de Cope, plan general de Águilas. La naturaleza sale mal parada en aras de un bien superior: el progreso. La razón de la autopista no es la necesidad de transporte sino la utilización de su trazado como herramienta de delimitación de los sectores urbanizables, lo mismo que las nuevas circunvalaciones proyectadas. La Marina de Cope se sitúa en medio del parque regional de Calnegre y Cabo Cope. En el Mediterráneo europeo, es de las pocas zonas terrestres de litoral con una cierta magnitud como cuenca visual y paisajística relativamente virgen de edificaciones.

Es muy golosa para desarrollarla urbanísticamente, o para crear un gran parque natural. El Gobierno regional planea cinco campos de golf, una marina con puerto interior, urbanizaciones de lujo y hoteles de cinco estrellas entre palmeras, etc. Como promotor, evidencia el síndrome de Michael Jackson, que no acepta su color, su nariz, su edad… y prefiere someterse a una gigantesca operación de cirugía estética para parecerse al Hawai colonizado de las películas de Hollywood.

-¿Cómo se abordar tal situación?

-Algunos pedimos recuperar el paisaje a su estado original con vegetación autóctona, creando un parque natural. ¿Por qué no se hace una encuesta a nivel regional para saber cuál es el verdadero interés de la gente? Si piden el parque, se puede trasladar a esa gente que quiere venir a Águilas un poco más al interior, con vistas al mar, y contarían además con el parque natural para disfrutar de él, salvando el progreso.

Desde un urbanismo paisajista se debe estar constantemente en revisión, y los ejemplos del Hornillo, de la Aguilica o las maquetas del resort Isla del Fraile son sangrantes e invitan a salvar las laderas al litoral que aún están intactas, como el Cambrón y adyacentes. Los cabezos forman una unidad paisajística preciosa, por lo que se debería limitar la curva de nivel relativa a la que construir en las zonas de interior, prohibiendo la urbanización en las pocas playas que hay que, al ser vírgenes, serían únicas como reclamo turístico.

-La arquitectura ha dejado de ser auto-referencial. Se compromete con nuevos territorios entre la sociedad y la cultura, además de abrazar un nuevo enfoque hacía las intimidades de los clientes. ¿En qué forma se refleja esta visión en tus propuestas?

-No estoy de acuerdo en que la arquitectura haya dejado de ser auto-referencial. Puede que la vanguardia lo proponga. Sólo algunos lo consiguen. El resto sigue las referencias más o menos torpemente. Es una de las cosas que sometí a crisis y tardaré bastante en curarme de lo que sé, mientras intento utilizar lo que intuyo. Estoy muy abierto a contaminarme, y cada día intento pensar más intensivamente y menos con magnitudes extensivas; más topológicamente, y menos geométricamente; más en ecología, multiplicidades y poblaciones, y menos en ideas platónicas y génesis de cero.

-Reflexionando sobre la ciudad y su interior, se podría decir que, si las fachadas de las casas son el interior de la ciudad, los espacios interiores de las casas exteriorizan a sus habitantes. Consecuentemente, la historia de la vivienda deriva de la pluralidad de la sociedad en la se que construye. ¿Podemos especular sobre cómo sería el interior de nuestra sociedad contemporánea si consideramos la enorme evolución que ha ocurrido últimamente en la tecnología y que ha transformado nuestra forma de trabajar?

-Me imagino al hombre-nómada en una caseta retrete con ruedas y un ordenador frente a la taza del váter, lo cual es bastante triste. Creo que debiera producirse una vuelta a la preocupación por la naturaleza. En mi especulación la casa será ecológica. Por un lado esta la autosuficiencia energética. Por otro, la atención al usuario y su capacidad de interactuar con la casa. Por otro la atención al mantenimiento, al gasto y al residuo.

Me imagino que habrá un control centralizado como el del coche para energía, gasto, seguridad, confort, etc.; facilidad para registrar y cambiar instalaciones, además de usar cada vez más inalámbricos; transparencia en la producción de energía; flexibilidad en las funciones y usos dentro de la casa, en la configuración de fachadas y separaciones; decoración y muebles móviles; reutilización de aguas de pila, ducha, lavabos, en cisternas o riego; energía solar almacenada en baterías o termos; residuos controlados y usados. La energía se acabará produciendo en la propia vivienda, y que se urbanizará también de forma autosuficiente, sin grandes infraestructuras.

-¿Cuál debe ser el papel del arquitecto?

-Yo no tengo una única visión, puede que haya tantas como arquitectos. El 99% de los arquitectos producen cosas que no me interesan nada, pero lidiar con la responsabilidad y la posibilidad de construir los convierte en respetables desde mi punto de vista, y tan sólo me gustaría convencerles de que a veces es mejor no hacer que hacer.



 


 
 
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