Suplemento especial del diario LA VERDAD
 
 
 



Xorret de Catí, el silencio escondido

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SIERRA DEL FRAILE. Coronada por un largo y escarpado frontón calizo que compite en altura con las sierras del Cid, Castalla y Maigmó, cumbres que sobrepasan los mil metros.

A los pies de la sierra del Fraile, en Alicante, entre cimas de más de mil metros, hay un hotel rodeado de naturaleza

Pinos carrascos de repoblación, algunas carrascas y una carena poblada de coscojas sobresalen de su vegetación

TEXTOS Y FOTOS: JOSÉ MARÍA GALIANA


El primer sol de la mañana le saca los colores a la sierra del Fraile (1261 metros), coronada por un largo y abrupto frontón calizo que compite en altura con la sierra de Castalla (1.115 metros), la Silla del Cid (1.127) y el Maigmó (1296), cima emblemática que regala un paisaje tan espacioso y dilatado que en los días claros se avista la franja costera comprendida entre Benidorm y Guardamar: en su regazo se encuentra el célebre Balcón de Alicante, área recreativa muy frecuentada los días festivos.

La propuesta de este viernes es subir al Xorret de Catí, hacer noche y caminar por pistas forestales y senderos de montaña de pequeño, medio y largo recorrido. El camino de ida es apto para cualquier ciudadano, de hecho hay quienes lo hacen a pie (más de 10 horas), en bicicleta -ha sido final de etapa de la vuelta ciclista a España- o en automóvil, eso sí, sorteando los baches y las estrechez de un puerto de montaña.

Trece kilómetros separan el Xorret de Catí de Petrel, punto de partida de un itinerario de contrastes. Pasada la Peña o Silla del Cid (el collado de la cumbre parece una silla de montar), en dirección a Madrid, la autovía indica el desvío que lleva a Catí cruzando un paisaje calcinado: montes pelados y polvorientos, algún pino solitario, bancales de secano escalonados, casas-cueva en el lecho de la espectacular rambla de Pusa, barranqueras y badlans, tierras margas que atraen el interés de científicos y amantes de la naturaleza, una belleza digna de no ser alterada, aunque se aconseja revegetar la zona con matorral autóctono para amortiguar los procesos erosivos.

Carretera arriba verdea un pinar que da sombra a una urbanización familiar, y poco después sale al paso el molino de la Reja, junto a la rambla de Pusa o de los Molinos, cuyo cauce, largo y pronunciado, muestra impresionantes foliaciones labradas por las fuertes avenidas de agua. La rambla se desbordó por última vez cuando la riada de 1982, pero hace años que no llueve, recuerda uno de los hijos del molinero.

De esta rambla que cruzaba Petrel sólo queda el nombre y este molino harinero acondicionado como bar restaurante. Se halla al pie de la carretera, en una pronunciada curva del cauce y conserva una charca testimonial donde croan las ranas y restos de la vegetación del bosque de ribera: acebuches, adelfas, zarzas, laureles, juncos, higueras, un granado, dos eucaliptos....

Quinientos metros más arriba la rambla muestra un rostro descarnado e impactante: miles de cantos rodados muy blancos incrustados en el lecho y en las paredes de un badén que sortea la carretera.

A lo más alto

Hay que subir a lo más alto para que el paisaje cambie sustancialmente: antiguas tierras de pinar y labranza, copas prietas y olorosas, almendrales que clarean el bosque, rodales de trigo, vides y oliveras, carrascas diseminadas, picachos que sobrepasan los mil metros, y en el horizonte azul la frente rojiza de la sierra del Fraile que el sol dora al amanecer.

El Xorret (chorro, surgencia de agua) de Catí toma el nombre de la partida homónima, un remanso de paz, un silencio oculto, un remedio contra la premura y el griterío, un espacio diáfano y claro que conserva, de milagro, algún pino doncel y negral, coscojas y encinas, restos de la vegetación mediterránea

En las cotas más bajas de la sierra, en aquellas zonas donde el carboneo y la extracción de madera de carrasca ha sido más intenso, el encinar ha sufrido una profunda degradación. Las actuales pinadas de pino carrasco son el resultado de repoblaciones efectuadas sobre antiguas zonas de carrascal. La insolación y sequedad impiden la formación del encinar y apenas se forman dispersos matorrales entre colonias de tomillo, espliego, aliaga, salvia y genista.

Todo es verde en torno a este valle rodeado de montañas. A TVE se debe la adquisición de la finca primitiva y la construcción de un hotel para que sus empleados disfrutaran de vacaciones inmersos en la naturaleza. Ahora es propiedad de la Diputación Provincial y lo regenta el grupo GHI Hoteles, un complejo vacacional con vocación medioambiental que dispone de cafetería y restaurante, sauna, parque infantil, área recreativa, pistas de tenis, frontón, piscina, y en torno al manantial, una muestra de la vegetación autóctona .

La Partida de Catí ofrece un refugio de montaña y una zona de acampada. Cruce de caminos, de aquí parte una red de senderos de pequeño (PR) y gran recorrido (PG) que se adentran en los parajes más atractivos y mejor conservados. El PRV-32 lleva a la crestería del Fraile, distante unos 10 kilómetros; a 20 kilómetros, se llega a Casa Tapena (PRV 1), o el PRV-28, que en media hora asciende al Despeñador (1262 metros, el punto más elevado), vértice geodésico de tercer orden.

La carena del impresionante despeñadero es amplia y está cubierta de coscojas. Desde la cumbre, Castalla se ve al norte, Ibi al nordeste, enmarcada por la sierra Migjorn, al sureste, el alto de la Chimenea ,y al oeste, entre la sierra del Caballo y la Silla del Cid, el castillo de Petrel, punto de partida.

Cuando el sol se oculta detrás de las montañas, las sombras se adueñan del valle, pero el viajero aguarda la llegada del nuevo día para ver, una vez más, la frente rojiza de la sierra del Fraile.



 


 
 
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